Su Opinión
El Eterno Problema de Bolivia
Arturo
Todos los bolivianos saben que el eterno problema de Bolivia son los bolivianos. En
esta hora en particular, los bolivianos relacionados con el LAB desde hace décadas.
Hoy, mientras ocupan los aeropuertos para hacer más daño al país y chillan como
chimpancés y acusan de “traidor” a un Presidente elegidos hace tres meses, actúan
con el infantilismo propio de una tribu del Congo y creen que si abusan de una extrema
violencia Dios hará el milagro y les devolverá un LAB pletórico de salud económica
para que continúen haciendo los bizcos como lo hicieron desde que el Gonicito iniciara
el asesinato del Lloyd Aéreo Boliviano.
Ayer, cuando se entraron los brasileños y empezaron a saquear la empresa, no hubo
un solo boliviano que denunciara ese asalto. Nadie, entre quienes se sientan hoy como
bolsudos en las pistas de los aeropuertos, movió un meñique para impedir el
descuartizamiento de los aviones del LAB y el envío de esos “repuestos” al extranjero.
¿Cuán ciego se necesita ser para no ver la destrucción de un avión comercial de
pasajeros? Nadie, entre el millar de empleados del LAB, vio nada entonces. Ni la
destrucción de los aviones, ni la destrucción de la empresa ni las porquerías de los
brasileños.
Tampoco vio nadie las matufias cometidas durante años por contadores, financistas,
ladrones de guante blanco y otros pajarracos similares. Millones de dólares se
evaporaron ante las narices de funcionarios, tinterillos, empleaduchos y otras malas
yerbas, y nadie vio nada de nada.
Y finalmente cuando Asbún, cuya catadura de hombre de negocios se demuestra en
su intento de sobornar al Presidente Morales con treinta millones de dólares apenas lo
tuvo a tiro, nadie escuchó al Presidente ni nadie cogió al pillo de Asbún del cogote
para meterlo en una comisaría de barrio. No. Por el contrario, el tribunal ese de X o
Zeta declaró que faltaban comas y puntos en un documento gris y dio vía libre al gran
cangrejo para que continuara haciendo de las suyas. Ahí está ahora, almorzando
trufas en el Club de Ejecutivos.
Y ahí está el espectáculo de la gran tragedia de Bolivia: los bolivianos, testigos del
saqueo de su país ayer, cuando aún se podía hacer algo pero no hicieron nada,
chillando como infantes con diarrea hoy, cuando sólo queda la posibilidad de enterrar
al LAB bajo sus 140 millones de deuda.
Pero los héroes de Alacitas de siempre exigen que el Presidente meta la pata hasta el
coroto y “nacionalice” la deuda. Ellos, los valientes bolivianos que contribuyeron a la
muerte del LAB cuando vieron que agonizaba año tras año y nunca hicieron nada para
impedirlo. Los que gritan hoy como marranos pero se callaron durante años aunque
fueron testigos de los crímenes de los brasileños contra nuestra economía. Los que
literalmente acompañaron al LAB hasta que se estrelló por culpa de las maldades de
los bellacos y el silencio cómplice de empleados y funcionarios. ¿O es que alguien
puede creer que el personal del LAB no sabía lo que estaba sucediendo?       
Pero la cuestión es más triste porque lo que sucede con el LAB está sucediendo con
todo el país. La privatización ha consistido en vender hasta la última piedra de Tarija, y
los bolivianos, que lo saben, prefieren hacer el avestruz y chillar como hoy chillan en
los aeropuertos, tarde.
Infantiles como son, miran al gobierno y, porque lo ven débil, alzan la voz y patalean.
¿Por qué no patalearon así contra el Gonicito? ¿Tal vez porque cada vez que Sanchez
Berzaín bajaba al Chapare estrenaba cadáveres nuevos? Por eso es orgulloso El Alto:
porque vio esta verdad horrenda y tuvo que sacrificar sus muertos contra los
asesinatos de la privatización.
Los demás, a afeitarse, usar colonia extranjera, ponerse camisa limpia y gritar como
chancho en las calles. Total, la idea es joder al Evo ahora hasta que en verdad se joda
y acabemos de jodernos todos.