EL MUNDO
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Dice:
Durante un lapso demasiado largo cultivé un complejo de inferioridad porque comprobaba que nadie
contestaba mis mensajes, nadie entre los viejos amigos (especialmente las viejas amigas) me saludaba
cuando visitaba el patrio lar (ellas me quitaban la cara), nadie entre quince periodistas de fama mundial
quiso cambiar un saludo conmigo, su colega de una beca de catorce meses en USA… ¿Me había hecho tan
odioso que nadie, nadie en este mundo ancho y ajeno deseaba saber ya de mí?
En Santa Cruz y en un café la mar de agradable, un amigo de la infancia (qué digo, ¡del kindergarten!) me
explicó la solución de este misterio: la intención de evitar viejos conocidos, amables o no, no es una
aberración; es una tendencia universal, arraigada desde la conquista del Peloponeso por el gran Alejandro.
Todo el mundo tiende a evitar a quienes ha conocido alguna vez y en cualquier circunstancia.
Cuando viajo, ando buscando caras conocidas con la intensidad de un sabueso, lo que provoca las risas y a
veces la ira de mi patrona; una sola vez me di ese gusto, a la sombra de la Torre Eiffel, donde vi a un
estudiante que conocimos en California.  Lo festejé como si fuera la Natividad. Por ello me quedé con
algunas dudas sobre la aseveración de mi amigo cruceño hasta que di con William Hazlitt varios años
después. Digo, con su famoso ensayo del que robo algunas líneas.
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William Hazlitt: "Sobre el placer de Odiar" (c.1826)
“…La naturaleza parece (cuanto más la miramos) hecha de antipatías: sin algo de odio se pierde el
manantial del pensamiento y la acción. La vida se convertiría en una charca de agua estancada si no se
agitara con los intereses en discordia, las pasiones rebeldes de los hombres. El blanco trazo de nuestra
propia fortuna se ilumina (o simplemente se hace visible) haciendo que todo a su alrededor sea lo más
oscuro posible… …Hay una afinidad secreta, un deseo del mal en la mente humana, algo que necesita una
perversa pero deliciosa suerte de travesura porque  ella es fuente inagotable de satisfacción. La bondad
pura pronto se hace insípida, busca la variedad y el espíritu. El dolor es agridulce y quiere variedad y
espíritu. El amor se convierte, con un poco de indulgencia, en indiferencia o disgusto; sólo el odio es
inmortal. ¿No vemos este principio funcionando en todas partes? Los animales se atormentan y acechan
unos a otros sin piedad; los niños matan moscas por deporte; todos leemos sobre accidentes y delitos en un
periódico como lo mejor del día; toda una ciudad busca presenciar un incendio, y el espectador en ningún
caso se alegra al verlo extinguido….”

+Dice:
¿Cómo no dar la razón a este amargado británico cuando suceden cosas como estas?
Los Misterios del Odio
A los 76 años es casi lógico que una persona piense en abandonar este valle de lágrimas y alegrías en
cualquier instante; es lo más natural, y así me sucede. Lo que me hace tal vez diferente es la claridad con
que percibo que moriré espiritualmente solo y en clara consciencia de que casi nadie me ama al momento de
morir. Por el contrario: tengo presente a aquellos que me odian y, sobre todo, descubro algo incomprensible:
nunca pude conocer a muchos de los que me odian.
A los que conozco bien y me odian les reprocho este error: jamás pudieron articular en palabras ni dichas ni
escritas las razones ni el motivo de su odio.  Nunca me lanzaron a la cara su odio ni las razones de su odio.
Me odiaron y me odian en un silencio sordo de animal acosado, tal vez incapaz de entenderse a sí mismo;
equivocado o no, así siento yo su odio.
Ese silencio les condena a un odio eterno y me priva de una oportunidad de destruirlo si se basa en un  
prejuicio o un acto irracional. Parece que nunca se preguntaron – la mayoría – “¿Por qué lo odio?”
Ese es el gran misterio que me hiere en esta coyuntura: habiendo abandonado toda religión hace un lustro o
dos, hoy mi interés estriba en entender (o tratar de entender) los fenómenos y los entes que me rodean.
Nunca me interesó salvar mi alma. Me interesa hoy, de ser posible, el hacer de mi experiencia vital un algo
inteligible, nada más.
El odio de estas gentes hace casi inalcanzable esta ambición, pero tal vez estas líneas les ayuden a decir
por fin, en palabras dichas o escritas, por qué me odian. Creo que tal intento será muy útil para ambos
interlocutores.
Dado mi oficio, el periodismo practicado como la redacción de comentarios y entrevistas descuidando la
cosecha diaria de eventos y declaraciones, encuentro lógico y natural el odio que alguna vez expresaron mis
interlocutores antes desconocidos como Marcelo Bascopé, cuyo mensaje no puede ser más claro ni explícito:
   “From: "Marcelo Bioscope"
Subject: ¿humilde usted?
Date: Thursday, December 04, 2008 5:03 PM
¿Humilde usted?  Déjeme arrojar las más hediondas carcajadas al leer sus palabras.
Sí, me lo permito y, encima, me permito decírselo. La humildad se la lleva en el pecho, dentro de la coraza
indestructible de nuestros actos; nada digno es, creo yo, andarse con fanfarronadas y mariconadas al
declararse uno asimismo una persona humilde. En fin, dicho lo que me propuse, no quiero despedirme sin
antes hacerle saber mi profundo deseo de que usted conserve esa humildad hasta su muerte. Llévesela al
otro mundo. quizás allá, se acepten tamaños egocentrismos y basuras intelectualoides que no hacen más
que grangrenar el alma de quienes a usted lo leen.
Sinceramente,
Marcelo Bascopé.”
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Lo leí dos veces y finalmente le contesté:
“¿Quién es usted? ¿De dónde sale?
“Por fin: ¿soy humilde, o no lo soy?
“Si sufre de carcajadas hediondas debe ser porque usted tiene cara de traste. La solución es el suicidio.
Péguese un tiro esta noche y verá cómo aparece todo fresco mañana.
Un cariñoso saludo.”
Esta anécdota tiene un complemento: durante la presentación de un libro suyo en CBB agradeció Adolfo
Cáceres a sus amigos presentes y me señaló con nombre y apellido. El salto que dio este Bascopé al
escuchar mi nombre le hizo caer de la silla… y por ello me fue fácil preguntar quién era el caballero de bigote
que sufrió casi un síncope al escuchar que Cáceres mentaba al diablo.
Si bien este es un odio transparente y decantado, no por eso deja de serlo y debe ser motivo de
preocupación: es en estas mentes resfriadas donde maduran los odios homicidas que alimentan la crónica
roja.
Otro compatriota expresó la misma pasión con menos detalle pero con el mismo fin:
----- Original Message -----
From: <EMPANADAS@aol.com>
To: <rosmarin@MATZUVA.ORG.IL>
Sent: Monday, December 13, 2004 2:44 AM
Subject: Re: Artículo escrito por Arturo von Vacano
La Muerte de Bolivia
Arturo von Vacano >>
Articulo escrito por Arturo von Vacano.
El bovino de von Vacano es un loco, energúmeno, antisemita, antinorteamericano, hipócrita de primera
categoría a quién hice correr de la lista Llajta, no con poco trabajo, hace dos o tres años. No me place verlo
mencionado nuevamente, ni en sombras ni de rebote. No me dejé impresionar por su curriculum.
El Panadero
--
Nunca pude descubrir la identidad de este mentiroso cobarde. Lo que dice de La Llajta es exactamente lo
contrario de la verdad: yo logré que la universidad que acogía a ese grupo de idiotas dedicados a insultarse
mutuamente la reemplazara con lo que es hoy, un sitio donde se escoge música boliviana. Durante años,
este Panadero falsario estuvo difamándome como mejor pudo. Ni se le pasó por la mente que traicionaba su
bastardía al usar un pseudónimo. Sé que algunos de sus amigos de La Llajta conocen su nombre y apellido
y no pierdo la esperanza de que alguno me dé el gusto de pasarme ese dato pero… ¿Qué le hizo odiarme
durante más de una década? ¿Por qué continúa oculto como un animal salvaje?   
Mi último ejemplo por hoy y en este plano es el profesional boliviano Luis Zavala, dedicado en Alemania y
desde el año del Rey Perico a escribir un mamotreto interminable sobre la corrupción.  Este es su bárbaro
español:
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From: Luis Zavala
To: avonvac@worldnet.att.net
Sent: Wednesday, July 26, 2006 1:21 PM
Subject: ¿Quién es Usted ?
Señor Von Vacano:
Veo que usted realmente es una personaje demasiado especial y tiene bastante  sentido del humor negro
inglés. Su forma de escribir también me parece muy sarcástica y por momentos parecería ser que usted
tiene  multiorgasmos cuando al prójimo las cosas no le salen bien. Parece que las peripecias que tuvo que
pasar Alvarito [Garcia Linera] en los Estados Unidos le trajo mucha satisfacción.  
Usted es un caballero mayor de  80 años ? Cuántos años tiene usted y qué hace en los Estados Unidos?
Usted le aconseja a Busch que vaya a tirar bombas a los niños de Libano ?  Von Vacano no es acaso un
apellido más bien de la aristocracia alemana que ayudó a Hitler a exterminar a los judios y luego emigro y se
refugió en los Estasos Unidos ? Quién es usted ?
Usted lo conoció a Rudolf Hess ?
No se moleste querido amigo, simplemente pregunto quién es Usted.
Muchas gracias por las respuestas.
Lo saludo atentamente
Luis Zavala
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No puedo dudar, pues, del poder letal de mi pluma: si un solo artículo mío desenmascara a un imbécil como
este ‘querido amigo’ mío, ¿qué milagros hubiera cometido si la vendía yo a Evo, por ejemplo? Un error de
este idiota fue darme pistas suficientes para hallarlo en Alemania. Oportunamente publiqué su perfil andino
junto a sus mejores líneas, arriba anotadas. Como los otros, se ocultó entre las sombras como rata
almizclera y nunca más dio señales de vida.
Aunque desagradables, estos ejemplos de odio idiota pueden verse, con el paso de los años, como lo que
son: ejemplos tristes de la estupidez humana. Pero que dolieron, dolieron, sobre todo por injustos.
Hay otros cuyo odio lastima más.
+
Dice:
Dos razones de pasmo: a diferencia de la realidad en las novelas, Sr. Maestro, en la vida los personajes
entran por una puerta, salen por una ventana, se pierden tras cada esquina y uno no ve nunca más ni la
sombra de su sombra. ¿Por qué? Todo es un juego de espejos llamado realidad; ¿Por qué? Una tercera: ¿A
quién se le ocurre crear siete mil millones de bípedos parlantes? ¿Cuál es mi valor, cuánto puedo valer yo si
tan sólo soy uno de ellos, y ya comienzo a olvidarlo todo?
+
Dice:
En cada humano, claro, hay un demonio oculto. Dostoievski.
+
Dice:
Y cuando estoy, como dicen, con un pie en la tumba y el otro en una cáscara de banana, me viene un odio
por mi patria que sólo puede asemejarse a un asco infinito.
Es cierto que la Revolución mató a mi padre y destruyó a mi familia… Es cierto que sus amigos y conocidos
le robaron todo… Es cierto que me robaron todo, títulos, honores y cosas… Es cierto que en 76 años
recuerdo un acto de nobleza, de generosidad, de honor… Es cierto que nunca tuve allí a casi nadie que
pudiera llamar mi amigo… Es cierto que ese odio mutuo y mudo crea nuestro propio infierno….
Hubiera podido yo explicarlo todo, aunque incapaz de justificarlo, pero lo que me crea este asco infinito es
que mi patria es ese infierno, mi pueblo es el peor enemigo de sí mismo, sus víctimas son los débiles, los
miserables, los humildes… Nadie es ya inocente allí…
…Y nunca han querido cambiar nada; así como es ese infierno, así lo prefieren: como el reino de la
impunidad, que es la muerte de toda esperanza.    
SIGUE