Parece mentira, pero a casi dos años de su traslado al Palacio Quemado, Evo Morales da más
importancia a la “oposición” que la mayoría de los bolivianos.
Esa es la única explicación posible para su propuesta de un absurdo referendo que sólo significará
que los bolivianos han perdido 30 vidas y 24 meses en un absurdo tira y afloja entre fascistas
criollos e indios socialistas.
Antes de apostar mi camisa a que el 99 por ciento de los bolivianos rechaza tanto a los nazis criollos
como a los indios marxistas será necesario afirmar que, a pesar del ruido que hace, no existe una
oposición (sin comillas) en Bolivia.
Una oposición de masas, quiero decir.
Un detalle caprichoso de las gentes que quitan el sueño al Presidente por estos días sería más o
menos así:
— Los enemigos de Evo Morales más ruidosos y que parecen más peligrosos son la prensa
nacional y sus cómplices en la prensa internacional. Parecen más peligrosos porque intentan
engañar a la opinión pública mundial, pero no lo son porque no engañan a la opinión pública
nacional, como lo demuestra el lector boliviano dedicado desde hace rato a perseguir periodistas
mentirosos para enseñarles ética profesional a puñete limpio.
Ello quiere decir que la prensa “grande” de Bolivia sólo engaña a quienes desean vivir engañados y
repiten esas mentiras como loros. Descontando las viejas beatas de lengua viperina y algunas
cabezas calientes, ya nadie cree en esa prensa, sea impresa, TV o blog. El único impreso foráneo
que se traga las bolas de la prensa boliviana es él español El País, pero eso es como decir que
Franco se cree las mentiras de Aznar: algo obvio y natural, pues.
¿Por qué cree en ella el Presidente? Morales sabe que sólo necesita salir del país cada seis meses
para aclarar las cosas ante el mundo y lograr éxitos fenomenales como su último paseo por Nueva
York.
La mayoría de los bolivianos sabe ya que sufre de una prensa que miente principalmente porque es
extranjera (¿por qué no publica el gobierno los nombres de los dueños de esa prensa?) y explota
inmisericorde la necesidad de comer que tienen sus empleados bolivianos. Pronto llegará el día en
que nadie que respete su conciencia querrá trabajar para semejante prensa anti-boliviana.
Descontando ese enemigo, los demás “enemigos” de Evo son cuatro gatos.
Miremos por un instante al más ruidoso después de la prensa, Tuto el de Robemos y su 6%.
— Tuto es el mastodonte de la política boliviana. Piensa como pensaba ese general Ballivián,
masacrador de triste memoria. Un espejo de su posición es el cavernario Villavicencio que Tuto ha
puesto como presidente del Senado para vergüenza eterna del Congreso boliviano.
Para Tuto, la idea del paraíso es la dictadura de Banzer (que fue suya) o algo peor. El rasgo más
notable de su Robemos es la ausencia de las masas entre sus filas. La existencia de un “partido
político” que carece del favor popular hasta el absurdo (la última vez que midieron su popularidad,
anotaron ese ridículo seis por ciento) sólo es posible en un país sin Ley ni orden. Cualquier político
que “gozara” de ese 6% y tuviera un gramo de decencia se hubiera marchado ya a vivir de sus mal
habidos millones en Miami.
¿Cuándo fue la última vez que Podemos armó una manifestación masiva con sus seguidores?
Podemos es como fuera el MIR, una organización fantasma dedicada específicamente a robar y a
servir intereses extranjeros.
Tuto, Villavicencio y otros momios de la política boliviana son posibles sólo porque aun existe ese
Congreso que pocos respetan. Descontando los millones de la Embajada que sólo sirven para
comprar conciencias, Tuto no goza de apoyo alguno. Es, como Branko, un muerto político que grita.
— Desde que emergiera forzado por la victoria de Evo, Branko se presenta al mundo como un
accidente anacrónico y feroz: es un nazi de los que fueron “derrotados” en 1945 cuyo clan vino a
Bolivia para considerar a los bolivianos como un tantico más que animales y dedicarse a la
explotación de las riquezas de SRZ como si hubiera hallado vacío ese lugar.
La popularidad de Branko y de otros capitanes de la industria en SRZ que se conducen como se
manejaban los esclavistas del Sur de USA antes de que Lincoln les sacudiera el esqueleto se
puede medir por los millones que le quedan y su capacidad de comprar los violentos servicios de
jóvenes ignorantes y salvajes, mercenarios, aventureros y asesinos sobre los que Branko basa su
“autoridad moral”, el dominio por el terror con que ha sometido a SRZ como el gansgter Al Capone
sometiera a Chicago. Su “millón” de Diciembre se redujo a los quinientos del Plan Tres Mil y al
fracaso último de su “paro” impuesto en el centro de SRZ por sus 300 matones.
Es posible decir que todo cruceño decente (y la gran mayoría de los cruceños son decentes,
piensen como piensen) encuentra imposible la posibilidad de apoyar a Branko, sobre todo después
de los disparates y los absurdos que sus “cívicos” han cometido durante 24 meses. Nada es más
doloroso que la coyuntura que sufren las gentes de SRZ, cuando sólo el orgullo, el amor al terruño y
una vergüenza mal entendida les fuerza su largo silencio y su increíble impotencia. Pero, ¿nazis los
crucos? Sólo quienes no los conocen pueden creer semejante idiotez.
— Quedan sólo los beneficiados por Diego Mesa, el agente de Fox, los “gobernadores”
saqueadores.
No existe mejor propaganda en contra de cualquier autonomía que la conducta de los prefectos
desde que fueron ungidos como tales por la ignorancia de sus electores. No sólo han usado mal
los dineros que les enviara el gobierno central, pues que lo gastaron en corromper infelices para
hacerlos matones, urdir negociados de todo tipo y especie y enviar millonadas a sus cuentas
corrientes en Miami y Suiza, sino que no han vacilado en armar todo tipo de conspiraciones para
destruir el país al tiempo que demostraban la barbarie y la ignorancia de su abismal infantilismo.
Dictadores como son de sus “autonomías”, se dedican al saqueo ante la impotencia del gobierno
central y la desesperación de sus gobernados, que no hallan autoridad alguna que les pudiera
poner freno.
Como campeón de los brutangos, nadie como Costas. Como el gonicito de Tarija, ningún ladrón
peor ni más angurriento que Cossío. Como fenomenal modelo de la brutalidad cuartelera de siglos
pasados, Reyes Villa. Es verdad tal vez que tiene el cráneo vacío o lleno de aire viciado por las
idioteces que aúllan los fascistas de SRZ. El prefecto de La Paz está tan seguro de lo que hace que
pregunta de quién se trata cada vez que se halla frente a un espejo. No sabe si viene o va. Los
demás son pistoleros del lejano Oeste, igual que Villavicencio.
Tras dos años de semejantes “autonomías”, los bolivianos estarían locos si clamaran por más. Los
que claman son sobornados por los que se benefician del actual estado de cosas. ¿Pero
manifestaciones masivas de apoyo para estos delincuentes? ¿Cuándo y dónde? ¿Quién apoya a
estos pillos? ¿Cuándo fue la última vez que intentaron demostrar su “popularidad”? Sin los millones
de la Embajada y de los ricachones de SRZ, ya habrían pasado al basurero de la anécdota.
Ante esta realidad es comprensible la tragedia de los bolivianos, que se ven como rehenes de
fascistas anacrónicos que son sólo pillos de siete suelas.
A menos que se recuerde que Evo Morales sufre de un engaño casi tan absurdo: contra el Cuarto
Reich que Branko busca establecer en Bolivia, Evo intenta resucitar el Kollasuyo y gobernar con los
indios, por los indios y SOLO para los indios, dicen.
Yo no lo creo tan tonto. Tratar de imponer una dictadura, así sea de cobre, es comprarse la
enemistad de la gran mayoría de los bolivianos, y muchos de cobre entre ellos. La Paz es cuna de la
libertad y tumba de tiranos también para los dictadores indios, y nadie debería saberlo mejor que
Evo. Claro que hay enemigos de todo totalitarismo en todo Bolivia, pero si La Paz se resfría Bolivia
estornuda, y ningún político lo olvidó sin pagarlo muy caro. Recuerden a Goni. La Paz y su hermana
violenta, El Alto, claro.
Ante este cuadro, las “autonomías” aparecen como absurdos en extremo peligrosos para el futuro
del ente soberano llamado Bolivia. La Constitución, si va a ser algo parecido al chiste malo de
Chávez, merecerá la misma suerte porque nadie entrega el futuro de sus hijos y nietos a nadie, así
sea Superman.
Lo que queda de lo que debió haber sido el Experimento de Evo, la creación de leyes que dieran la
ciudadanía plena al indio boliviano, se convierte en un carnaval de absurdos y disparates del que un
80 por ciento de los bolivianos, los que no son nazis criollos ni indios socialistas, son espantados
espectadores (por voluntad propia, por lo que merecen su suerte). Para consolarse, sólo queda el
recordar que cualquier  cosa es mejor que Banzer, Tuto y Goni, así fuera el diluvio.
Su Opinión
Arturo
No hay Oposición en Bolivia
Dic. 07