Su Opinión
Salvador, Irak, Bolivia
Arturo
Sus Libros

Este 29 de enero/07 celebró el Washington Post en una nota de primera plana los 15
años desde la Guerra de El Salvador, un conflicto que duró 12 años, costó a ese país
75.000 vidas y no sirvió más que como fábrica de cadáveres, pues no hubo
vencedores ni vencidos.
Para ilustrar la situación actual eligió el Post a un asesino derechista dedicado
durante esa guerra a coleccionar calaveras de bebés y recién nacidos porque las
encontraba más útiles que otros trofeos como porta-velas o talismanes de la buena
suerte. Este criminal, hoy alcalde de San Miguel, se llama José Wilfredo Salgado y
resumió así sus experiencia bélicas: “Nos engañaron entonces. Nos dijeron que la
amenaza era el comunismo. Pero ahora que lo recuerdo entiendo que no luchamos
contra comunistas. Sólo éramos gente pobre matando gente pobre del campo”.
La nota, otro síntoma de ese mal tan gringo de cometer tropelías en Latinoamérica y
hacerles publicidad oportunamente como hazañas impunes de su gobierno, no
menciona la violencia actual en El Salvador ni cuenta entre las víctimas de esa guerra
a las generaciones de niños salvadoreños que emigraron a USA, crearon las bandas
de delincuentes que hoy aterran a California, Virginia y otros estados y fueron en
parte deportados a su país natal, donde continúan sembrando el terror como
secuestradores, violadores, asesinos y asaltantes. Dice, pero, que tampoco los
izquierdistas obedecían una ideología propia o ajena, sino que luchaban sólo con la
esperanza de un futuro mejor que jamás llegó. Sólo nos resta recordar y lamentar las
masacres y el genocidio que Ronald Reagan hizo posible y la CIA ejecutó.
Si maduráramos como nación soberana tomaríamos hoy el horrendo ejemplo de El
Salvador, Nicaragua y otras naciones de Centroamérica para estudiar, entender y
combatir las trampas y estrategias de los gringos para convertir nuestros países en
cementerios inmensos en los que agoniza en angustiado silencio la esperanza y
desaparecen las posibilidades de un futuro mejor. Hoy como ayer, la pobreza, el
hambre y la miseria son flagelos feroces en El Salvador, la democracia es poco menos
de un sueño y la diferencia entre pobres y ricos es abismal. Por supuesto, los gringos
siguen mandando allí.

LA MUERTE DE IRAK
Con catorce superbases distribuidas en todo el territorio de Irak y una “embajada” que
es en realidad una superfortaleza más grande que el Vaticano destinada a resistir
asedios de años, Irak es otro ejemplo que los bolivianos deberíamos analizar porque
muchas de las coyunturas creadas allí por los gringos se crearán y se están creando
ya en Bolivia para asesinarla.
La más notable y feroz es la muerte diaria de cien o más iraquíes, casi todos
asesinados por iraquíes según la prensa internacional. Como se ha dicho muchas
veces ya, la invasión ha costado a Irak hasta ahora más de 600.000 vidas.
Mucho de lo aprendido en El Salvador debe estar siendo aplicado por los invasores
de Irak, para cuyos generales (y así lo dijeron desde el comienzo de la invasión) Irak
es escenario de una guerra que durará dos o tres generaciones, 30 0 90 años. Hoy,
con 130.000 soldados de uniforme y 140.000 mercenarios o “consultores civiles”
extranjeros que no respetan las Convenciones de Ginebra, Irak es otra fábrica de
cadáveres porque cada iraquí muerto hoy es un iraquí que los gringos no tendrán que
matar mañana.
La idea, aplicada desde el 29 de enero/07, día en que mueren 300 iraquíes, es
destruir Bagdad, liquidar la minoría sunni mediante un genocidio relámpago y convertir
al país, un conglomerado caprichoso de razas, tribus y grupos diferentes, en una
colonia bajo un gobierno títere más sumiso que el actual.
Lo que deberíamos observar, y bien, son las estratagemas gringas usadas para
sembrar ese odio fratricida y bárbaro, irracional, que empuja a la violencia constante y
evita las bajas entre el invasor que deberían ser producto de un conflicto de feroz
intensidad. La producción de cadáveres ha mejorado mucho desde El Salvador, como
vemos: de 30 diarios en El Salvador a 100 diarios en Irak.

LA MUERTE DE BOLIVIA  
Este es el único factor que no domina todavía el conflicto racial que pone en peligro la
existencia de Bolivia desde 2000, como indica el periodista Wilson García Mérida en
una nota reciente. Los demás factores están a la vista y todos podemos comprobarlo.
El síntoma evidente para todos de lo que los indios extremistas bolivianos llaman ya
sin tapujos “guerra” es la notable organización de los eventos masivos organizados en
SRZ y CBB por los elementos fascistas que declaran en forma abierta su voluntad de
separarse de Bolivia y crear una nueva “república”. Los bolivianos nunca antes
alcanzamos niveles tan altos de organización en nuestros conflictos políticos. Nuestra
tradición es el desorden, el caos y la improvisación, rasgos que presentaron los
cocaleros claramente durante la tragedia de enero en CBB.  
Tanto el 15 de diciembre/06 en SRZ como el “sorpresivo” estallido fascista de CBB del
11 de enero/07, la emergencia de un “regimiento” de derechistas armados de palos
de golf y bates de béisbol que sirvieran además para identificar las ideas y el origen
de esos “combatientes”, demuestran que existen elementos extranjeros que
intervienen en el conflicto boliviano de manera mucho mas evidente y dañina que
Chávez, su dinero y sus discursos inanes. Gracias a García Mérida podemos
preguntar ahora a SRZ el paradero de los ya viejos “novios de la muerte” y
nombrarlos así: "Ike" Koplin, Jacques Leclerc, Hans Stellfeld, Joachim Fiebelkorn,
Adolfo Ustáriz, Marino Diodato, Wolfgang Walterkirche. ¿Dónde están y a qué se
dedican estos días esos nazis?
El “ascenso” de Branco Marincovic, abanderado de los nazis croatas instalados en
SRZ por USA tras la Segunda Guerra, como jefe del Comité Cívico de SRZ, estado
mayor fascista local, demuestra también que la crisis racial boliviana inició una etapa
más aguda y peligrosa desde el 15 de diciembre/06.
El abandono por el MAS del Congreso, un club de viejos politiqueros que vemos ya
como dañino e inoperante, y de la Constituyente, cuyo fracaso se hace cada día más
evidente, indica que las masas que Evo creyó manejar pero demostraron su
independencia y sus ambiciones en CBB han elegido la calle como escenario de las
futuras batallas sociales y que los cambios que el país necesita se conquistarán en
ese escenario, escena también de una “guerra civil de baja intensidad” y no declarada
que comenzará a presentarnos víctimas atribuyéndolas a muchos males, todos
máscaras de uno solo, nuestro racismo feroz. Como antes dije, será necesario
contratar guardaespaldas para ir a comprar verduras en el mercado.
Con ambas facciones (los que gritan “nos vamos” y los que gritan “que se vayan”)
decididas a destruir Bolivia, ¿necesitamos de la ayuda del nuevo Embajador, experto
que colaboró en la destrucción de Yugoslavia, para lograr nuestro objetivo suicida?  El
11 de enero en CBB parece habernos enseñado que bastará con nuestros propios
desmanes para destruirla.
Pero los antecedentes que nos presentan El Salvador e Irak nos indican los excesos y
los sufrimientos que serán necesarios para matar a la Hija Predilecta de Bolívar.
Monstruoso privilegio es este, el de asistir a semejante crimen.   
Nuevos Textos