LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Martes - Tercero/4
Abandonaron el departamento a la hora en que todo quien que tiene empleo sale
a trabajar. Los demás salen también, pero sólo a recorrer las calles, lo que hace
las cosas harto difíciles para unos y otros. Las multitudes invaden los laberintos
coloniales, callejones, calles, avenidas y plazas con el primer rayo de sol, de modo
que la cotidiana tarea de evitar codazos y zancadillas comienza casi con el
desayuno.
—        Lo primero que haremos será ver a mi colega Jorge Zalles, que se ha
hecho pastor en los últimos años. Cuidado allí, Jim. Cuidado.
—        No veo lo que pueda tener que ver conmigo, Tano.
—        Contigo no, Huascar, pero Zalles conoce a los asesinos de García Massa
que están en Chonchocoro. Si esos no saben algo, ¿quién va a saberlo?
Descendieron por la misma Landaeta cuyas veredas, pulidas durante décadas por
el roce constante de zapatos y pies descalzos, no ofrecen consuelo alguno a los
ancianos jubilados que a diario intentan alcanzar el llamado casco urbano y varios
se dan porrazos espectaculares pero definitivos para fallecer a las pocas horas.
—        Jorge es parte de una iglesia que tiene doce mil fieles y tres estaciones de
televisión.
—         No me digas que…
—        No, no. Si yo no pude salvarte, Jorge podrá menos. Sólo quiero hacerle
saber que necesitamos su ayuda y que haga las preguntas del caso sin remover
mucho el panal. Mira esa vieja… No la salva nadie, digo yo. ¿Viste? Ahí va.
Cataplún. Pobre anciana.
—        ¿El panal? ¿Qué panal?
—        Sólo es un modo de hablar, Jim.   
Se cogieron de postes de alumbrado, rejas de ventanas dispuestas a nivel
peatonal, señoras abundantes en grasa y polleras, escolares de lacia y renegrida
cabellera peinada con manotadas de gomina, esforzados ciudadanos y
ciudadanas que les daban la contra porque se empeñaban en trepar por donde
ellos descendían.
—        Después iremos a Chonchocoro, Huascar.  
—        Para eso no necesito de tu ayuda.
—        Pero ir con Jorge no es lo mismo que ir con el coronel. Jorge es amigo de
todos los presos, allí. Los ha convertido a todos, o poco menos.  
—        ¡Coño! ¡Qué tipo!
—        Si, es algo muy especial, este Jorge.
Como sólo se trataba de tres cuadras de empedrado enjabonado, alcanzaron por
fin la primera horizontal de la Plaza del Estudiante, así llamada porque es allí
donde prefieren diñarla los estudiantes de la ínclita Universidad de San Andrés
cuando enfrentan con sus bombas Molotov las ametralladoras de la ley y el orden.
Luego la expedición se redujo a paseo cuando recorrieron el Prado, centro de la
columna vertebral de la capital, hasta la Calle Ayacucho, que recordamos porque
por allí resbaló Huascar apenas llegado para visitar la Embajada del Imperio.
Treparon esta vez por la Ayacucho decididos a triunfar en su empeño a como
diera lugar y alcanzaron la Plaza Murillo justamente cuando el corazón amenazaba
con trabarles la garganta, lo que en ese aire carente de oxígeno se siente como si
una helada piedra pómez se nos hubiera metido en la panza para despejarnos la
tráquea antes de martillar las encías.
—        También podemos…
—         Dame un minuto para que me reponga…
—        Tómate tu tiempo. Ya no somos unos niños. También eso es cierto…
—        ….
Recuperados por fin, se disponían a cruzar la Plaza de los Colgados a paso vivo
cuando una multitud enardecida invadió el cuadrángulo entre gritos y pedradas y
armó un tole tole de padre y señor mío antes de que se pudiera decir Jesús.
—        ¿Y ahora qué pasa, Tano?
—        Son los maestros, que prometieron guerra para hoy.
Una andanada de bombas de gas lacrimógeno cayó sobre la multitud que exigía la
piel y la renuncia del Señor Presidente y una patrulla de la ya clásica policía verde
bosta protegida por cascos y escudos de plástico se dedicó a repartir bastonazos
y patadas con un sentido democrático insobornable. Cada quien se marchaba con
lo suyo.
—        Pase por aquí, caballero.
—        Muchas gracias.
Endara y sus amigos penetraron en el Gran Hotel París bajo el brazo protector de
un portero que parecía extranjero por su estatura y se miraron llorando a lágrima
viva y con piedad mutua. Sucios, sudorosos y medio muertos porque no podían
respirar, se dejaron conducir hasta un rincón acogedor donde les sirvieron tres
mates de coca con envidiable sentido de la oportunidad.
Mirando la plaza desierta por una ventanuca estratégicamente ubicada, Morgan
parecía estar considerando el resto del día. El collar jesuita había perdido el botón
y se abría como alas de mariposa mientras la huella de una bota militar se hacía
sentir latiendo en su pierna derecha.
—        Me está empezando a gustar este país.
Endara miraba un diario viejo con creciente interés. Se sentía dentro de una
historia de ciencia ficción. Lo olvidó todo por un instante.



Maestros provocan sobresalto en la seguridad de la Plaza Murillo
La Paz, (ANF) Luego de bloquear el casco urbano central de esta capital, los maestros de La
Paz y El Alto amenazaron al sistema de seguridad de la Plaza Murillo, el centro del Poder
Político del país, cuando intempestivamente protestaron cerca del Palacio Quemado. De
inmediato, el Grupo Especial de Seguridad (GES) dispersó la masiva protesta mientras se
cerraban abruptamente las puertas del Palacio Quemado y del Legislativo.
La marcha de los trabajadores de la educación salió de la Casa Social del Maestro, ubicada a
dos cuadras de la Plaza Murillo. Luego de ser dispersada tomó las principales calles y
avenidas de la zona central, reclamando un incremento salarial.
Tras lo acontecido en la Plaza Murillo, el ingreso al lugar fue restringido, al punto que los
efectivos del GES pedían credenciales o algún documento de identificación personal a cada
transeúnte.
El dirigente de la Confederación de Maestros Urbanos, Oscar Vega, informó, al cumplir el
séptimo día de su huelga general, que realizarán consultas y acciones de protesta más
radicales.
"El Gobierno compra a padres de familia que trabajan en el Ministerio de Educación para
suplantar a la verdadera representación del profesorado a cambio de pagos sustanciales en
dólares", acusó el dirigente de la Federación de Maestros de La Paz, René Pardo.
Indicó que los verdaderos padres de familia están en las juntas vecinales, entidades que se
movilizaron en forma masiva en respaldo de las demandas de los educadores. Los maestros,
dijo Pardo, mantendrán su huelga general indefinida, las manifestaciones de protesta y los
bloqueos de carreteras.  "La letra, con sangre, entra", concluyó.   
SIGUE
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