LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Martes - Tercero/1
Mario Khanser Suárez decidió morirse una tarde de sol y viento, y apenas lo
decidió infinitas caravanas de dolientes comenzaron a moverse como filas de
hormigas marabunta cruzando sin prisa ni pausa la sabana y las selvas y las
junglas del continente. Venían, no para expresarle una gratitud que nunca podrían
sentir después de 40 años de constante extorsión, explotación y sometimiento,
sino para que el moribundo tomara el pulso a la masa humana amorfa que
decidiera darle el último adiós. Necesitaban atisbar el futuro que Khanser les
depararía una vez convertido en cadáver. Como era su costumbre, el General les
haría sudar sangre antes de hacerles saber su soberana voluntad pero,
conociéndolo bien, llegaban aprovisionados hasta la exageración y listos para
gastarse semanas en actividades similares a las que caracterizan la fiesta de la
Virgen de Cotoca.
Aunque la nación seguía el evento suspiro a suspiro y los locutores de radios y
estaciones de televisión se referían al suceso como si relataran un encuentro
deportivo internacional, Marito, como lo llamaban sus íntimos, "El Enano
Maldecido" como lo mencionaban sus enemigos o el "traidor asesino" como le
decían los parientes de Todich, se iba de este mundo casi en la misma inocencia y
con la misma pinta con que había venido siete décadas y pico antes: perdida casi
la mente y perdido el cuerpo entre los lujos de un sepelio adelantado y destinado
a pasmar generaciones, parecía un diminuto chimpancé blanco, pelado, calvo y
esforzado en la tarea de agonizar; se iba, pero su fuerte voluntad había alterado
para siempre los demás elementos de la coyuntura.
El principal era, por supuesto, el dinero. Muchos fueron los días en que Marito
caminara descalzo por los barriales de los incontables pueblos y caseríos
orientales que vieron pasar su niñez. En verdad la vieron de paso, dado el
carácter del trashumante mercachifle que le diera su apellido. Este favor, que Herr
Khanser no hiciera a todos sus descendientes, ayudó grandemente a Marito, pues
le permitió el ingreso a la Escuela Militar. Esta es, era y será una institución
dedicada a alterar violentamente el nivel social de sus educandos al enseñarles a
aplicar la guerra sobre los accidentes políticos que les toca vivir. Es, pues, el
camino más seguro de hacerse de un partido político ya casi disciplinado y
uniformado sin más problema que el de sufrir con paciencia los caprichos del
escalafón y la envidia a menudo asesina de los colegas.      
Bajo, pero nunca merecedor del apelativo de "¡Enano degenerado!" con que
Todich lo tratara minutos antes de morir, Marito fue un cadete excepcional aunque
no ejemplar: cualquier ejemplar de cadete aprende a transformarse en bruto
ejercitando violencia cotidiana contra los soldados, los civiles, las mujeres y sus
compañeros de juerga. Marito, en cambio, fue prudente: sufrió en silencio la
deficiencia que le forzara a usar el cerebro y fue un alumno estudioso donde fuera
que estuvo, es decir, aquí y en la Argentina. Tampoco su vida profesional fue
típica: habiendo decidido que, con su apellido, no podía menos que ser fascista,
decidió serlo a ultranza y se abrió así las puertas de una dorada carrera. Con
decir que fue atendido durante sus últimas semanas de cáncer en el mejor
hospital militar de la capital del mundo se ha dicho casi todo.
La oportunidad de asaltar el poder político es inevitable en la vida de todo
general, y para Marito no hubo excepción. Relativamente joven y tras tres días de
una guerra sangrienta sin cuartel contra la población civil que hiciera honor a la
tradición, Marito llegó en su hora al Palacio Quemado, apelativo que no precisa de
mayor explicación. Su prudencia le ayudó también en ese instante. Más de dos mil
muertos signaron su ascenso, pero Marito no sufrió un leve rasguño.  
Sentado ya en ese Sillón Presidencial que exuda sangre y tragedia, se dedicó
durante siete años a hacer matar extremistas después de someterlos a diferentes
torturas y torturadores. Trabajó para mejorar su propia suerte personal,
preocupación que parece ser común entre los ex cadetes que fueron casi muertos
de hambre. Amo de la violencia, le tuvo un horror saludable durante toda su vida:
siempre que tronaba un cohete, Mario “se hallaba extraviado”, como se dice en su
pueblo. Es decir, nadie lo hallaba.
Para mejorar sus días hizo uso de todas las mañas y triquiñuelas de que usaron
los generales que le antecedieran pero, habiendo aprendido a usar el seso por
ser casi enano, las mejoró y refinó de modo harto notable. Un solo ejemplo basta
para ilustrar la diferencia entre Khanser y sus colegas presidenciales: fundador
como todos de un movimiento político civil desde el primer disparo de su asonada
afortunada, fue el único líder que impuso como regla fija la de que la mitad de
cada cuota mensual de cada fiel copartidario fuera a parar al bolsillo del fundador
sin explicaciones ni reservas. ¿Puede la imaginación concebir lo que haría un
chico así de despierto durante siete años de poder totalitario? Si, más de cien
millones…
Pero cada elemento a su turno: el segundo factor que cambió violentamente a
este enano y al mundo entre el nacimiento y la defunción próxima de Mario
Khanser Suárez fue la veta blanca, poético nombre inventado sabe Dios por quién
será para el polvo que forzara a Frank Sinatra a hacerse de una nariz de oro (de
titanio, dicen otras malas lenguas).             
Hoja destinada a reducir el sufrimiento de los esclavos cuando la mastican en una
bola de cal y coca, esta triquiñuela para mantener cuero y alma unidos
masticando el acullico* se practica desde antes de que se diera la historia de los
Incas, conquistadores de este valle y sus aledaños, aunque no los primeros ni los
últimos.
La coca fue fuente de buenos doblones entre los españoles y sus herederos
aunque su consumo se vio limitado a la población conquistada, acostumbrada
durante siglos a extraer hasta el último vatio de energía de su sufrida humanidad
con ayuda de la hoja "sagrada", así llamada porque magos, sacerdotes,
adivinadores y otros profesionales del cuento del tío relacionado con el más allá la
usaron para agregar un tantico de color a sus presentaciones. Fue, pues, durante
siglos un negocio local sin grandes ambiciones aunque hubiera profetas que
anunciaran el fin del mundo para el día en que la coca lo cubriera.
Adelante con nuestra anécdota: Marito Khanser llegó al poder cuando el estaño,
la última gran riqueza nacional, terminaba de emigrar a USA, donde habita una
enorme reserva subterránea. Dado que la pobreza del país significaría la suya
propia, buscó otros medios de robustecer el tesoro nacional que debía llenarse
para que Khanser pudiera vaciarlo y Marito se decidió sin grandes dudas por el
algodón después de saquear dos veces la industria del petróleo.
Su amistad entrañable con Mamón hizo el primer milagro de su carrera y logró
convencer a los gringos de que le dieran una lluvia de millones para convertir al
país todo menos el Ande en una plantación de Alabama. Después de quedarse
con una parte bastante visible de esa granizada dorada repartió el resto entre sus
amigos y todos se dedicaron a sembrar algodón hasta en la última de sus
macetas… o eso fue lo que le dijeron al exportar los millones a Suiza entre gallos
y medianoche. Prudente, ni siquiera se molestó con sus secuaces por haberlo
engañado de tan mala manera. Les agradeció, en cambio, el espíritu empresarial
que comenzaba a florecer entre ellos, pues algunos llevaban ya a las selvas
colombianas y en sus Cessnas aventureros varios paquetes de polvos blancos
malamente refinados.
Después de pensarlo durante un fin de semana, Marito decidió ser el padre de la
moderna industria nacional de la cocaína. Estableció los dos sistemas esenciales,
los ejes de producción y de distribución, signó la suerte de Yungas en La Paz
(coca para usuarios locales) y del Chapare en Cochabamba (coca para adictos
internacionales) sin bombos ni macanas y se dio tiempo de dejar las cosas en su
lugar antes de ser defenestrado con gran esfuerzo por un grupo de madres
trabajadoras con más cojones que dos regimientos de traficantes mejicanos.
Su genialidad siguiente le dio un lugar eterno entre los hombres de negocios
locales: apelando a sus artes diabólicas se las arregló para convencer a los
gringos de que le dieran los millones que quisiera (nunca los necesarios) para
acabar con la industria verdiblanca que el mismo Marito había creado. Lanzó así
una silenciosa guerra cruenta e inacabable destinada a acabar con la población
local pero nunca con la coca, en la que para entonces los gringos también habían
metido la nariz, y aseguró una lluvia constante de millones para sí mismo, sus
parientes, colegas y amigos. Cuando algún extranjero despierto dice creer que el
país todo vive de la veta blanca dice la verdad, pero es una verdad tan horrible
que nadie es capaz de aceptarla.
Es con esas satisfacciones escondidas en su subconsciente que dejamos al
diminuto chimpancé blanco, pelado y calvo agonizando en su hacienda
históricamente famosa porque fue allí donde encontrara su veta blanca. Los
dolientes danzan en los alrededores, de modo que poco se pierde al dejarlo así.





From: fuh@hotthing.com
Subject: Saludos
Animo, amigo mío. Acabo de saber que nuestro antiguo conocido Ramiro está
participando en esta operación comercial. Si el Gordo nos ayuda también, creo
que tenemos buenas posibilidades de hallar soluciones dentro de las próximas
horas. ¿Cómo se siente usted?

From: hewtfsn@bibi.com
Subject: Saludos
Pierdo las esperanzas, amiga mía. Son ya 24 horas que estoy acá y nada sé en
realidad sobre mi hija. Intento mantener la calma cuando estoy entre esta gente,
pero no puedo dormir. Es una suerte que exista este aparato. No sé que me haría
sin él. Si, Ramiro está con nosotros. Suárez… no sé. Lo creo porque usted lo dice.
Entiendo que Loayza ha muerto, pero nadie me lo ha confirmado. Tal vez murió
llevándose algo que yo debí haber escuchado. Sigo con Mike. No sé qué más
hacer. No sabe cuanto agradezco su interés en este asunto.

From: fuh@hotthing.com
Subject: Cabos
Me faltan unos cuantos cabos que atar, Huascar, y estaré lista. Le ruego no
dejarse vencer por el temor. Debe prepararse para hacer lo que será necesario
cuando llegue el momento. No quisiera decirlo, pero ese es su deber, Huascar. No
tema. No piense en ello, si encuentra el modo. Haga lo que sea necesario, pero
dispóngase para luchar durante estos días. Tengo la certidumbre de que
pondremos buen fin a este asunto dentro de algunas horas. Estamos listos ya
para solucionarlo. Las cosas cambiarán dentro de unas horas.  Tenga fe.

From: hewtfsn@bibi.com
Subject: Amigo
¿Qué sabe usted sobre James Morgan?

From: fuh@hotthing.com
Subject: Amigo
Esta es apenas su segunda misión. La primera fue en Medellín. Es tan simpático
que hasta sus enemigos lo aprecian. Nació en San Francisco. Único hijo. Es
budista. Zen. Artes marciales. Al parecer, es otro "americano quieto".
¿Greene, Graham? En él está la clave de este muchacho.

From: hewtfsn@bibi.com
Subject: Simpático
Es en verdad muy simpático. Por poco me sorprendo confesándole mis más
íntimos secretos… o algo parecido. Con decirle que le creo mi amigo en este
momento, le digo todo. ¿Nada más sobre él?

From: fuh@hotthing.com
Subject: Simpático
Tres de sus 32 años han desaparecido. Son un misterio. Nadie sabe dónde
estuvo ni qué hizo hace unos seis o siete años. Pasó del Ejército al vacío y del
vacío al servicio exterior. Veremos qué más podemos averiguar. ¿Qué causó su
interés?

From: hewtfsn@bibi.com
Subject: Simpático
Sólo esa irresistible simpatía y el hecho de que jamás parpadea. Sólo eso.
*Acullico = Bola de coca,
ceniza y cal que se masca
para extraer fuerzas de la
flaqueza.
 
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