Su Opinión
El Presidente Loco
Arturo
Sus Libros
Lejos de protestar ante la visita del Presidente de USA, los latinoamericanos deberían
recibirlo con aplausos y flores aunque más no sea porque apresuró en un medio siglo la
decadencia y el fin del Imperio. Hoy, USA es una dictadura.
De hecho, los cinco años del régimen Bush pasarán a la historia como la época nefasta
en la que el Imperio (y el mundo) sufrió un gobernante que, más que Presidente, es una
calamidad espantosa en dos patas. Sus hazañas son difíciles de imaginar hasta el punto
en que parecen increíbles para los seis mil millones de bípedos parlantes que lastiman el
planeta.
La Era Bush es una época en que el Imperio quedó en manos de un ignorante
dipsómano, arrogante hasta el ridículo y brutal hasta compararse con cualquier tirano
que recuerde el orbe, un tonto de capirote que hizo trizas la Constitución de su país, un
documento que hasta entonces fuera orgullo no sólo de USA sino del mundo, dirigió el
atentado más feroz de la historia de USA contra su propio pueblo, el atroz 9/11, causó la
muerte de casi un millón de víctimas en Iraq y Afganistán, abandonó a su suerte una
ciudad de seis millones destruida por Katrina y se prepara para otra guerra contra Irán.
Bush devolvió al mundo la práctica de la tortura, que legalizó, y le quitó el derecho al
habeas corpus, que hizo ilegal. Implantó el espionaje policial contra sus propios
ciudadanos y dio a su policía el derecho de invadir el hogar de todo estante y habitante
de USA del modo y manera en que lo hiciera antes la Gestapo nazi. Apresó a miles de
inocentes sin derecho a defensa legal alguna. Hoy ya no hay garantías legales que
protejan a los ciudadanos del Imperio. Todos sus abusos son vigentes en USA y
copiados por la mayoría de los gobiernos. Por eso hablo del mundo cuando cito las
canalladas de Bush.
Entre sus virtudes personales podemos anotar su nefasta ignorancia, ilustrada por
episodios como su paso por varias universidades en las que fue el peor alumno de todas
sus clases hasta el punto en que declaró alguna vez, tonto y satisfecho, que “si un tipo
como yo llega a la Presidencia, cualquier idiota puede lograrlo”, palabras que saltarán
de la prensa a la historia, sin duda. Recordemos que no puede hablar, y que en su caso
este problema es doble: no sólo pronuncia mal dos de cada tres palabras, sino que no
puede hilvanar dos frases si no las tiene escritas en un papel ante sus narices. Se han
escrito 143 libros que citan sus errores y metidas de pata. No lee periódicos y no puede
manejar máquinas de lo más sencillas. Es necesario subrayar que estas no son
exageraciones; son hechos comprobados por millones, unos en persona, otros al
escucharlo en la radio, los más al verlo en la TV.
Entre sus borracheras legendarias recordemos dos o tres: aquella en la que golpeó a su
padre, un Presidente Bush menos bestia, aquella que recordó en Nueva Orleans al
visitar a la víctimas de Katrina diciendo que “ahora ustedes va a Houston, donde yo me
pegué la zumba más linda de mi vida”, y aquella en que salió en bicicleta para romperse
la nariz para luego decir que se cayó de cara en la Casa Blanca. Cuando un periodista
la preguntó si temía el juicio de la posteridad, contestó muy suelto de cuerpo: “ ¿A quién
la importa? Ya todos estaremos muertos”. Y cuando le preguntó si pedía consejo a su
padre, el Presidente, dijo para la posteridad que “con él yo no hablo. Hablo cada día con
mi padre en los cielos, y sigo sus órdenes. Hago lo que hago por que El lo quiere”. Cree
realmente que habla con Dios en vivo y en directo.
Sólo hay un misterio que nadie se atreve a tocar: ¿cómo fue posible que su familia, sus
socios (fracasó en todos sus negocios), sus cómplices y sus asesores permitieran que
semejante animalote llegara a la gobernación de Texas primero y a la presidencia del
Imperio después?
La respuesta: supusieron que Bubba ( su apodo familiar) sería un niño idiota y obediente
en manos del viejo vicepresidente Dick Cheney, pero Bubba decidió gobernar él mismo
y, como Presidente, símbolo y representante de USA ante USA y el mundo, resultó más
poderoso que Dios. Hoy, Cheney está en decadencia y ya no pita ni parla.
El Presidente de USA es tan poderoso, y más aún en tiempos de guerra internacional,
que el Congreso dio gusto a Bush en todo cuando era un Legislativo republicano y le
está dejando hacer lo que quiere ahora, cuando tiene una leve mayoría demócrata en
contra. Es decir, este Presidente loco puede hacer y está haciendo lo que le da la gana
en todo el mundo.
Ha construido una embajada en Bagdad que es más grande que el Vaticano, tiene más
de mil empleados y cuesta mil millones de dólares al año. Tiene 150.000 soldados en
uniforme en Irak y 150.000 “consultores” sin uniforme. La diferencia estriba en que los
consultores pueden torturar, violar, asesinar y apresar a quien les venga en gana
mientras que los soldados temen otro escándalo como aquel ilustrado por fotografías
monstruosas. Tiene cárceles militares de USA en varios países del mundo y cárceles no
muy secretas manejadas por la CIA en siete u ocho países. ¿Cuántas otras cárceles
tiene, de las que nada sabemos?
Ha establecido la costumbre de arrestar sin justificación a quien le venga en gana en
USA y en el resto del mundo y retener a estos presos en celdas secretas por tiempo
indefinido y sin derecho a defensa legal alguna. El Caso Padilla ilustra el de un
ciudadano de USA al que los militares volvieron loco en sus celdas y hoy no puede
colaborar con sus defensores. ¿Cuántos casos iguales se dan hoy? Se sabe de más de
400 “presos secretos” del Imperio en varios lugares el mundo. ¿De cuántos nada se
sabe? Bush  ha inventado la práctica de enviar a cientos de estos presos a países que
usan la tortura con alegre libertad, como Egipto, Jordania y Siria, y la captura por
agentes de USA de cualquier persona en cualquier país. Hoy su ley autoriza a los
militares y agentes civiles de USA a actuar en cualquier parte como espías (sin usar
uniforme ni informar a su embajada), comandos secretos y asesinos profesionales sin
autoridad alguna que supervise sus crímenes.
Bush ha forzado al mundo a ignorar las Convenciones de Ginebra, un orgullo de la
civilización occidental que regía el trato de los presos de toda guerra, y ha convertido a
las Naciones Unidas en sirviente de su Imperio.
Por otro lado, Bush se ha convertido en la personas más despreciada y odiada del
universo. Nunca antes ha sentido el mundo entero tanto odio, desprecio y repulsión
hacia los Estados Unidos, como anotan miles de encuestas hechas en 34 países en
2006. El mundo ha declarado que USA es la causa de la mayoría de sus males sociales,
económicos y bélicos. Sus aliados europeos lo abandonan en Irak y lo critican cada
hora. Sus únicos aliados son dictadores sanguinarios como Uribe y payasos como el
“triunfador” de México. Hasta Corea del Sur y Japón se alejan de USA. Rusia se declaró
su competidor nuclear y enemigo potencial en una guerra. Todos sabemos ya que USA
ha abandonado su papel rector a China e India y ha perdido su “lugar” como “líder”
mundial. Hoy, un pasaporte de USA es una garantía de violencia y odio contra su
portador, ya no una garantía de su seguridad personal como lo fuera durante casi 200
años.
¿Qué le queda al Imperio? Las 5.900 bombas atómicas que le permiten negar a Irán el
derecho a tener una y la noticia de que la General Motors ya no es la primera
productora de autos del mundo. Toyota le quitó ese título. USA es el país “avanzado”
que peor trata a su niñez, y ocupa el último lugar entre los 25 “primeros” países del
mundo. Sus cárceles alojan a más de un millón de presos y les niegan toda seguridad y
garantía. Son escuelas de monstruos sociales, asesinos en serie y potenciales
mercenarios. Ningún otro país tienen tantos presos en su sistema penal.
El Imperio comenzó a caminar a la pata coja durante el régimen de Bush, pero esta fiera
tiene todavía 900 días para cometer nuevas tropelías contra la especie. Tiene muchos
horrores nuevos en la manga y poco tiempo para darse el gusto de usarlos. Como
Presidente de USA, así sea con trampa, no hay en la tierra poder que pueda tocarlo.
Digno de su suerte, se mofa del mundo cuando el mundo le muestra su repudio. Sabe
que es el único ser humano que puede quemarnos en un instante y que tal vez no existe
nada que pueda frenar su demencia.
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