Columbus Day Massacre
October 12th, 2003
El Alto – La Paz, Bolivia
76 dead - 460 wounded
Masacre del Día de la Raza
12 de Octubre de 2003
El Alto – La Paz, Bolivia
76 muertos - 460 heridos
Paz para Bolivia
Peace for Bolivia
The President of Bolivia has died as a politician: he was killed
by the 70 people murdered last Sunday, October 12th, on a
Columbus Day Massacre, a massacre that goes on while I
write.
The incoherent figure that appears on Bolivian television sets
is a political cadaver that makes much noise but says little or
nothing at all. No one will be able to bring him back alive to
political life, not even the inane intervention of the State
Department, and there won’t be peace in Bolivia until they
bury that genocidal phantasm.
Defending his ‘Democracy Made in USA,’ the State
Department declared in Miami that it would only support a
Bolivian government it deemed ‘democratic.’
That is, it will support the current regime, which has only one
protector left in the criminal and genocidal Bolivian army, an
army which is once again fulfilling its historical mission. The
traditional Bolivian army is the enemy of the Bolivian people.
It has always been its enemy. Its history is made up of
massacres against the Bolivian people. But why does Bolivia
need an army that has been serving foreign interests since its
very first day?
With that hurried interventionist declaration, the Bush
administration is condemning Bolivia to more days of
mourning and endless nights of tragedy because it does not
know the Bolivian people. The city of La Paz, which is known
as the ‘cradle of liberty and the tomb of tyrants’, will return to
being La Paz if it is necessary.
However, since the Empire has spoken, there will not be peace
until there is a ‘constitutional’ solution to this crisis. That
solution is called Carlos Mesa.  Mesa is the Bolivian Vice-
President. And Mesa is something that Bolivia has hardly ever
seen among its rulers: a decent man.
Mesa is the Bolivian solution today because, in addition to the
political death of the President (which has already occurred),
Bolivia needs a dose of decency to survive this crisis.
It must be a kind of decency able to bury, once and for all, the
‘traditional’ political parties, which are nothing more than
mafias dedicated to systematic pillaging. That decency must be
able to ‘retire’ the ‘professional’ politicians that head these
mafias. It must be of a sort that will prevent Bolivia from
‘buying’ its progress at the cost of the genocide of the poorest
among its poor.
There must be enough decency to tell the USA once and for all
that to send genocidal criminals as ambassadors of its
‘democracy’ to the Continent of Hopelessness is not
diplomacy, but sheer stupidity. It grows hatred every second,
as any Bolivian can tell any gringo anytime.
This is because the true obstacle to peace and democracy in
Bolivia is not the hungry masses whose misery never
prevented them from defending the natural wealth that is truly
theirs. That obstacle is the band of international thieves
dressed up as diplomats, bankers, and businessmen and a few
homegrown felons (this President’s right hand man is the best
example) who are eager to sell their souls in exchange for a
couple of million dollars.
Those criminals without any loyalty except for the dollar are
the true enemy of any hope for peace and progress in Bolivia,
or Chile, or Argentina, or Brazil, and elsewhere throughout the
continental colony where ‘democracy’ (like that being taught
in Iraq and Afghanistan) is being sold.
After decades of butchery and mass death all over Latin
America, this ‘democracy’ seeks today to exterminate a whole
people, a people that is hungry and exploited since time
immemorial, and which is also a brave people without blinders,
cynicism, or hypocrisy.
Once more the Bolivian people has decided to defend its
sovereign interests with their bare knuckles.
The whole world would do well to appeal to its own
conscience and tell the Empire, loudly and clearly, that Bolivia
is not alone, and that the world knows what sort of
‘democracy’ afflicts Bolivia.
The world must declare that it is high time that the traditional
massacres of peoples whose only crime is to bravely defend
their future should no longer be permissible as we begin this
third Christian millennium.
Because this people, always so alone in its agony, is more
decent than the legions of criminals who have come from far-
off shores to continue the sacking that Bolivia suffers since
two hundred years ago and that the whole continent has
endured for over 500 years.
Without decency there will be no peace. And that goes as
much for Bolivia as it goes for the entire world. (Oct.14.2003)
El Presidente de Bolivia ha muerto como político: lo mataron
los 70 muertos de la masacre del Día de la Raza que aún dura,
aún dura. La figura incoherente que aparece en los televisores
bolivianos es un cadáver político que hace ruido y dice poco o
nada. Nadie puede devolverle con vida a la política, ni siquiera
la estúpida intervención del Departamento de Estado. No
habrá paz para Bolivia hasta que entierren a ese fantasma
genocida.
Defendiendo su “democracy made in USA”, el Departamento
de Estado declaró en Miami que no apoyará sino a un
gobierno boliviano “democrático”.
Apoyará, dice, al régimen actual, que tiene un solo defensor
en un ejército criminal y genocida que cumple su histórica
misión una vez más: el ejército tradicional de Bolivia es
enemigo del pueblo de Bolivia y lo ha sido desde siempre. Su
historia está hecha de masacres del pueblo boliviano. No tiene
otra misión. Por otra parte: ¿para qué necesita Bolivia un
ejército dedicado a servir intereses foráneos desde su creación?
Con esa apresurada declaración intervencionista, USA
condena a Bolivia a días de luto y tragedia sin fin porque no
conoce al pueblo de Bolivia. La Paz, que es desde siempre “la
cuna de la libertad y la tumba de los tiranos” volverá a ser La
Paz si es necesario. Y los Marines tendrán otro lío entre
manos si es necesario.
Pero, porque el Imperio ha hablado, no habrá paz para Bolivia
si no se encuentra una salida “constitucional” para esta crisis.
La salida se llama Carlos Mesa. Mesa el Vice Presidente de
Bolivia. Mesa es lo que Bolivia no vio casi nunca entre sus
gobernantes: un hombre decente.
Además de la muerte política del Presidente (que ya se dio),
Bolivia necesita una dosis de decencia para sobrevivir a esta
crisis.
Debe darse una decencia suficiente para enterrar de una vez
por todas a los partidos políticos “tradicionales”, que no son
más que mafias organizadas para dedicarse al saqueo. Esa
decencia debe alcanzar para “jubilar” a los políticos
“profesionales” que dirigen tales mafias. Debe alcanzar para
que Bolivia no compre su “progreso” sobre el genocidio de los
más pobres entre los bolivianos.
Debe haber decencia para decir a USA de una buena vez que
su costumbre de enviar delincuentes y genocidas como
embajadores de su “democracia” al continente de la
desesperanza no es diplomacia, sino simple estupidez.
Siembra odio cada segundo, como todo boliviano dice a todo
gringo a cada segundo.
Porque el verdadero obstáculo hacia la paz y la democracia de
Bolivia no son las masas hambrientas cuya miseria jamás les
impidió defender la riqueza que les pertenece.
El obstáculo son los ladrones internacionales disfrazados de
diplomáticos, hombres de negocios y banqueros y los
delincuentes nativos (el hombre #2 del Presidente es un
ejemplo típico) decididos a vender su alma al diablo por un
par de millones.  
Esos apátridas sin otra lealtad que la del dólar son el
verdadero enemigo para cualquier esperanza de paz y
progreso en Bolivia y en Chile y en la Argentina y en Brasil y
en toda la colonia continental donde se está vendiendo la
“democracia” que ahora se intenta enseñar a Irak y
Afganistán.  
Tras décadas de matanzas y masacres en toda América Latina,
esa “democracia” busca hoy el exterminio de un grupo pobre,
hambriento y explotado desde siempre que es, también, un
pueblo valiente sin cegueras, cinismos ni hipocresías.
Una vez más, el pueblo boliviano ha decidido defender sus
derechos soberanos con las manos desnudas.
El mundo todo haría bien en apelar a su propia decencia para
decir al Imperio en voz clara y fuerte que Bolivia no está sola,
que el mundo ya conoce bien la “democracia” de que Bolivia
sufre. El mundo debe decir que ya es hora de que las
tradicionales matanzas de un pueblo cuyo crimen es ser bravo
cuando defiende su futuro sean imposibles al comenzar este
tercer milenio cristiano.
Porque ese pueblo, siempre tan solo en su agonía, es más
decente que las legiones de delincuentes llegados de lejanos
países para continuar el saqueo de que sufre Bolivia desde
hace dos siglos y el continente todo desde hace 500 años.
Sin decencia no habrá paz nunca. Y ello vale tanto para
Bolivia como para el mundo todo.
(Oct.14.2003)
ARTURO