Sus Críticos
SOMBRA DE EXILIO
HISTORIA DE UNA
GRAN FRUSTRACION
Josep M. Barnadas y Juan José Coy
AUGUSTO GUZMAN sobre
SOMBRA DE EXILIO
Arturo
Nuevos Textos
Cuando Arturo von Vacano hubo concluido la redacción
de su primera novela,
Sombra de Exilio, tuvo la peregrina
idea de presentarla a un concurso de carácter nacional bien
conocido en Bolivia. Pero tuvo también otra idea no
menos peregrina: escéptico ante la naturaleza de los
concursos y premios, engomó cuidadosamente una serie
de páginas de su manuscrito. Pasó el tiempo, se falló el
premio — no lo obtuvo von Vacano — recuperó su
manuscrito y — como se esperaba maliciosamente—
encontró su ejemplar intacto: ninguno de los jurados de
dicho premio había leído —ni desengomado — las
páginas de su original. Con esta prueba irrefutable, Arturo
von Vacano tuvo ya razones muy concretas para  seguir
despreciando los premios y los concursos. Todos ellos,
con mucha frecuencia, otorgados a priori por razones
extrínsecas a los originales mismos presentados. Desde un
punto de vista, Arturo von Vacano quedó de este modo
frustrado al comprobar con demostración al canto la
realidad de los premios. Desde otro punto de vista, el
tener confirmación palpable de puras sospechas es
siempre reconfortante.

Arturo von Vacano nos cuenta en
Sombra de Exilio la
historia de una gran frustración histórica —mucho mayor
que la de los premios. El MNR despertó esperanzas
enormes en la juventud consciente del país: prometía
liberaciones multiseculares. Primero hubo esclavitudes
coloniales, luego las hubo neocoloniales republicanas,
luego llegó el apogeo del entreguismo a manos extranjeras
con la complicidad de la denominada "Rosca". Unos
pocos ciudadanos se repartían fabulosos beneficios
mineros que hubieran dejado encandilados a los españoles
buscadores de oro, plata y metales. La situación en el
campo, con los gamonales y el feudalismo, se hacia
intolerable para el indio.
Después de varios intentos frustrados, llegó el MNR el 9
de abril de 1952. Pero pronto el MNR se fue desviando
de sus objetivos y terminó por Incurrir en los mismos
errores, en la misma explotación y el mismo entreguismo
anteriores. Los hombres que, en el crisol de la oposición,
habían luchado codo con codo, se dispersaron en
personalismos egoístas y el imperialismo foráneo siguió
campando por sus respetos. El 4 de noviembre de 1964
caía Víctor Paz y subía Barrientos. La Restauración, con
su enorme secuela política, social y económica.
Fácil, divertida, liviana, agradable y no por eso
insustancial o frívola. Presenta el tema del exilio
político con el relato previo de la conjura y el
atentado, si bien en el momento preciso el impacto
mortal destinado al tirano fue desviado, es decir
había sido desviado, a uno de los perros de la
escolta canina en base a la reflexión oportuna de que
“vivo o muerto el Presidente la sangre seguirá
corriendo do por el remo de los ladrones y de los
asesinos...”.
El crimen no sirve para remediar la iniquidad… Sin
embargo, el vengador frustrado, cuyo hermano fuera
muerto a golpes por los matones de 1a policía, es
no más echado casi en cueros al exilio cuyo primer
plano resulta ser un desierto ilímite orillado por una
carretera interminable trajinada por viajeros sin
cortesía ni humanidad.
Las duras experiencias de un desterrado en una gran
ciudad del Pacífico (Lima) constituyen tema nuevo
en la novelística boliviana. El exiliado no es un
político exportador de capitales mal habidos. Es un
jovenzuelo ingenuo y astuto a las veces. Todavía
idealista y sin recursos de emergencia, libra a diario
1a batalla del forastero con el ingenio aguzado por
la necesidad y la entereza de los años en lozanía,
respaldados por una formación cultural de
privilegio sobre el común subdesarrollado de su
medio de origen.
Por todo lo relatado de la desubicación repentina
cruza un aire juvenil de temperamento festivo e
intencionada mordacidad. El relator se muestra
malhablado o ratos por razones de expresividad y
autenticidad; pero sus páginas están igualmente
penetradas de un sentido poético y sentencioso que
se desarrolla en los introspectivos soliloquios. Su
estilo es libre, despabilado y algo cínico sin echarse
a lo grosero fuera del arte, que en fin de cuentas
siempre es compostura.
El libro es fragmentario. Está hecho da cuadros
precisos y rápidas escenas diestramente
combinados hasta la configuración total de una obra
animada y locuaz; soñadora y realista: sarcástica y
sensual; entretenida y veraz, para un consumo
placentero de cuatro horas a lo sumo.
Su Opinión
Max, el protagonista de von Vacano, es un hombre-tipo: el eterno aspirante, el casi siempre frustrado. La obra de Arturo
von Vacano nos muestra la tragedia de este individuo, a nivel personal y a nivel colectivo. Con prosa ágil, hiriente y
profundamente expresiva, von Vacano nos sintetiza en Max su peripecia de hombre boliviano de hoy que tiene su
engarce con muchos hombres bolivianos de ayer y de antes de ayer. La mayor tragedia que este hombre encuentra a su
alrededor no es, ni siquiera, la oposición o la represión que tiene que sufrir. Es el vacío: la más terrible y la más anegadora
de las frustraciones. El saldo, en definitiva, de doce años de esperanzas frustradas y de autoritarismo en nombre de
principios esperanzadores que nunca llegaron a cumplirse. Imperialismo o liberación, entreguismo o dignidad nacional;
nacionalismo o coloniaje: ese es el terrible dilema al que se enfrenta Max, Bolivia y la América Latina toda. ¿Cuándo
todos estos personajes podrán llegar a ser, cuando menos, protagonistas y sujetos activos de su propio destino?
Esa es la pregunta de Arturo von Vacano —con una explicación desarrollada que ni mereció la atención de unos jurados
de un premio ni el premio mismo. Lo normal.
Como von Vacano nos cuenta, parte fundamental de  la opresión tiene su aliada natural en la Educación. Una educación
muchas veces alienante y no liberadora, foránea también en cuanto transmite unos ideales, unas estructuras mentales y
unas aspiraciones, que desconocen la realidad concreta del país y para nada tienen en cuenta a la inmensa mayoría de la
población, a la consabida "indiada" —utilizado el término con infinito respeto— que sigue, muy poco más o menos,
como en la época de la colonia, en nada mejorada la situación con el advenimiento de la República —e incluso en muchas
ocasiones, empeorada por los explotadores de turno—.
Toda la primera parte de la obra de von Vacano es una requisitoria llena de sentido contra este género ‘de educación, "la
cultura opio del pueblo", que forma individuos desadaptados de su propia realidad, a quienes no les quedan más que dos
caminos abiertos: la frustración interior o la frustración exterior, es decir, el desaprovechamiento de posibles
virtualidades: o bien el Exilio para buscar en el extranjero el rendimiento a unos talentos que en la propia patria son
inaprovechables. Este es el sino terrible del protagonista de
Sombra de Exilio.
De la teoría, este personaje intenta pasar a la práctica. Frustrado también a nivel político, víctima directa e indirecta de la
represión de control político, el protagonista intenta asesinar al Presidente. Estudia sus costumbres, sus horarios, sus
trayectos, la vigilancia que le rodea: el atentado, para no variar, queda igualmente frustrado. Entonces consigue exilarse. Y
en el exilio, ya totalizado, interior y exterior, físico .y mental, le llega a nuestro personaje la culminación de la frustración.

Tampoco esta peripecia interesa por si y en si misma, sino en cuanto simboliza. Esperanzas frustradas: desde 1825 a
1975. Períodos hubo en los que, alrededor de personas bienintencionadas y lúcidas, se intentó la liberación, la
consumación de una Independencia todavía pendiente. Pero las garras imperialistas son excesivamente fuertes y los
intereses creados de las minorías oligárquicas locales, excesivos también. Este parece ser el sino trágico de Bolivia. Arturo
von Vacano lo recoge en su obra magistral, bastante buena para ser primeriza y demasiado sincera y descarnada para
obtener un premio popular —aun en el caso de que los jurados de dicho premio se hubieran tomado la molestia de leerlo.
Barnadas y Coy son autores de ocho
"Estudios Críticos"
de análisis e interpretación de:
1)        Nataniel Aguirre:
Juan de la Rosa
2)        Alcides Arguedas Raza de Bronce
3)        Raúl Botelho Gosálvez: Coca
4)        Jesús Lara: Surumí
5)        Augusto Céspedes: Metal del Diablo
6)        Carlos Medinaceli: La Chaskañawi
7)        Adolfo Costa du Rels: La Laguna H.3.
8)         Arturo von Vacano: Sombra de Exilio.
Josep M. Barnadas (Alella, Cataluña 1941).
Historiador especializado en Historia Colonial
Boliviana
Profesor en Historia, Metodología Y Filosofía.
Catedrático de 1a Universidad Católica Boliviana.

Juan José Coy (Murcia, España, 1937).
Especializado en Literatura Norteamericana
Universidad de Salamanca.
Hizo estudios y dictó cursos en Bolivia.
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