La última noticia desde la “media luna” se refiere a la masacre de perros con/sin dueño ejecutada
“manu militare” en esa avanzada de la civilización que es Warnes, de donde se dice (aunque yo no lo
creo) que las gentes prefiere comer carne cruda a dentelladas, lo que vendría a justificar un tanto esa
matanza, pues podríamos hablar aunque sea de perfil de un intento de acabar con la competencia en
cuanto al bon dente.
La anterior se refiere al ejército particular en que está deviniendo la Nazion Camba, ese regimiento de
asesinos a sueldo que ha venido a representar al “gobierno moral” de SRZ, los cívicos en patota.   
El vicepresidente de la agrupación denominada Unión Juvenil Cruceñista (UJC), Wilberto Zurita,
aseguró ayer nomás a la agencia ABI que la conformación de su llamado "ejército democrático" no
tiene propósitos sediciosos sino de "defensa" de “la autonomía, el estado de derecho, la democracia y
la libertad", lo cual viene a ser como encargar la paz mundial a Jorge W. Bush. (Todo “ejército” que no
sea el Ejército es sedición por principio y definición).
Una anterior que traigo un poco a capricho es la referente al “padre de la patria” y presidente del
Senado, un tal Villavicencio que es capo en eso de la ciencia ficción: mientras el mundo avanza hacia
el Día del Juicio, Villavicencio se las arregla para vivir en el Siglo XVI y se considera Capitán General del
Beni y alrededores hasta Lima, dueño de vidas y haciendas y campeón de la potestad de aplicar
pateaduras a abogados de apellido indígena, golpes de puño y tal vez de pata a su ex-señora esposa,
madre de sus hijas, y gozar del derecho de pernada contra sabe Satanás cuantas cunumis se le
habrán puesto a tiro. Todo en plena impunidad, como corresponde a gente que vive en la luna sin
“media” que valga.
Antes, asistimos a la declaratoria universal del gobierno “sui generis” de SRZ, gobierno que se
extiende a toda esa luna sin “media” y que fue proclamado, como ya muchos han repetido, como el
“gobierno moral” de SRZ.  Anotemos las históricas palabras de ese camba de pura cepa, Branko
Marinkovic, al tomar posesión de su colonia, digo, de su “autoridad” no ha siete meses: “Sabemos que
el Comité no forma parte del Estado. Sin embargo, el Comité es la autoridad moral del pueblo”.
Tal vez conviene referirse a la esclavitud moderna existente en SRZ, sobre la cual abundaron los
diarios locales no hace mucho y de la cual he conservado el ejemplo aquel de la sirvienta que vio morir
de hambre a su recién nacido porque sus patrones no le dieron tiempo libre para darle de mamar.
(Quienes duden de esta noticia deben revisar los archivos recientes de El Deber).
No voy a referirme a la pobreza ni a la violencia en SRZ, la ciudad más violenta de Bolivia, ni a la riqueza
de SRZ, de la cual muchos hablan por que la han visto de lejos cuando los cívicos celebraban sus
saraos detrás de murallas con alambre de púa, perros no hambrientos pero bien entrenados y,
posiblemente, varias ametralladoras de trípode, de esas que sirven tan bien para reducir masas
hambrientas a una silente obediencia. (Creo que se exagera mucho en eso de las ametralladoras. Hoy
los israelíes hacen y venden maravillas letales que pueden manejarse con una sola mano. Pregunten
a los narcotraficantes del mundo).
Lo que veo más urgente es preguntar a los bolivianos de SRZ y del resto de nuestro inquieto patrio lar:
¿Qué hacemos con SRZ?
Dado que SRZ va pareciéndose más y más a la Colombia de la Guerra Eterna, la Miami de la Dictadura
Peninsular cubana y la Bosnia de las Guerras Salvajes, para no mencionar a la Bagdad antes de la
ocupación ni a París bajo la ocupación Nazi, es necesario que los bolivianos olvidemos por un minuto
eso del fútbol de altura (cosa absurda cuando todos los que lo jugamos somos petisos) y pensemos
en nuestros hijos y los hijos de esos hijos y la tierra que les dejaremos cuando la hora nos llegue.
La historia parece demostrar que la primera solución que se le ocurre a un gobierno central cuando se
las ve con una provincia rebelde es la Militarización. Piénsese en los romanos y los judíos del tiempo
de Jesús (historia que pareció concluir con la destrucción total de la Jerusalén de aquel entonces) o en
los judíos de hoy y lo que queda de los palestinos. La militarización consiste en poner un militar en
cada hogar y un general en cada alcaldía y en dar rienda suelta a todo uniforme, así sea de portero.
Como sabemos ya, esa una solución bastante bruta, pero no más bruta que quemar perros vivos o
hacer respetar el “gobierno moral” mediante altas dosis de patadas.
Otro instrumento consiste en el Bloqueo, del cual la moderna Cuba es un trágico ejemplo. La idea
estriba en apresar a los rebeldes y su ciudad o nación dentro de un anillo de hierro y fuego y lograr que
los rebeldes vayan desgastándose y muriendo de puro viejos o de inanición, algo menos aconsejable
porque siempre pueden hacerse fotos para satisfacer la curiosidad universal.
Una solución mejor es una idea de Hitler aunque parezca mentira, y consiste en la creación de un Plan
de Nacional de Intercambio de Juventudes. Hitler sabía desde siempre que necesitaría motivar a sus
alemanes para lanzarlos a las guerras a las que después los lanzó y no descubrió motivación mejor
que el amor a la patria.
A sabiendas de que sus alemanes eran como los bolivianos de hoy, que conocen Miami como la
palma de su mano pero nunca han estado en Huatajata, estableció ese programa que dio oportunidad
a millones de alemanes en la flor de la edad de conocer su país y su pueblo, aprender sus penas y
sufrimientos, compartir sus alegrías y esperanzas y, pues, amar a esa Alemania que había sido
pisoteada por Versalles y que es la Alemania inmortal que todos respetamos hoy. Y es que nadie
puede amar lo que no conoce.
Recuerdo como si fuera ayer, y hace medio siglo y más, el día aquel en el que el grupo de graduados
de secundaria que fuimos alguna vez decidimos hacer un viaje de fin de año a Arica, esa Costa de Oro
de nuestros pobres ricachones. A mi me sirvió bien, pues por allí fue que me marché unos años
después para no volver sino con calvicie, pero cuanto mejor nos hubiera servido una visita a SRZ, que
por aquel entonces nos parecía el Congo belga.
Hoy tal situación no ha cambiado en nada. Los ricachones envían a sus bachilleres a Miami, París o
Londres, y los pobretones salen de día de campo al campo más cercano. Después nos maravillamos
de que las gentes de la luna sin “media” consideren a las del Ande Milenario como monstruos sin
paralelo y los Andes piensen en el Oriente como un reino de bosquimanos con bolsillos de oro y
apetitos de ogro.
Si se diera un plan general de intercambio de estudiantes y los jóvenes de este pobre país
despedazado pudieran viajar a las minas, a los cañaverales, a las selvas indomables y al Altiplano
Eterno, lo primero que harían sería descubrir lo que descubrió la generación del Chaco, el concepto de
Bolivia como un solo país y de los bolivianos como un solo pueblo. Y es que solo los bolivianos que
conocen Bolivia y sus pueblos pueden amar a Bolivia hasta el punto de hacerla una sola nación.
Cuando salí al mundo ancho y ajeno, yo no conocía más que LPB, CBB y SRZ, el Lago porque tenía un
amigo rico con un yate allí y ORU porque de allí vino mi mamá. Conocí a mis 30s  PTO y TDD con su
ejército de motonetas gracias a mis empleos, y TJA recién a los 67, cuando se me dio por ir a buscar el
fantasma de mi padre en Tupiza. Estuve en algunas minas con él, pero era tan niño entonces que mis
recuerdos parecen un sueño.
Hoy el país ofrece menos misterios pero muchas más oportunidades de viajar y conocer esa Bolivia
Mágica que sólo una minoría selecta se atreve a explorar.
Y, pues que se aplica esa invención hitleriana, no hay motivo alguno por el que los jóvenes de 20, 30,
40, 50, 60, 70 y 80 no hagan algo parecido, utilicen el Internet para intercambiar invitaciones y visitas y
descubran que la solución más idiota y suicida de todas es la ignorancia mutua y que no hay peor
destino que el de aquel que mata su patria y es perseguido por extraños para acabarlo, ¿debo decirlo?,
como si fuera un perro con rabia y quemarlo vivo.
Por eso debe de ser que la visita de Evo y su gabinete en pleno a SRZ me ha parecido una buena idea.
No sólo ha dado Evo a SRZ ese nuevo salario mínimo de mil pesos que, sin Evo, ni promesa hubiera
sido, sino que nos fuerza a todos a hacer cosas que nunca antes consideramos sólo porque
queremos salvar al país y no queremos perder nuestra patria.
¿Quién iba a decir que lo que debemos hacer con SRZ es visitarlo hasta que conozca al resto de
Bolivia? Yo, por lo pronto, he hecho ya un mensaje urgente a los mineros de Huanuni, de los que
espero que hagan como los ricachos de LPZ, que fueron y ya no volvieron. Si 20.000 mineros de
Huanuni cumplen, SRZ jamás será la misma. ¿O si?                 
 
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