Su Opinión
Arturo
“Socialismos” Latinoamericanos
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Leyendo un reciente comentario titulado “Salvador, Irak, Bolivia”, lo que más me impresionó
fue que los salvadoreños no necesitaron de socialismo alguno ni de ningún otro “ismo” para
matar 75.000 compatriotas de bárbaro modo durante los doce años que les tomó librar su
inútil guerra norteamericana. La llamo norteamericana porque fue concebida, planificada,
ejecutada y finalizada desde Washington, como sabe todo niño de 13 años en Occidente
todo.
Como dijera un asesino paramilitar al New York Times cuando ese matutino envió un
reportero a El Salvador para “celebrar” los quince años desde esa guerra, “Nos engañaron
entonces. Nos dijeron que la amenaza era el comunismo. Pero ahora que lo recuerdo
entiendo que no luchamos contra comunistas. Sólo éramos gente pobre matando gente
pobre del campo”.
Tal declaración confirma mi vieja sospecha de que plagas del siglo anterior  como el
socialismo, el comunismo y el nazismo no hallan en verdad eco ni provocan real interés
entre las masas del Continente de la Desesperanza, pueblos notables por su saludable
ignorancia y su simpática sencillez política.
Para ellos, basta con intuir quienes son los “buenos” y quienes los “malos” para combatir
con denuedo, sacrificio y ferocidad. Justos como son, determinan su realidad y asignan un
50-50 a cada bando, dividiendo su sociedad particular de manera que garantice guerras
largas y bestiales, capaces de producir cadáveres a niveles siempre crecientes. Es el mejor
modo de no dejar títere con cabeza, parecen decirnos.  
Habrá gente que los llame salvajes, pero no después de recordar la Francia ocupada y
dividida 50-50 entre “demócratas” y nazis, o Irlanda la Verde, de líneas tan claras entre
católicos y protestantes. Y es que el Homo Sapiens es siempre mucho más bestia de lo que
queremos creer.
Esa honradez política, la de no necesitar de toda una carga ideológica para asesinar al
vecino, nos viene, claro, de la poca familiaridad que tenemos con los libros, los mejores
amigos del hombre después del gato.
Nadie tiene tiempo ni paciencia entre nosotros para despacharse los 170 tomos que García
Linera dice haber leído. No necesitamos del tipo impreso antes de comenzar un
experimento como los de Stalin, Hitler o Mao. ¿Para qué? Los cadáveres se producen de
todos modos apenas iniciamos nuestros experimentos sociales. Los libros son sólo cargas o
estorbos para la Marcha de la Historia.
Por  lo demás, libros o no libros, los resultados son siempre similares. ¿Qué gran diferencia
hay entre Gengis Kan y Mao, al fin de cuentas? Lo único que leía el Gran Kan era el cielo
estrellado y miren ustedes, puede competir  cadáver por cadáver con los desmanes de Mao
el Inmortal. El que todo estudioso de mirada alucinada esté leyendo libros sobre el Kan hoy
por hoy se debe a otro invento idiota pero muy humano, la moda.
Todo lo cual me trae al fondo de este asunto, el “socialismo” tantas veces declarado de
Hugo Chávez y, por nuestro lado, el de nuestro Presidente indio, dueño de más carisma
que JFK, Evo Morales.
Sobre el socialismo de Chávez baste decir que jamás de los jamases fueron las relaciones
económicas entre Venezuela y USA tan macanudas como lo son hoy. Son, como dicen los
mexicanos, hermanos del alma. Los precios del petróleo, por las nubes si se comparan con
el pasado, han permitido a Venezuela una clase media enriquecida casi sin paralelo que
está tirando la casa por la ventana y se da lujos de rey, y una masa pobre un tanto menos
pobre de lo que siempre fuera porque recibe centavos mientras la clase media recibe los
dólares.
Comparado con los gobernantes anteriores de Venezuela, Chávez no es socialista, sino
más inteligente y, tal vez, más bueno. Algo del gran banquete está llegando a los pobres. El
“socialismo” de Chávez, así visto, consistirá en lo mismo que está buscando Evo en Bolivia,
una masa miserable menos miserable, un pueblo ignorante un tanto mejor educado, un
poco de esperanza donde nunca antes hubo esperanza. Eso lo saben los gringos y por eso
sería muy raro que la sangre llegue al río entre ambos países. Después de todo, ¿qué le
importa a USA si las viejas elites de Venezuela son reemplazadas por una nueva elite? Los
viejos eran gliptodontes que creían animales a sus campesinos y se robaban todos los
dólares de Venezuela para enviarlos a Miami y a Suiza. Como los nuestros, sus oligarcas
eran ignorantes, bárbaros, crueles y apátridas.
En cuanto a Evo y su gobierno, citemos al ideólogo del régimen en dos ocasiones. Desafío
a quien quiera que pruebe la falsedad de estas citas.
Alvaro García Linera dijo no ha mucho a un periodista gringo: "No estamos contra la
economía de mercado. Somos partidarios de un modelo socialista con un capitalismo
boliviano en el que las ganancias de los hidrocarburos sean transferidas a otros sectores,
como el rural, donde nuestra gente trabaja todavía con el arado egipcio traído por los
españoles”. Marx debe estar pataleando en su tumba, mientras que Chávez estará de
acuerdo sin duda con semejante “socialismo”.
Otra cita: “Se ha generado un miedo de que se quiere “aymarizar”, pero es el mismo miedo
sobre que íbamos a quitar las casas y anular la actividad privada. ¡No, hombre! El que
produce tiene todo el apoyo del país. Si usted produce la tierra es amo y señor y tiene a un
Gobierno a sus pies; pero si no, tiene a un Gobierno que lo va a perseguir. Queremos un
capitalismo productivo, no uno especulador. En Bolivia va a haber capitalismo, pero será
uno de reglas claras, de producción, de inversión y de apego a su país”.
En otras palabras, se acabaron los Gonis y los Tutos. Ya es hora de que un Presidente de
Bolivia sea boliviano, no agente de la CIA, y hable español como lo hablamos nosotros, no
los gringos. Pero, es eso “socialismo”?
¿A qué viene esa necesidad entonces de hacerse socialista de palabra a ultranza mientras
que de hecho no pasamos de reformistas?
Es un timo mutuo heredado de los tiempos de la Guerra Fría. En esos tiempos las guerras
eran entre capitalistas y comunistas, se dice, y el mejor ejemplo que tenemos es Fidel.
Hay muchos que piensan que Fidel no fue comunista desde la cuna. Creen que tampoco
era comunista cuando entró triunfante a La Habana, pero apenas vio los puntos que calzan
los gringos tuvo que hacerse comunista porque entendió que el Imperio sería siempre su
enemigo y en ese mundo ancho y ajeno no podía Cuba andar sin amigos. Enemigo de USA,
amigo de la URSS, ni modo. No había otra alternativa.
Para decirlo de algún modo, Cuba no es hoy tan socialista como era. Si no fuera por la
terquedad de esos cabeza de mula de Washington, el bloqueo habría desaparecido y el
socialismo cubano se habría ablandado mucho. Si no fuera por el Imperio, USA y Cuba
serían, sino amigos, por lo menos interlocutores hoy. Pero el Imperio, para ser Imperio,
tiene que hacerse respetar, y al diablo el sentido común. Ahora que tiene por jefe a un
alcohólico enloquecido, la cosa no ha mejorado nada.      
Pero el socialismo de Fidel, siendo auténtico, es un socialismo “mejor” que el de los
europeos (menos los del norte) o los asiáticos. Nadie puede negarle los éxitos logrados en
cuanto a educación, salud publica, medicina y otros más. Es un socialismo simpático hasta
para los gringos, que sólo necesitan un poco más de coraje para obligar a su gobierno a
hacer lo que el pueblo quiere. No se exagera cuando se afirma que millones de gringos han
visitado la Isla, han admirado a Fidel y su gobierno y se ocupan hoy por hoy de mostrar el
ejemplo de Cuba y sus éxitos.
Pero Fidel es socialista, así que quienes están contra el Imperio tienen que ser “socialistas”.
Los gobernantes, porque si no se dicen “socialistas”, los pueblos dudan de ellos y los
abandonan. Los pueblos, porque como siempre se dice que los “socialistas” están contra el
Imperio y ellos están contra el Imperio, tienen que ser “socialistas”, ¿o no?
La experiencia de millones de latinoamericanos es que, sea “socialista” o “nazi”, cuando se
la lleva a extremos, toda ideología se hace odiosa. Miren a Noriega. Aprendió que se muere
por la patria, no se muere por ninguna ideología. Se ama al hombre, al compatriota, no los
dictados de cualquier libraco difícil de entender escrito al otro lado del mundo.
Así, el timo mutuo que consiste en que el gobernante cree que necesita hacer creer a su
pueblo que es “socialista” y sus gobernados creen que es necesario decir que somos
“socialistas” para luchar por nuestra libertad es una tontería que debería desaparecer ya.
Todos debemos entender que no necesitamos más que amar a nuestro país y a nuestro
pueblo para liberarlo de sus opresores porque ese es nuestro deber simple y claro. Si
entendiéramos así nuestro deber no perderíamos el tiempo con “ismos” que han
demostrado ya sus falencias y su inutilidad.
No queremos la libertad porque somos socialistas. Nos decimos “socialistas” porque
amamos la libertad, pero nos bastaría con amarla en serio para conquistarla. Esa es la
lección que nos dieron los pueblos que fueron libres algún día.
FEB 07