LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Viernes - Primero/1
—         ¿Nefelocoxigia ?
—        No, tortícolis.
—        Eso tiene una cura rápida. Es así.
Sin vacilar un nanosegundo, el coronel Mostacedo Cuaquines cogió la cabeza de
Huascar Endara Watson como si fuera un melón maduro y le dio una veloz torsión
de 90 grados que hizo crujir sus huesos como si se los hubiera quebrado. La
pericia del ataque fue tal que la víctima no atinó a gritar ni gemir. Un minuto
después parpadeaba entre lágrimas para cerciorarse de que su mal había sido
curado por el acto violento. Había recuperado el uso de su pescuezo.
—        Gracias, pero la próxima vez probaré dos aspirinas.
Comenzaron así su expedición al Chapare, en el corazón del continente, escena
de una sorda y casi invisible guerra que cuesta vidas cada día y tragedias
humanas cada minuto porque está dedicada a la producción de coca para la
exportación. Las demandas y las dificultades que significan los 50.000 cocaleros y
sus 200.000 familiares al gobierno central y al Imperio han mantenido en ascuas
esa guerra durante un cuarto de siglo, pero no todo ha sido violencia en la región.
Además de demostrar en el Chapare que el ejército nacional es un lujo que el país
se ve forzado a sostener para institucionalizar la corrupción, el asesinato y la
“educación” de futuros García Massa, el Imperio ha gastado sus buenos millones
en la esperanza de seducir a los cocaleros para que olviden la hoja verde. Desde
1977, El Chapare ha logrado “agua potable, un sistema de riego, caminos
empedrados con mantenimiento permanente, escuelas equipadas, postas
sanitarias y hospitales, electricidad y una infraestructura de producción y apoyo al
mercadeo y a la exportación de sus productos”, según se dice. Hace así contraste
con el resto rural del país, desesperadamente pobre.     
Como Tosferino lo había querido, Mostacedo Cuaquines dirigía una excursión de
tres hombres que se turnarían en el manejo de una avioneta primero y  un jeep
después, pero terminarían caminando. Con suerte, tendrían a Johnny Tancara de
retorno en la vertical antes de 48 horas. Su destino era Chipiriri, la puerta del
bosque que ocultaba el reino del Jovero Benavidez, comandante legendario de
una prisión secreta sobre la que se daban rumores feroces para asustar a los
niños y mayores que no quieren dormir a una hora decente.
—        El Jovero Benavidez es toro de diferente corral. Para comenzar, es toro y
es vaca.
—        Lo que Tinino quiere decir, Huascar, es que Benavidez, si existe, es
ginandromorfo.
—        Ah, no. Será todo lo ustedes quieran, pero eso no es. Ni siquiera lo ha
visto, y ya empieza a insultarlo, este Morgan. Eso no puede ser, pues. No está
bien.
—        Quiero decir que un ginandromorfo presenta caracteres de macho y
hembra, Coronel.
—        Ah, eso si. A eso me refería yo. Todo depende del clima y de lo que
Benavidez haya comido. Es algo de ver para creer, este Jovero.
—        Además, según dicen, sufre del síndrome de Tourette, ¿no es cierto,
Tinino?
—        Mire, Morgan. No sé qué será eso, pero mejor sería que habláramos en
cristiano, ¿no le parece a usted?  
—        Hemos escuchado que el Jovero es como Tiberio, el emperador romano.
Un monstruo excepcional.
—        ¿Cómo es eso? ¿Qué han escuchado que no escuchara yo?
—         Por ejemplo, que sufre de  formicación perpetua.
—        Eso no se puede negar. Es una bestia para el fornicio, ese Jovero.
—        Formicación, no fornicación.
—        Morgan, ya me está cansando usted.
—        Si, Jim. Déjese de macanas, pues. Parece usted una enciclopedia.
—        Pero es que este Benavidez sufre de formicación, Huascar, y es bueno
saberlo.
—        Bueno, ya. ¿Qué es eso?
—        Es una enfermedad. Como si tuviera hormigas corriendo bajo la piel. Eso
destruye el buen humor del más pintado. ¿No creen?
—        Es falso, entonces. El Jovero es famoso por su buen humor. Ríe y hace reír
a todo el mundo, o casi.
—        Porque sufre de ecolalia…
—        Chis, Morgan. ¿Qué? ¿La pagan para joder la paciencia?
—        Dígame, coronel, ¿repite cada palabra que escucha, ese Jovero?
—        ¡Huá! ¿Y cómo lo sabe usted?
—        Es un síntoma del síndrome de Tourette.
—        Bueno, entonces… Largue toda la historia, que le escuchamos
complacidos, ¿Verdad, Endara?
—        Si. Más nos vale.
—        Benavidez es hircoide, como sus hermanos. Quiero decir que huele a
cabra.
—         ¡Ah, era eso! Y yo, que pensé que era diarrea…
—        No sólo sufre de ecolalia porque repite cada palabra que escucha, sino de
palilalia, porque repite todo lo que él mismo dice… ¿Lo recuerda usted, Tinino?
—        No, pero que habla como loro borracho, eso si.
—        Eso es coprolalia. Dice groserías a cada rato, ¿no?
—        Si, pues. Tiene la boca más sucia del Beni , diría yo.
—        A veces ladra, gruñe, silba y hace ruidos con la boca, ¿No es verdad?
—        No. ¡Qué va a ladrar! No, será bruto, pero no es para tanto.
—        Para acabar: tiene algunos tics nerviosos, abre y cierra los puños,
aplaude, parpadea, agita los hombros, salta sin avisar, pero todo eso es difícil de
notar, según leo.
—        No. En eso está equivocado usted, Morgan. Yo no recuerdo haberle visto
nada de eso.
—         Bueno, les leo lo último que aquí dice: le gusta el ejercicio físico, ¿verdad?
Va y viene todo el día y es incansable… O se sienta a meditar durante horas…
¿Usted, qué dice? ¿Es así su amigo Benavidez?
—        Mejor no digo nada, Morgan. Sabe Dios lo que dirá usted de mí cuando no
estoy presente. ¿Qué más va a decir del pobre Jovero?
—        Bueno, solo que no hay cura para el síndrome de Tourette. Así que con la
edad se pondrá más loco y será más fácil darse cuenta de que está enfermo…
Eso y nada más.
—        Es usted un perla, Morgan.
—        Gracias, coronel, pero no soy yo. Es este libro sobre medicina.
Charlando sobre temas alegres como este, el vuelo al Chapare les lució breve y  
pronto se hallaron, machete en mano, abriendo senda en el bosque.


Uniformados controlan todo vehículo que transita por el Chapare
Después que los dos efectivos del grupo de la Policía Ecológica fueran heridos en una
emboscada por los cocaleros, la zona de Chapare respira una breve calma.
Los puntos de bloqueo donde antes había hasta 20 campesinos en cada punto, apostados en
ambos lados de la carretera Santa Cruz - Cochabamba, ahora están desiertos.
La posibilidad de que se registren nuevos bloqueos en esta zona de conflicto por el momento
es nula, ya que los efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta custodian el lugar.
Se observan grupos de uniformados y agentes de la DEA haciendo controles con perros y
personal especializado a todos los vehículos para detectar si alguno estuviera llevando droga
o algún tipo de precursor prohibido.
En Chipiriri, lugar del enfrentamiento entre militares y cocaleros de acuerdo con la información
de los campesinos, diariamente ingresan grandes contingentes de uniformados fuertemente
armados para hacer la erradicación forzosa de cultivos de coca ilegal en las localidades de
Esteban Arce y Río Alto. En ambos lugares, donde se habrían descubierto más plantaciones
prohibidas, los cocaleros se mantienen en alerta y en permanente temor por la presencia de
los militares, quienes hace dos semanas hicieron violentas incursiones en la zona.
Los lugareños aseguraron que sus hijos no pueden asistir a su unidad educativa por el temor
que despiertan los castrenses, que llegan a ambas comunidades alrededor de las 6:00 y
salen aproximadamente a las 14:00 luego de haber hecho trabajos de erradicación.
Pedro Jaimes, locutor de la radio Chipiriri, indicó que la única información que recibieron daba
cuenta de que en Cochabamba se estaban llevando adelante las negociaciones para la
liberación de Martha González, la dirigente sindical de la Federación Carrasco Tropical
acusada de haber participado de los destrozos a las oficinas de Desarrollo Alternativo.
En Cochabamba, más de un centenar de mujeres cocaleras comenzaron movilizaciones
exigiendo la libertad de los detenidos y la anulación de procesos en contra de sus dirigentes.
Se repetirá esta medida de protesta en las puertas de la Corte Suprema y la Fiscalía General
de Sucre. Asimismo, se prevé la conformación de vigilias y huelgas de hambre en la carretera
hacia el Chapare.

Nefelocoxigia =
Interpretación
de la forma de
las nubes.
Beni = Departamento del
Oriente Amazónico del país.
SIGUE
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