Su Opinión
No a los Referendos
Arturo
Sus Libros

Con la idea de los referéndums, Evo ha demostrado al país y al mundo que no es Fidel
ni su gobierno intenta implantar en Bolivia un régimen socialista, ese fantasma que le
ha dado tantos enemigos en SRZ y no sólo en SRZ.
Cada referendo será una confesión de los políticos de que no pueden gobernar este
país. Será la confesión de todos los bolivianos de que no pueden gobernarse a sí
mismos. Esta realidad toca ya a cada boliviano y se está haciendo evidente para todo
extranjero que ambiciona nuestras riquezas.  
Por muchos referendos que se hagan, Evo y el país saben cuales serán los resultados,
pues los ha visto en las elecciones de 2005 y 2006. Esos resultados dividen a Bolivia
por las fronteras de las razas y nos dicen que nada cambiará ese 60-40 trágico que es
la causa de nuestras penas.
Si se aceptaran los referendos, terminaremos por hacerlos para cambiar a los árbitros
de cada partido de fútbol y a los porteros de las iglesias, pero el resultado será ese
mismo malhadado 60-40.
Estos es, cada referendo costará fortunas, dolores de cabeza y tiempo, pero no
solucionará nada. Como discutimos hoy ese 60-40 de 2005 y 2006 sin ponernos jamás
de acuerdo, discutiremos mañana cada referendo hasta morir de viejos y los diremos
tan ilegales como hoy calificamos  a casi cada acto político. La Constitución vigente,
anti-boliviana, y las leyes malas estrangulan a la nación.   
Véase el caso de los prefectos, elegidos tras medidas anticonstitucionales impuestas
por dos Presidentes politiqueros e implantados hoy como “gobernadores” ambiciosos
por ir a parar al Palacio Quemado.
Los referendos no son aceptables porque lo aplazan todo sin dar solución efectiva a
nada. Además, porque los politiqueros pueden perder tiempo mientras se dan la gran
vida pero el hambre y la miseria de los humildes no espera, no puede esperar.  No
podemos malgastar el tiempo de la nación en discutir las mañas de los políticos. Cada
día, el hambre y la miseria matan bolivianos. Es necesario que todos los bolivianos
sintamos en nuestra conciencia ese hambre y esa miseria para acabar con ellas lo más
pronto posible. Cada día nos aproxima al asesinato del país.   
El defecto más grave que tienen tales referéndums es que no son necesarios y han
sido propuestos muy tarde. Después de Cochabamba, la política ha dejado atrás un
Congreso que apenas funciona y una Constituyente que ha fracasado ya. Después de
Cochabamba, la política ha salido a otro escenario, las calles y las plazas de cada
ciudad.  Desde Cochabamba será necesario contratar guardaespaldas para ir al
mercado a comprar vituallas.
Manfredo se fue ya y Pepelucho tiene las barbas en remojo. Ahora la cuestión es ver
quién aguanta más, si el campo y sus urgencias o la ciudad y sus privilegios. Por lo
demás, nadie puede perder lo que no tiene. ¿Qué pueden perder los que nada tienen?
Esta realidad, unida a la noticia de que el nuevo Embajador estará jugando a la política
tal y como lo hizo el anterior, que no vaciló en armar matanzas y masacres si las
juzgaba necesarias, agrega urgencia a la necesidad de encontrar compromisos,
madurar  en lo político y entender los graves riesgos que enfrentamos.
Lo que los bolivianos de esta generación deben hacer es lo que nunca hicimos antes,
y este deber consiste en establecer los puentes entre el campo y la ciudad que
permitan un diálogo civilizado. ¿Pedir peras al olmo? Peor sería quemar el olmo.
Los ruidos que hace hoy el odio racista son ensordecedores y todos decimos estar
cansados de la guerra de chismes y rumores que no cesa nunca, pero todos
continuamos con esos vicios. Parece que nadie lee ni analiza las ideas de sus
“enemigos”. Todos se contentan con repetir las medias verdades y las mentiras que
difunde cada bando y cualquier extremo puede disculparse si se comete en nombre de
tan altos “ideales”.
Pero los cambios que Evo prometió y busca son irreversibles. Si Evo fracasa, la
historia del país consistirá en volver a intentarlos. Si sus enemigos triunfan, volveremos
a los bloqueos y la violencia constante pero silente. Si el país no halla los modos de
vivir como nación, volverá a la agonía que duró siglo y medio y que no es motivo de
orgullo para nadie.
Como alguna vez dije ya, la principal división que existe entre los bolivianos estriba en
las diferencias que hacen que unos puedan irse y otros no puedan marcharse. Muchos
que podían (y muchos que no podían) se han marchado ya. Tal vez los que no quieren
o no pueden marcharse decidan buscar los modos de dar un futuro y un país a sus
hijos.
Todo intento estriba en matar al racismo, que amenaza con matarnos hoy.
500 años de una historia de horrores tienen un precio que tal vez no nos veamos
capaces de pagar, pero todo consiste en armarse de buena voluntad y buscar al
“enemigo” para dialogar.
Una guerra civil es una posibilidad tan horrenda que no es posible dejarlo todo en
manos de los politiqueros. Hoy es el día en que cada ciudadano debe hacer lo
necesario para romper las barreras que nos separan.  Es decir, abrir sus puertas y
acoger al “diferente” y conversar con él como si fuera un hermano, que lo es.
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Ene 07