LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Miércoles Cuarto/3
—…y terminó invitándome una picana deliciosa, aunque no estamos en días de
fiesta. Es que no hay como los lazos de sangre, Jim. En el fondo, Ifigenia es una
buena mujer. Es sólo la influencia de Grover, que…
—        Mike, más vale que descienda de una vez de esa nube. Tenemos mucho
que hacer.
—        Tienes razón, Jim. ¿Vamos a comparar notas, ahora?
—        Creo que sería conveniente.
—        Bueno, puedes eliminar a Lady Láyqa de tu lista. Ella es inocente en este
lío. Es más: ella sabe donde está mi hija y la protege. Lo ha jurado. Eso me
devolvió el alma al  cuerpo, ¿sabes?  Ahora puedo trabajar tranquilo.
—        ¿Cuándo estuvieron juntos?
—        Bueno… Yo la visité ayer por la tarde. Quería hacerle un par de preguntas.
Me trató con mucha cortesía. Lady Láyqa es una dama, ¿sabes, Jim? Y pensar
que hay  quienes la acusan de hacer brujerías… No sé qué decirte de la maldad
de la gente. ¿Cómo pueden decir cosas así?
—        Mike… ¿No le dio algo que beber? Un mate, una poción…
—        Pero, si. ¿No te digo que me invitó una cena de gran calidad? Fue una
velada inolvidable. Los vinos, de primera. Pero lo mejor fue ella misma, Ifigenia, mi
tía Ifigenia, no sé si sabes que somos de la misma familia… Extensa, tal vez, pero
la misma. Es una suerte para mí….
—        Mike, ¿no se siente un poco raro? Digo, como si no fuera usted el de
siempre…
—        ¿Qué quieres decir?
—        Bueno, que lo veo cambiado. Me temo que su memoria… ¿Recuerda usted
cómo es nuestra relación?
—        Por supuesto. ¿Quieres que te la recite?
—        No es necesario. Sólo quería asegurarme de que…
—        Bastará con que me hagas un par de preguntas. ¿Cambiado? ¿Cómo,
cambiado?
—        No me haga caso. Son esas intuiciones mías que…
—        No perdamos más tiempo, Jim. Creo que sería mejor dedicarnos a nuestro
trabajo.
—        Muy bien. He concluido una investigación a fondo del despacho de Loayza.
No he hallado una sola huella digital que no fuera de la víctima. No hallé tampoco
una sola gota de sangre de otra persona. Fue degollado, pero no hay un arma allí
que pudiera haber causado semejante herida. Los ojos de la víctima delatan un
temor inmenso, pero ni las pupilas ni un análisis de la sangre indican la presencia
de alguna droga. En suma: estaba sano y bueno hasta que lo degollaron en lo
que parece una furiosa operación quirúrgica. Así digo en mi informe. ¿Lo envío?
—         Si, ¿por qué no? ¿Algo nunca visto por aquí, eh?
—        Eso parece.
—        ¿Qué más me dices?
—        Pues que el General García  Massa dejó de existir en Chonchocoro. Fue
uno de los casos de combustión instantánea más claros que se hayan visto, al
menos según parece después de haber leído esta revista de Selecciones sobre
ese tema. Se quemó como una bola de grasa delante de varios testigos…
—        ¿Uno de los cuales es mi apreciado amigo Huascar, por casualidad?
—        …uno de los cuales es Huascar, si.
—        ¿Qué te dice tu intuición?
—        Que fue sólo una coincidencia… A menos que Huascar sea brujo.
—        Pues yo tengo otra idea, pero me la guardo hasta que tú me la digas.
—        Como mande usted, Mike. El Mosca ha desaparecido.
—        ¿Por qué lo llevaste al Panóptico de San Pedro?
—        Yo no lo llevé. Fue usted, que ordenó que…
—        Jim, yo nunca hubiera enviado al Mosca a San Pedro, y tú lo sabes.
—        Pues ha desaparecido. Ni el Sapo ni el Sarna pueden decirnos nada sobre
el Mosca.
—        Ya lo sé. Le di una buena paliza por dejarlo escapar.
—        ¿Al Sapo?  
—        No. Al Sarna. El fue quien le dio vía libre al Mosca.
—        Se equivoca, Mike. El Sarna llegó muy tarde, media hora después de que
el Sapo saliera al segundo patio. El mismo caníbal me lo dijo.
—        Y el Sapo… ¿Vio al Mosca?
—        No. No sabía siquiera que lo habían enviado allí. Fue una suerte porque,
de verlo, tal vez se lo comía.
—        ¿Entonces?
—        El Mosca nunca estuvo en San Pedro.
—        Así es. Alguien juega con nosotros, Jim.
—        Habrá que buscarlo. No será tan difícil.
—        Cien dólares a que lo hallamos muerto.
—        Okey. ¿Trabaja para Mostacedo Cuaquines?
—        Trabajaba. Tinino dice que hace años que no lo ve. Busca al Mosca, Jim.
—        Por supuesto. Huascar ha desaparecido.  
—        No. Lo tiene Tinino. Se lo llevaron en mis narices.
—        Se equivoca otra vez, Mike. Mostacedo no lo capturó. Hace días que no lo
ve.
—        ¿Cómo lo sabes?
—        Tenemos gente alrededor del coronel, Mike. Varios, y todos de confianza.
—        Eso casi me preocupa.
—        Si le damos un día más y no aparece, creo que lo daremos por
desaparecido, ¿no?
—        ¿Qué nos queda? ¿Qué de su hija?
—        Nada de nada. Yo creo que ya la mataron. ¿Qué de la suya? ¿Dónde está?
—        Está a salvo, y cuanto menos curiosos lo sepan, mejor. ¿Entiendes?
—        Por supuesto. Gracias por no decírmelo. Me hace más fácil la vida.
—        ¿Algo más?
—        Pues, nada de importancia, creo yo.
—        Bueno, pues. Yo me voy a dormir. Si sigo durmiendo tan poco, me caeré
muerto un día de estos.
—        ¿Lo llamo a su casa si hay una crisis, entonces?
—        No. Esta noche ceno con Lady Láyqa.
—        ¿Otra vez?
—        ¿Qué quieres decir con eso?
—        Nada. Que tenga usted un buen día, o lo que queda del día.
—        Te veré mañana aquí mismo, Jim.
—        Como usted diga.


El Ministerio Público acusó por falso testimonio a brujo andino
El brujo andino Bonifacio López Paco fue acusado ayer de dar falso testimonio en el juicio oral
instaurado contra Heriberto Udo Coj en el Tribunal de Sentencia Segundo de El Alto.
Las declaraciones iniciales del “curandero” de 76 años de edad, testigo clave del Ministerio
Público, fueron anuladas porque cambió su versión respecto a los hechos por los que declaró
en el caso, pese a que incriminó a Heriberto Udo Coj, como autor intelectual del atentado con
explosivo que provocó la muerte de la señora María López de Gómez
Los fiscales explicaron que tomaron la determinación porque el testigo de cargo cambió la
versión de lo que declaró el martes en una audiencia que tuvo que ser suspendida por errores
en la traducción del aymará, considerando que el declarante no habla castellano.
El fiscal Antonio Santamaría dijo que el declarante sostuvo que el jefe de Javier Hugo Chávez
era Heriberto Udo Coj en la audiencia del  martes, pero no supo responder a la misma
interrogante dos días después.
En segundo lugar, afirmó que el testigo no recordó detalles respecto al testimonio que hizo
respecto a que Chávez le visitó para consultar su suerte en coca y pedir que se “levante un
incienso” para la salud de Heriberto Udo Coj. Según Santamaría, el brujo andino tampoco
recordó nada sobre el relato de la noche del mismo día que tuvo un sueño en el que vio a
Heriberto Udo Coj en fuego y que lanzaba llamaradas contra Chávez.
Los integrantes del juzgado alteño no aprobaron el pedido de los fiscales en consideración a
la avanzada edad y escasa preparación del testigo, además de que manifestaron que no
advirtieron contradicción alguna en el testimonio del declarante.
El coca-golpe de 1980 dio
el poder a los Generales
Luis García Massa y Luis
Arce Gómez. Ambos
resultaron tan
incompetentes que
pusieron al país al borde
de la ruina en un año.
Fueron derrocados en
1981. García Massa
cumple una condena de
30 años en Chonchocoro
por abuso del poder  
constitucional, corrupción,
saqueo del tesoro
nacional y asesinato. Arce
Gómez fue extraditado a
Miami, donde cumple una
sentencia de 30 años por
tráfico de drogas
.
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