Su Opinión
Las Paradojas del Libro Boliviano
Arturo
Sus Libros

“…una serie de elogios a (Alison) Spedding como novelista, y a su novela ‘De Cuando
en Cuando Saturnina’, que coinciden en que la escritora nacida en Inglaterra es la
mejor novelista boliviana actual, y que su novela es, de lejos, la mejor del panorama
contemporáneo…”.
Estas líneas robadas de una tibia nota escrita por quien podría ser todavía nuestro
mejor naipe en la literatura internacional me sirve de comodín para proponer al amable
lector la pérdida de unos minutos de su agitada vida para dedicarlos a esa bestia débil
que nunca acaba de nacer, nuestra novela, la novela boliviana nacional como la
cerveza, parte de la cual se hace en Miami desde hace décadas.
Déjeme robarle el resto del primer minuto para decir que no conozco a Spedding (a no
ser  por lo que me dice Google sobre ella), no he leído su “Saturnina” ni supe hasta
hoy que existiera, y no he leído una sola línea escrita por el autor de las cuatro con
que abro estas mías.
Las uso porque el disparate que expresan me cae de perilla para contarle la pena y la
preocupación que me han acongojado desde antes de que la cerveza boliviana
nacional se hiciera en Miami a causa de un hecho que lamento como la muerte de un
pariente: el Milenio tiene seis años ya, y Bolivia es el único país del Continente de la
Desesperanza que no tiene un autor de renombre no ya mundial, digamos sólo
continental, cuya autoridad como artista pudiera servir para lo que tan bien hace Evo:
dar una imagen positiva del país nuestro ante sus vecinos del mundo. En dos palabras
que son cinco: quiero un Roa Bastos boliviano.
Por ello, déjeme usted dilucidar la tontería de ese primer párrafo en un tres por cuatro:
bastará con decir que debemos alegrarnos de que Saramago no haya decidido
emigrar ayer a Bolivia, porque si lo hacía ponía punto final a la literatura boliviana con
su Nobel.
Después del Saramago yungueño, pues a Yungas se iría a vivir Saramago sin duda
alguna, ¿quién se atrevería a intentar otra novela, así fuera una versión andina de
Simenón? A menos, claro, que se reconociera que las novelas del nuevo boliviano
Saramago son novelas portuguesas escritas por un portugués que será todo lo
boliviano que Saramago quisiera pero seguirá siendo portugués hasta su último
suspiro. Y es que Saramago será siempre portugués, quieras que no, portugués ha
nacido, pero eso de que se haga boliviano sería algo completamente caprichoso y
voluntario. Cosa de un pasaporte, a lo más.
Aplicado mi buen Saramago al disparate que se discute sobre la Spedding, cualquier
ciego puede ver que “Saturnina” es una novela inglesa con tema boliviano escrita por
una inglesa que será inglesa hasta su último suspiro quieras que no, es inglesa hasta
su ultima célula, y basta con mirarla a la gringa esa (no la conozco, pero apuesto a que
es así) para  confirmar que digo una gran verdad aunque ella hable el español con
acento de la Sagárnaga. Después de todo, parece que lo aprendió entre el hampa
criolla y en celdas inconcebibles.
Ahora usted dice: ¿y a quién coño puede importarle esa tonta historia? Cáigase usted
de la silla: a todo escribidor nacido bajo el rojo, amarillo y verde. Porque lo que está
sucediendo ahora es que, siguiendo la tonta “Teoría Spedding” arriba expresada, la
luminaria de los actuales 15 minutos de las letras nacionales ha decidido seguir el
ejemplo de Spedding, sólo que al revés: ha decidido escribir la mejor novela sobre
asesinos en serie ambientada en USA en un 100% y está seguro de que su novela
será, “de lejos, la mejor del panorama contemporáneo” (¿mundial?). Con lo cual Bolivia
puede olvidarse de él como un potencial Roa Bastos boliviano: al tomar esa decisión
ha decidido hacer con su arte lo que posiblemente hizo ya con su persona: se ha
hecho gringo porque el mercado del libro en USA es mejor que el orureño.
Lejos de mí el acusarlo de traición a la patria por hacerse gringo: yo me hice gringo en
mi momento y ello no me ha impedido escribir media docena de libros cuyo tema es
siempre Bolivia. Vivo en USA desde 1980 y desde entonces, desde antes, si escribo
sobre USA es para criticar al Imperio. He escrito también sobre la primera víctima del
Imperio, el pueblo norteamericano del que soy parte sin duda porque mucho le debo,
cosa que no puedo decir de Bolivia, a la que nada debo. Escribo sobre Bolivia porque
en Bolivia he nacido. No elegí nacer allá, pero así fue, así es; soy boliviano como
Spedding es inglesa: fatal e inevitable, ineludiblemente y por azar, pero boliviano
siempre hasta mi último instante.
Pero Bolivia no es sólo mi patria: es también el país más interesante que pudiera
inventarse para un novelista que se respete. Es un país en que desaparece el límite
entre lo posible y lo imposible. Es un lugar donde se halla materia para seis novelas
con sólo pasearse por cualquier punto de su geografía. Es mágico. Es horrendo. Es
magnífico. Es feroz. Es una bendición para cualquier escritor o fotógrafo de bolas bien
puestas. Si no se han hecho grandes novelas sobre Bolivia es porque Bolivia es
mucho país, demasiado país para los novelistas. Bolivia no ha encontrado el escritor
de su talla hasta hoy, y por ello carece de SU novela. ¿Qué historia nacional es más
dramática, interesante, increíble y despiadada que la nuestra?
Nuevos Textos
Sigue