El Talón de Evo

…y he aquí que el mestizo García Linera proclama: no hay mestizos en Bolivia, cuando
lo que quiere decir es que no debería haber mestizos en Bolivia. Es necesario indianizar
al país, dice, ignorando que el país esta indianizado hasta el codo: la música boliviana
es india, el arte es indio, la comida es india, el 89% de nuestras costumbres es indio…
un 80% de los bolivianos piensa en aymara o en quechua y por eso habla y escribe en
ese español tan lastimoso como lastimado. Lo único nuevo es que ahora se puede decir
‘indio’ sin terminar en la comisaría.
Anotó La Razón: “El mestizaje no es una identidad, es una categoría colonial tributaria;
en sentido estricto, todo ser humano del mundo es biológicamente mestizo”, explicó
García en su discurso alusivo a los 188 años de la independencia de Bolivia...
Le faltó recordar que si alguna persona es biológicamente china, esa persona es china
hasta en su último pensamiento, acto y gesto. Todo mestizo es mestizo hasta su último
gene.
Lo que busca el mestizo García es una ley que ‘des-mestice’ Bolivia, esto es, quiere
hacer lo que les hicieron a los pieles rojas, sólo que al revés.
Sería o será una ley draconiana: 9 de cada 10 bolivianos son mestizos y llevan ese sello
en la cara. Los ‘blancos’ de Bolivia son mestizos: me basta con mirarme la nariz para
recordar a mi tátara-tatarabuela. Pero el mestizo García insiste: hay que indianizar…
Borrar del mapa a los mestizos.
El mestizaje es un fenómeno mundial que no sólo se da en Oruro; Nueva York es el
mejor ejemplo del momento porque allí todas las razas del mundo se dedican a mestizar
mediante el ejercicio de su derecho al follaje, que no es lo mismo que la hojarasca.  Por
otro lado, encontrar aquí o en la luna un ejemplar puro de una raza, cualquier raza, es
como sacarse la lotería.
En Bolivia la cosa es clara, o será mejor decir mestiza: toda vez que un indio se mete
con una mestiza hace un mestizo, y no ‘una categoría colonial tributaria’. Todo mestizo
que se mete con una india hace otro mestizo, y si las cosas siguen así, hasta cuando un
indio se meta con una india harán un mestizo: no en balde apellida Morales el que
sabemos.  
Pero la ley esa viene, y viene con García y sus camaradas uniformados, esos generales
de uniformes tan chistosos y los soldaditos convertidos en cuatreros, asesinos y
ladrones impunes.
Para Evo, la cosa es seria, porque lo aproxima al golpe y al farol de Villarroel. Cuando lo
golpeen será necesario dar un golpe contundente, pues.
Evo, como la gran mayoría de los bolivianos, ha venido ignorando las aventuras de su
segundo desde hace años tal vez porque pensaba que García, siempre en la luna, no
era ni es nada peligroso. Error garrafal ese.
Pero error comprensible: desde su ‘capitalismo andino’ hasta sus bodas ‘indígenas’,
García más parece ser un caso para Sucre que el próximo dictador golpista del Ande:
olvidamos las torturas que sufrió a manos de esos enemigos que supo perdonar,
olvidamos la mirada fija y la voz jesuítica, olvidamos los raros abrigos napoleónicos con
los que gusta pasear en los desfiles cívicos. Olvidamos también esas extrañas tesis que
le han dado títulos honoris causa en tantas universidades extranjeras… Extrañas por
desconocidas: García trabaja en las sombras y no se preocupa por difundir sus
descubrimientos ‘científicos’. Olvidamos, en fin, los males y los horrores que los
fanáticos ‘en serio’ han dado al mundo.
Es obvio que si estuviera yo en Bolivia sufriría hoy si no mañana un tropezón en
cualquier escalera que me haría rodar durante dos pisos y pondría un final doloroso a
mis tres cuartos de siglo.  Es una suerte, realmente, el que el azar me conserve aquí y
no allá. Pero es una suerte triste, la mía: estoy solo, olvidado y con ventriculitis. Soy un
Papa Noel delgado de panza grande.  
Más triste hoy, cuando vengo a confirmar que la absurda política anti-mestizaje llegó al
Palacio Quemado el día mismo en que Evo juró el cargo de Presidente de TODOS los
bolivianos.
En mi campo, entiendo por fin por qué decidió Evo la destrucción de la memoria de
escritores como el Chueco Céspedes, Don Augusto Guzmán, los ideólogos del MNR, el
santo de Almaraz y todo revolucionario que contribuyera a la historia nacional durante el
siglo pasado y lo que va del milenio. Son mestizos todos, ¿no ve usted? “Sangre de
Mestizos” es un buen ejemplo.
Entiendo la accidental alianza de Evo con los editores fascistas que han dado a  la
Bolivia ‘india’ la serie de ‘libros fundacionales’ escritos todos por mestizos pero todos
enemigos del ‘indianizaje’ porque escribieron durante los años de nuestra miserable
elite mestiza en el poder… Años en que fue poco menos que imposible hablar de libros
‘revolucionarios’ como mi humilde “Antón”,  publicado durante los peores días del
banzerazgo: Shimose se había ido ya a Madrid para descubrir las bondades de
Franco.   
Entiendo también por qué los años gordos de Evo – la plata fluye hacia Bolivia: los ricos
son muy ricos, los banqueros se hinchan como cerdos y los alcaldes mestizos o indios
no saben cómo ni en qué gastar la plata que no se roban – son los años flacos del
campo y los barrios populares: “Ahora comemos pollo una vez a la semana. ¡Viva el
Evo!”
Y entiendo que, aunque sean muy brutos, los mestizos que han sido enemigos de Evo y
los que no lo han sido y los que lo miran con simpatía (como yo, pelotas que soy)
terminarán por entender la Ley que busca García: si bien es imposible que el mestizaje
desaparezca, es muy posible que los mestizos de dos patas vayan desapareciendo.
En otras palabras: en lugar de buscar la bienaventuranza de TODOS los bolivianos, la
idea básica del Movimiento al Socialismo era y es una idea nazi además de ser una
idiotez: hay que ‘desaparecer’ a los mestizos.
Idea que declara enemigos del MAS al 40% de los bolivianos sin que ese 40% se haya
enterado muy bien del asunto. Si los líderes de SRZ no hubieran sido tan idiotas,
hubieran podido hacer ver esta amenaza en lugar de andar largando palabrotas a
diestra y siniestra, pero Branko el nazi no fue, la verdad, el mejor símbolo de la decencia
y la libertad.  
Y es así como resulta que el talón de Aquiles de Evo es García: cuando los bolivianos
parecían haber hallado por fin al hombre que podría conducirlos a días mejores, días de
estabilidad que disminuyeran la politiquería y la miseria, he aquí que el régimen que se
benefició del racismo brutal de los mestizos contra los indios desarrolla hoy una silente
política racista y brutal contra los mestizos, esto es, los que no son indios; apenas dicho,
la historia nos recuerda las barbaridades alemanas contra los judíos, los gitanos, los
estos y los aquellos que no eran germanos de sangre pura.  También, la barbarie de
nuestros mestizos cuando fueron gobierno.
El sentido de exclusión, ‘tú no eres boliviano, mestizo’ es evidente en muchos estratos
de la sociedad boliviana, y las universidades son las que más lo sienten: pobladas por
mestizos o indios que quieren ser mestizos, ‘Ya soy abogado, huá. ¡Más respeto, indio e’
mierda!’, continúan su labor de zapa para cavar la tumba del Presidente indio. San
Andrés es el mejor ejemplo y, desde mi punto de vista, los ‘intelectuales’ que ‘enseñan’
Literatura pero no saben qué fue lo que hizo Garcia Mesa se llevan, como dijo uno de
mis críticos, la palma.
Porque no puede hacer nada para controlarlo y su régimen lo confesó hace años ya,
Evo ha ignorado de modo olímpico (como todos los bolivianos) las bestialidades del
aliado de García, el ejército. Dueño de las aduanas y enriquecido hasta el absurdo, el
club de generales no vio días mejores que los actuales desde el Chaco, por lo menos.
Ese fue y es el precio del golpe postergado.
Tras el golpe, que bien puede ser el asesinato de una sola persona, ¿quién puede ser
la mejor figura civil para asomar en el balcón y llorar la desaparición de Evo antes de
ejecutar el des-mestizaje con ambas manos?
Costas, el gobernador de SRZ, la ex nueva Kosovo, debería considerar esa posibilidad:
en ella le iría el cogote, mestizo blancón como es. Con Costas, miles y hasta millones de
mestizos blancones o cobrizos deben considerarla también: lo único que les salva de
García es Evo… ¡Oh, las ironías de la historia!     
Ah, sí. Evo ha traído otro cambio a nuestras política: ahora resulta necesario hacer una
revolución contra el vice y sus aliados y respetar al titular, tal vez porque es honesto
(¿años sin nadie que le acuse de corrupto?, ¿cuándo vimos alguien igual?) y porque
puede salvar (el único) el cogote del 40% de los bolivianos, esos mestizos hoy tan
despistados como siempre.
Pero no faltará algún imbécil que cometa ese crimen para contentar a su general.
Su Opinión
Arturo
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8-13-13