Mucho le agradeceré la difusión de este texto si lo cree interesante.

Una Voz desde el Vacío
Arturo von Vacano

Mis libros y artículos han llevado a quienes ejercen una dictadura cultural sobre los
impresos y los medios de comunicación en Bolivia a decidir mi “muerte civil”. La
publicación fuera de Bolivia de los dos tomos de “¡Evo!” que promueven pero a veces
critican al Presidente indio fue el “crimen” que condujo a la decisión de que von
Vacano no sería publicado en Bolivia.  Así ha sucedido desde 2007.
Con algunas excepciones creadas más por un aprecio personal que por interés en un
juicio literario que es y será imposible todavía durante muchos años en su patria, la
pérdida de sus lectores bolivianos no significó una tragedia para este autor. Bien
sabe él que quienes serán sus lectores apenas han aprendido a leer hace un lustro y
quienes son incapaces de opiniones justas tienen la pluma y la cabeza atadas por sus
prejuicios. Un hecho que nadie niega es que críticos y comentaristas de las letras
brillan en Bolivia por su escasez: quienes merecen tal clasificación son apenas un
puñado. Por ello, es imposible llorar la pérdida de lo que nunca se tuvo.
En lo personal, sin embargo, este incidente ha sido marcado por la amargura y la
desilusión que me ha causado. Que mi sino literario seria el vacio fue visto ya por un
crítico español que miró mi primer libro. Pero que la cobardía y la ignorancia de
quienes siguieron y aplaudieron  durante años mis escritos hayan llegado al extremo
de permitir un vacio total alrededor de mi trabajo me resultará siempre increíble.
Tengo cartas y mensajes, comentarios públicos, e-mails y tarjetas que expresan el
aprecio y hasta el entusiasmo que provocaran algunas líneas mías. Tras la decisión
de los amos de la prensa boliviana, ninguno de esos firmantes se atrevió a expresar
una silaba, no digamos de protesta, sino de extrañeza. ¿Fue para esta legión de
ciudadanos responsables y patriotas que pergeñé mis líneas?
Quienes conocen esta pequeña tragedia saben también que dos acusaciones se
lanzaron contra mí para justificar los ataques nunca escritos sino reducidos a
murmullos: mi apellido y mi edad, como si yo hubiera podido elegirlos. También el
hecho de que vivo en el extranjero, donde tengo hijos, nietos y amigos, sirvió alguna
vez para criticarme. Un consuelo grande es que nadie me acusó jamás de empuñar
falsedades o buscar beneficios ocultos mediante mis escritos: mi pecado mayor fue
decir la verdad a los bolivianos y decirla en términos maduros y nada blandos
usándola como mi mejor arma.
Pero el hecho es claro: los cientos, tal vez miles, que me leyeron y aplaudieron o
criticaron se han decidido todos por aceptar el silencio impuesto contra mí y nada
harían por cambiar una situación que debería avergonzar a cualquier boliviano de
buen calibre. La democracia es el diálogo a veces explosivo de criterios opuestos.  
No todos; vagabundeando por el Internet he venido a descubrir un texto que vendría a
parecerse al reclamo que debió darse en su momento entre los amantes de la
democracia y es un consuelo porque es la única voz que emerge desde el vacío para
lanzar una tímida denuncia. Fue publicado pero no firmado, siguiendo una larga y
lamentable tradición nacional, aunque tengo claras pistas sobre su autor, al que
agradezco de todos modos su tibio coraje.
Este es ese texto, que me empujó a redactar el que aquí concluyo:   
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Arturo Von Vacano y el olvido de sus libros
La literatura de Arturo Von Vacano es un terreno casi inexistente dentro del mundo
académico de Bolivia. Este novelista ha escrito libros que en su momento
demostraron ser una radiografía dura de su tiempo, narrando todo el horror de la
brutalidad política de las dictaduras, síndrome que estuvo de moda un buen tiempo en
Sudamérica. Sus novelas han sido ignoradas por los críticos literarios y yo estoy
consciente de que se debe rescatar su obra en ensayos que analicen los códigos
ocultos en cada metáfora y frase escritas en sus libros. Von Vacano acepta en
muchos de sus artículos literarios que es un escritor prácticamente ignorado por
algunos sectores académicos que estudian la literatura nacional y que algunos
lectores de la Bolivia moderna no conocen su obra. Aunque este podría ser un motivo
poderoso para abandonar la literatura y dedicarse a tareas menos interesantes,
Arturo von Vacano ha demostrado que su amor por los libros es verdadero y eso es
una prueba del escritor comprometido con su arte y su tiempo. Ha continuado
escribiendo libros y produciendo artículos interesantes. Debo admitir que no coincido
con la mayoría de sus opiniones, pero respeto profundamente su ideología y su
compromiso con la literatura boliviana. Sé que algún día en el futuro su trabajo será
finalmente valorado y tema de estudios especializados en su novelística.
Continúe adelante con su persistencia, Don Arturo.
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