Un atisbo de las opiniones que se ven y se publican sobre Bolivia estos días permiten la
seguridad de que el mundo entiende la coyuntura que vive Bolivia, los aprietos en que se
ve el gobierno del indio Morales y la naturaleza bárbara y fascista de la oposición
“mestiza” que Evo sufre.
Esto es, el mundo entiende bien que un país en el que la mayoría de la población vive a
niveles infrahumanos y padece de hambre y miseria sin paralelo en el Continente (a no
ser por Haití, que sufre más) está en general mucho mejor hoy que antes de diciembre de
2005, aunque más no sea porque Evo ha forzado a Bolivia a enfrentar las monstruosas
diferencias sociales que hacen de este lugar un infierno en la tierra para cinco millones
de seres humanos.
Que logre darles algún día un pasaporte de ciudadanos y una esperanza de cambio es,
aún, dudosa. Que la lucha por alcanzar esos objetivos es irreversible y que la victoria en
esa lucha significa la supervivencia de la nación es un hecho, como lo es el fin de esta
utopía si Evo termina colgado de un poste como acabó Villarroel y como lo quieren los
fascistas de SRZ, esos que plantaron una horca junto al Cristo para que el mundo no
dudara de sus intenciones.  
Pero Bolivia está mejor hoy porque, desde el arcabuz que hiriera el brazo del Mariscal
Sucre hasta la elección del indio Morales, quienes explotaron sin misericordia las tierras y
las gentes de la Hija Predilecta de Bolívar hicieron lo posible y lo imposible por ocultar al
mundo la barbarie heredada del conquistador y acentuada por la bastardía de quienes,
habiendo nacido aquí, vieron el día en que el Presidente de la República fue un
ciudadano extranjero que no podía pronunciar bien el español y malvendió hasta la última
piedra que tuvo a su alcance mientras mataba a casi mil compatriotas. Sus víctimas
claman por justicia, peros sus cómplices han trabado hasta hoy esa “justicia” nuestra que
es vergüenza de la humanidad toda.  
Sólo la experiencia de Sudáfrica y su feroz apartheid pueden compararse con semejante
trayectoria histórica de un segmento social que, apenas al año de gobierno indio,
demostró una y otra vez la barbarie y la ignorancia que le caracteriza.
Ignorante hasta lo indecible, ese segmento nada recuerda de nuestro pasado y opta por
su racismo cerrado hasta negarse un grano de patriotismo: está gastando millones en
una campaña de oposición al Nobel de La Paz para Evo en un país que no tiene hasta
hoy un solo escritor de renombre continental, un  músico ni un científico reconocido y
aplaudido por las demás naciones. Muestra así que prefiere eternizar la situación anterior
a diciembre de 2005 y que su visión del país es la misma que la de los asesinos y
torturadores enriquecidos de Guatemala y El Salvador.
Evo es, para la historia, la primera voz  auténtica de la verdadera Bolivia que salió al
mundo a mostrar su pobreza, su coraje y su tragedia. El dirigente cocalero, vestido como
siempre se vistiera y hablando el idioma extranjero que le fuera impuesto por sus
opresores pero sencillo y honesto casi como un niño, mostró en su persona y su
experiencia la criminal explotación de que son víctimas sus hermanos de raza y la
urgencia con que es necesario reconocerles todos sus derechos humanos.
Pero el mundo es hoy diferente y su visión de Bolivia es clara y precisa, obviamente más
madura y exacta que la de los mismos bolivianos. Esa visión, producto también de una
conciencia universal avergonzada por periodistas, cineastas, documentalistas y activistas
extranjeros que vinieron  a atestiguar la barbarie boliviana mientras vivíamos la noche de
los dictadores, los torturadores, los privatizadores y los asesinos, no es obra de boliviano
alguno porque quienes eran víctimas carecían del saber y de los instrumentos que
pudieran registrar ese sufrimiento y quienes pudieron haber cumplido con su deber de
bolivianos estaban (con una excepción, Sanjinez) haciendo películas de sexo y humor
barato, escribiendo libros y novelas que mentían al mundo como le mintiera Vargas Llosa
o metiendo la cabeza vacía en la arena antes de renunciar a sus “privilegios”.
Como en Sudáfrica ayer y en Irak hoy, vemos en Bolivia que el racismo es más fuerte que
el patriotismo y que los Almaraz, los Zavaleta, los Quiroga Santa Cruz y los Espinal han
sembrado también en el mar.
Pero claro, sólo los oprimidos pueden liberar a los oprimidos. Si bien esa legión de
extranjeros que vino a retratar un genocidio mudo logró educar al mundo, el mundo no
ha evolucionado hasta el punto de imponer libertades donde parecen imposibles ni
asfixiar dictadores que masacran a sus gobernados convertidos casi en acémilas. La
supervivencia de tales monstruos demuestra la debilidad y el ínfimo desarrollo de la
civilización humana.
Aunque, claro, progresamos. A pasos tibios, pero progresamos. Avanzando, parece, a
ciegas, pero avanzamos. Y así es como el mundo he llegado por fin a los Andes, y la
primera nación que demandara su libertad política en este Continente y fuera la ultima en
lograrla gracias a extranjeros como Bolívar y Sucre, escucha frases de aliento y apoyo
llegadas de lejos y de cerca, expresiones que nos dicen que no estamos ya tan solos en
nuestra agonía y que podemos esperar la comprensión y el apoyo de los hombres libres
de otras latitudes.
La más importante y, diría yo, sensacional (no explotada por el gobierno de Evo porque
Evo vive el Año Segundo de su novísima experiencia y todo se improvisa entre nosotros)
es la que nos llega de USA y podríamos tomarla como la posición oficial de USA con un
poco de optimismo y otro poco de esperanza.    
"Quienes están hoy en el gobierno (de Bolivia) serán los dirigentes políticos, tecnócratas
y burócratas durante los próximos diez años", dijo en una entrevista con Marcela Sánchez
del Washington Post Thomas Shannon, secretario asistente de Estado para asuntos del
hemisferio occidental. Shannon dijo a Sánchez que el desafío en Bolivia es similar al que
enfrentaron los dirigentes negros tras el final del apartheid  en Sudáfrica.
Habiendo traducido el trabajo de Sánchez para los cuatro gatos que me leen en Bolivia,
me sorprendí luego al ver que nadie diera importancia a estas palabras.
Para mí, Shannon decía que USA ha madurado hasta el punto de entender que nada
bueno puede esperar de unas relaciones estiradas hasta la idiotez con ese segmento
social agotado, bárbaro y detestado por las mayorías cuando la presencia de Evo
significa que es posible establecer relaciones con ese primer gobierno indio improvisado
y novato pero más legítimo que ninguno desde el gobierno de Busch. No sólo posible, tal
vez, pero necesario para la paz en Bolivia y la paz del continente a plazo más largo.
Esto es, es posible que se vayan acabando los gobiernos de los hijos de puta que eran
conocidos como tales por los gringos pero recibían el apoyo de USA porque eran
“propiedad” de los gringos.
Es posible que USA haya decidido que ve un mejor futuro en relaciones  nuevas con un
segmento que llega al gobierno “sin saber gobernar” pero gobierna mejor porque no está
compuesto de bastardos dedicados a robar y a fugar del país, bastardos que tampoco
sabían gobernar y que por ello perdieron el poder.
Pero no sólo USA está expresando su apoyo a Evo desde que fuera elegido.
Sólo los ciegos pueden ignorar la paciencia y el deseo de días mejores para los
bolivianos que con sus actos y a veces, con sus palabras, expresan los gobiernos
vecinos, los europeos y algunos más lejanos.
Los europeos han estado trabajando durante décadas en la creación de una conciencia
social en Bolivia y han dedicado una bonita fortuna en educar gentes acá y llevarse
muchachos allá para que vieran que el mundo es diferente y Bolivia podía ser también
diferente. Es una tarea a veces ingrata por la que los bolivianos casi nunca hemos
expresado nuestra gratitud. Pero, sin ellos, ¿tendríamos hoy médicos indios
desempleados en Bolivia?       
Bolivia, donde todo se hace por tradición a medias y obedeciendo la vieja tendencia del
“así nomás que sea” (idea chola, no india) está haciendo las cosas de esa manera hoy
porque su gobierno es en verdad novato y los hombres de Evo son en verdad
improvisados. No podía ser de otra manera cuando representan a un segmento social y
racial que NUNCA ha estado en el poder. Visto de ese modo, no cabe duda alguna de
que lo logrado por Evo desde que llegó al Palacio Quemado es, como decimos, nomás
macanudo. Sólo el mono Paz lo hizo mejor, pero el mundo era más sencillo entonces y el
Mono se dio la vuelta al final. Evo no puede, simplemente, darse la vuelta. Lo que me
hace temer por su seguridad personal.
"El gobierno no tiene la experiencia para gobernar Bolivia, no tiene gente calificada”, dijo
Branko Marinkovich, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, una asociación de la
elite política y comercial que está dirigiendo el movimiento autonomista”.
Este es un párrafo de una artículo publicado hoy, 4 de mayo, por el inglés Telegraph,
firmado por Hamida Ghafour y titulado “Anarquía en los Andes cuando el Racismo divide
a Bolivia”. Nota que dice luego, “Mr Marinkovich, uno de los mayores terratenientes del
país, dijo que el gobierno planea dar el 20 por ciento de la tierra a los campesinos, lo que
“dañaría el medio ambiente”. Branko olvidó decir que hablaba de “su” medio ambiente.
¿Qué le importa a Branko el medio ambiente de los campesinos?
El mismo día leo y copio de la agencia española EFE estos párrafos,
“El relator de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, alertó hoy de la
situación 'dramática' de Bolivia, donde casi una tercera parte de la población, el 32 por
ciento, presenta problemas de malnutrición.
No obstante, hoy confesó (?) que ha sido 'muy bien recibido' en Bolivia e incluso alabó el
proceso 'revolucionario y democrático' en el que está inmerso el país al declarar que el
resto de miembros de la ONU 'pueden aprender mucho de él'.
“Calificó a Bolivia de Estado 'civilizado' donde en general no hay violaciones 'flagrantes ni
graves' de los derechos humanos. Ziegler comentó también que el país es un firme
candidato a entrar a formar parte en breve del Consejo Permanente de Derechos
Humanos de la ONU”
Esta es la más reciente expresión del mundo sobre el Experimento Evo.
Expresa también un entendimiento de la tragedia boliviana que Branko y sus seguidores,
como los explotadores de Guatemala y El Salvador, parecen incapaces de concebir,
cegados como están por sus propios, mezquinos intereses.
Hacer entender a Branko y al salvaje aquel de Villavicencio, los amos y señores de una
media luna trasnochada y feroz de feudos y esclavos que parece continuar los días de
Patiño, que el mundo ha cambiado y que cambió gracias a que Evo salió de viaje parece
hoy una tarea posible aunque, desde el 11 de enero, nada ha aumentado tanto como la
polarización racial boliviana. Trabajar para hallar los medios de reducir esa polarización y
encontrar un compromiso que evite un baño de sangre es tarea de todo boliviano
consciente.
Si, pero ¿dónde están los bolivianos conscientes?
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Arturo
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Mayo 07