Arturo von Vacano
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Arturo
¿Qué puede hacer usted por el mar de Bolivia?
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Nunca se llegará a nada si se deja la cuestión del mar boliviano a cancilleres y
presidentes como si se tratara de una competencia de nenes recitando el Ave
María, a ver si gana el que con más gracia lo recita. Me aburre tanto ese
espectáculo para subdesarrollados mentales que hace meses, sino años, que
hago lo que más puedo para ignorarlo.
Lo cual no es bastante, parece, porque otra vez comienza esta semana la
misma cantaleta, ahora ni siquiera con el mínimo de originalidad que tales
“competencias” deben exigir. Lo único diferente son las barbas, que parecen
haberse puesto de moda entre cancilleres, se me ocurren que porque las
necesitan para ponerlas en remojo.
Si tales espectáculos para tarugos tuvieran una pizca de seriedad (lo que por
la guerra se pierde, por la guerra se recupera, ñato, y déjate de dislates) lo
menos que podrían hacer sus “intérpretes”  (cancilleres y presidentes
designados por el azar más que por otro factor) es buscar interlocutores de
cierto peso para dar legitimidad a ese diálogo de sordos.
Interlocutores como el pueblo boliviano, por ejemplo. Y el pueblo chileno,
claro.
¿De quién es la idea de que “sólo” presidentes y cancilleres tienen el derecho
de “hablarse” cuando se trata de una cosa tan seria, tan vital para Bolivia y tan
importante, tan vital para Chile? De las personas, pues existen, interesadas en
que todo cambie para que nada cambie, es decir, las que defienden intereses
creados e inconfesables.
Basta con un vistazo a vuelo de codorniz: Lagos es presidente de una
“democracia” que tiene miles de presos políticos, defiende el derecho de su
legendario dictador genocida a huir de la ley y de la justicia porque es un viejo
militar que se ha vuelto loco (como si no hubiera sido loco ya cuando mataba a
miles de sus compatriotas) y ha creado una plutocracia dueña y señora de
Chile a despecho de los millones de chilenos que han perdido hasta el
derecho al pataleo. Lagos gobierna un país sin prensa libre: los tres barones
de la prensa chilena se comen el 99% del dinero que se gasta en publicidad en
Chile. El ejército continua su tradición de hacerla de policía de último recurso y
la policía hace lo que puede para no quedarse atrás. No es extraño que el
Chile de Lagos se crea rodeado de enemigos – Argentina, Perú y nosotros – y
se faje por copiar de USA, su protector, toda maña posible: no sólo es enemigo
de su propio pueblo; es enemigo de todo Latinoamérica como agente que es
de USA.
¿Y ni el presidente ni el canciller de los bolivianos reclaman la voz del pueblo
de Chile sobre el problema del mar?
Verdad es que vivimos un momento casi afortunado en Bolivia: no hay presos
políticos, creo yo, y el caos y la anarquía que son nuestra atmósfera natural no
nos impide sentir cierta simpatía por un presidente constitucional que es harto
educado (para variar) y no dispone de mayor poder para sentarse en el Palacio
Quemado que el de su oratoria, bien entrenada después de décadas ante las
cámaras de televisión. Pero ni su inteligencia, que nada deja que desear, ni su
palabra fácil ni su buena voluntad alcanzan para lograr algo en esta polémica
centenaria.
Ayudaría, sin embargo, que nuestro Presidente, aprovechando que es  
constitucional, democrático y simpático todavía para más de la mitad de los
bolivianos, propusiera, qué digo, demandara que la voz de ambos pueblos se
dejara escuchar en vivo y en directo cuando se habla del mar de Bolivia.
Aquí es donde entra usted, que tanto ama a su país y tantas ganas tiene de
bañarse en las heladas aguas de Arica: por un peso la hora, usted puede
alquilar una computadora que le permitiría explorar el centenar de sitios que el
pueblo chileno (oprimido si, pero el mismo que Pinochet jamás pudo asesinar)
tiene en el Internet para lanzar su grito eterno en demanda de su libertad, de
la recuperación de su riqueza nacional, de la instauración de una democracia
de verdad y, sobre todo, de la libertad de sus presos políticos.  Basta con que
pida a Google: Chile+ libertad.
Es necesario que se deje usted de joder a su enamorada con esos mensajes
porno que le envía toda vez que puede y que le hacen creer que es usted
inteligente. Ejercite el poco seso que su enamorada le deja en esta búsqueda
que sirve a Bolivia, sirve a Chile, sirve la causa de nuestro mar y sirve también
a la paz del mundo.
Encuentre a esos chilenos que viven todavía la noche de la dictadura 30 años
después del martirio de Allende. Convénzase de que los chilenos son tan
humanos como nosotros, sólo que dicen ‘chiiiita’ cuando nosotros decimos
‘mierda’, trate de hacer algunos amigos entre esos chilenos y comience así,
por fin, un diálogo verdadero que puede llevarnos al mar. Si todos hiciéramos
nuestra parte en este aspecto, no sólo estaríamos cumpliendo nuestro deber
de patriotas sino que estaríamos hallando el único camino que lleva a la
solución de nuestro problema del mar, para no mencionar a su enamorada, que
debe estar hasta aquí con la estupideces que usted le manda cada rato por e-
mail.
Claro que también nuestros presidentes y cancilleres deberían invitar, buscar
y alentar a sus respectivos pueblos para que buscaran oportunidades de
dialogar, aliviar sus miserias, que son las mismas y alentar sus esperanzas que
son las mismas, pero esos personajes tienen, como se dice entre diplomáticos,
“otra agenda”  y no están trabajando necesariamente para usted. Es posible
que estén trabajando contra usted y por eso es que hacen lo que hacen y
dicen lo que dicen.
Pero el asunto del mar boliviano es demasiado serio para dejárselo a
presidentes y cancilleres. Es hora de que usted intervenga ya porque yo solo
no puedo hacerlo todo, ¿entiende? Por lo demás, búsqueme en Google si
quiere más datos.
Pero, por amor de Dios, no deje para mañana lo que puede hacer hoy. Es lo
que hicieron sus abuelos y los abuelos de sus abuelos, y mire en lo que hemos
venido a parar.
Mar.2004
Arturo
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