LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Martes - Segundo/1
Traficantes capturados con 200 kilos de cocaína cerca de Coroico
En un operativo denominado “Ritber I”, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico
desarticuló una banda de narcotraficantes con dos operaciones en las inmediaciones de la
población de Coroico, en los Yungas de La Paz.
Las acciones permitieron decomisar casi 200 kilogramos de pasta base de cocaína
camuflados hábilmente en el techo de un lujoso automóvil de marca Nissan Patrol.
El ministro de Gobierno dijo que la banda acopiaba la droga en el Perú para introducirla a
territorio nacional oculta en el interior de distintos motorizados y trasladarla a los mercados
negros de Argentina y Brasil, donde operan otros grupos de narcotraficantes.
El director general de la Fuerza Especial, coronel Raúl Caballero, dijo que para preparar el
traslado de la mercancía a Brasil, dos individuos, apodados “El flaco” y “Nova”, se trasladaron
de Santa Cruz a La Paz con dinero y vehículos. La autoridad policial dijo que la primera captura
fue efectuada en las cercanías de Coroico, donde se interceptó la vagoneta con placa de
control 1162-AUG.
“En el motorizado se encontró un doble fondo (macaco) que contenía paquetes envueltos con
cinta masquín que contenían un total de 182,534 gramos de cocaína peruana, por lo que se
detuvo a sus dos ocupantes”, dijo. Según Caballero, se procedió al allanamiento del domicilio
en Coroico del jefe de la banda, Ritber Centellas Ticona, alías “Mosca”, quien tiene vínculos
con redes internacionales de narcotraficantes.
Centellas fue detenido el 31 de marzo de 1997 cuando se secuestró 93,655 gramos de
cocaína en la tranca de Unduavi de La Paz y luego cayó preso el 3 de diciembre de 2000 por
estar involucrado con el transporte de 4,640 gramos de droga.
Se estableció que la banda está conformada también por Angel Aguilar Sánchez (acopiador y
transportista), Benigno Nova Zurita (principal colaborador de la red), Felix NN y Pancho NN
(proveedores de la droga en Perú), quienes son buscados por las fuerzas de lucha contra el
narcotráfico.
La red de narcotraficantes operaba con un capital de arranque de entre 350 y 400 mil dólares y
la droga decomisada tiene un valor aproximado de 240 mil dólares en Bolivia. En una primera
etapa de la operación la mercancía pudo ser vendida con una ganancia de más de 900 mil
dólares. En territorio brasileño el precio del embarque hubiera llegado a los 3.5 millones de
dólares
.


Aunque la nota aparecía algo desordenada en la prensa matutina y el telegrama
del Comisario Mamani Sanka de Coroico parecía indeciso al confirmar la identidad
del nuevo Mosca aparecido por allí, Mike Tosferino y Jim Morgan se decidieron
por hacer el viaje sin vacilar y se lo dijeron a Endara después de despertarlo con
un telefonazo inoportuno.
El grupo inició la excursión a media mañana bajo el cuidado del conductor de
Nuevo Méjico que parecía sobrino de Pancho Villa. Vivirían una vez más la
aventura que consiste en pasar en dos horas desde los cinco mil metros helados
de la Cumbre en la Cordillera Real hasta niveles tropicales más bajos que el del
mar en algunos lugares de los Yungas. Este nombre designa una selva húmeda y
diferente de todas las selvas del mundo en la que se cultivan cítricos, café y coca.
Allí la vida es más grata y amable que en el Altiplano.
Yungas es uno de los centros turísticos más desarrollados del país y se vanagloria
de tener varios de sus mejores hoteles. Coroico y otras poblaciones yungueñas
ambicionan y pronto lograrán la categoría de ciudad. Lo cual no quita que el único
camino que conecta la zona con el Altiplano sea de dos estrechas vías cortadas
sobre las caras hurañas de sus montañas verticales. Los bordes de esta ruta se
presentan sembrados de cruces improvisadas y cada cruz quisiera recordar a los
viajeros un fatal incidente: algunos de esos precipicios tienen hasta mil metros de
caída libre, pero nunca pudo comprobarse la leyenda del Hualaycho* Antezana,
quien se desbarrancara con su camioneta a los 23 años de edad y muriera allá
abajo a los 24 (dicen que su caída duró tanto como su onomástico).
En un día que añadía una fina y fría llovizna a los peligros del camino, Tosferino
ordenó variadas provisiones para aliviar el viaje, que sería de seis y no de las
ocho horas que se toman otros mortales gracias a las habilidades del nuevo-
mejicano de pocas palabras. Con varios termos de café yungueño, un par de
botellas de pisco  y una colección respetable de emparedados, las cosas no
serían muy difíciles.
Desde la Cumbre, y porque la caravana de camiones y otros vehículos es siempre
interminable, los viajeros se dedicaron a mirar durante media hora el camino de
descenso hacia los Yungas, cubierto de camiones de andar asmático y repletos
de mercaderías y gentes hasta desafiar la ley de gravedad, y de blancas nubes
bajas que trepaban a galope tendido desde las llanuras del  Beni, en el Oriente. El
tráfico de ascenso y descenso era constante, lento y peligroso, pero el mundo se
veía interesante.
La tranca de Unduavi, ya vencida la Cumbre y tras ese largo descenso, es lo que
indica su nombre: un tronco tendido a través de la vía para impedir el paso de
cualquier vehículo. Modo fácil de crear salarios para sus guardianes, esta tranca
sería importante porque es la puerta de los Yungas y en este lugar deberían
registrarse todos los vehículos que viajan por allí. Sería en verdad importante si
sus guardianes no aprendieran tan rápido a ignorar el paso de los vehículos de
los traficantes, pero sus salarios son bajos y ese es el modo más seguro de
mejorarlos.
Unduavi es una población improvisada en un plano pronunciado (nada es
horizontal allí) cuyas casas se han construido a capricho alrededor de la U que
forma el camino. Es un camino de barro y agua que se transforma apenas llueve
en otra de las riadas que cortan las montañas por doquier. Nubes abundantes y
blancas cubren casi siempre la población. El clima es húmedo y frío. Los
comederos que le sirven son apenas dignos de tal nombre. Lo único agradable allí
es el momento en que se sale de Unduavi. Tosferino y su grupo lo cruzaron sin
hacer otra cosa que señalar la bandera de estrellas y franjas rojas y azules que
flameaba en la antena.
El mejicano mudo exhibió sus habilidades con supremo gusto y pronto pasaron
por Chuspipata, otro punto que fuerza a detenerse a los turistas para comentar
casi siempre su triste fama: desde allí fueron lanzados al vacío en los años 40
varios caballeros notables pertenecientes a influyentes familias de La Paz.  Habían
sido acribillados a balazos minutos antes por los esbirros de un gobierno populista
cuyo Presidente pagó pronto por este crimen al ser colgado de un poste de
alumbrado en la Plaza Murillo.
Este sangriento episodio fue ignorado olímpicamente por nuestros personajes,
que pasaron por allí como un suspiro, atravesaron Yolosa, ya con el río Coroico a
sus pies, y no pararon hasta el Hotel Carrasco, donde liquidaron varios  platos de
truchas con un apetito envidiable.
Después de acomodarse para pasar allí la noche, visitaron al Comisario Mamani y
su preso más reciente, Ritber Centellas Ticona, alías el Mosca.

Camioneta embarrancada deja a diez miembros de una familia muertos
Todos los ocupantes del vehículo murieron en la zona yungueña de La Paz y hasta ayer los
grupos de rescate sólo pudieron recuperar nueve cuerpos.
El embarrancamiento de una camioneta en el sector de Yolosita -Yungas a 91 kilómetros de la
Sede de Gobierno- el sábado en la madrugada ocasionó la muerte de diez personas cuando
se dirigían de Riberalta a La Paz. La Policía rescató, después de 72 horas, nueve cadáveres.
La Unidad Operativa de Tránsito y el Grupo BERSA del Batallón de Bomberos "Antofagasta"
informaron que la intensa lluvia y la neblina habrían sido los responsables para que el
conductor de la camioneta Toyota con placa de control 342-DZF, Porfirio Pillco Flores, pierda el
control del vehículo y se embarrancara a una profundidad de 200 metros de profundidad.
El Grupo BERSA lamentó no haber rescatado los diez cadáveres que se precipitaron a 200
metros de profundidad, a pesar del esfuerzo ejecutado desde el domingo, lunes y ayer martes.
"Es una pena pero el cuerpo de una joven de 22 años fue arrastrado por las aguas del río
Yolosa, hicimos todo lo que pudimos", dijo uno de los miembros de esa unidad especializada,
a los familiares de las víctimas.
De acuerdo con el informe de la Policía, las diez víctimas eran componentes de la familia
Cordero-Pillco que se dirigían para asistir a la festividad del Señor de la Cruz de esta ciudad.
El director de Tránsito, Alberto Castillo, pidió a los conductores del servicio público y pesado de
los Yungas tomar todas las precauciones necesarias para evitar este tipo de accidentes, por lo
que recomendó llevar a un chofer de relevo y no emprender viajes cuando el tiempo es
desfavorable.
"Es imprescindible que los conductores de vehículos comprendan el riesgo que corren y el
peligro en el que ponen a la gente que trasladan a los Yungas, porque en este tipo de hechos
el responsable no es la Policía es la imprudencia de los chóferes", manifestó.
*  Hualaycho = malcriado,
pícaro.
SIGUE
INDICE