Su Opinión
La Mafia mas Grande del Mundo
Arturo
Sus Libros
Como bien sabe el mundo, la libertad de comercio consiste en la explotación y el abuso
del mundo subdesarrrollado por el Primer Mundo. Lo que se ignora a menudo es que
esa explotación es más grave y escandalosa cuando se trata de mercar productos
agrícolas.  Este abuso consiste en los subsidios que los gobiernos de los países ricos
dan a sus productores agrícolas, llamados todavía por razones obvias “granjeros”.
Hace mas de medio siglo que los “granjeros” del Primer Mundo se dedican a NO
producir alimentos y otros productos agrícolas porque sus gobiernos les pagan
billonadas para seguir esa política. Esos subsidios los pagan, en buena cuenta, los
contribuyentes del mundo, los consumidores que pagan precios inflados y los
exportadores agrícolas del Segundo, Tercer y Cuarto Mundo.
Obviamente, las víctimas que mas sufren son los campesinos del mundo
subdesarrollado que, tras incontables sacrificios, se encuentran con que no pueden
vender sus productos porque nadie puede exportarlos. En otras palabras, esos
subsidios se traducen en el hambre, la miseria y el sufrimiento de miles de millones de
personas.
Los millones de dólares que los “granjeros” del Primer Mundo “cobran” de sus
gobiernos se usan, en buena parte, para operar y reforzar una mafia internacional que
presiona sobre los legisladores de los gobiernos ricos utilizando tres instrumentos
refinados durante décadas.
Uno es una campaña de propaganda destinada a preservar la imagen del “granjero” y
las “granjas familiares”. En Francia, el país todo sufre un bombardeo constante de
comerciales radiales y televisados que explotan la belleza y la supuesta armonía de la
vida en el campo y la esforzada labor de quienes dicen vivir de él y por él. En el Japón
y en Corea del Sur, la imagen de los granjeros dedicados al arroz los ha convertido en
pacíficos luchadores que defienden las virtudes de la era pre-industrial. En USA, la
legendaria “granja” asoma en cada televisor, empujando a las gentes urbanas a
olvidar que tales “granjas” y las falsas “familias de granjeros” pasaron a la historia
hace décadas, reemplazadas por la agricultura mecanizada que ha dejado desierto el
centro del Imperio.
Si estas imágenes paradisíacas no bastan, la mafia aplica otras tácticas, menos
amables. Los granjeros franceses usan la de bloquear las principales carreteras del
país con tractores y camiones de alto tonelaje hasta que los políticos los escuchan. Los
coreanos del sur lanzan oleadas de manifestantes furiosos y decididos a romper
brazos y cabezas con el mismo fin. Y los de USA, ricos al fin, gasta entre 50 y 100
millones de dólares para comprarse los políticos que resulten necesarios para
“aprobar” o continuar legislación que garantice esos subsidios.
Sólo en USA, los “granjeros” reciben subsidios por valor de mil millones de dólares
diarios. Es una fortuna que no guarda la menor proporción con el numero de
“granjeros” que existen en el país. En Europa, los “granjeros” son menos de un tres
por ciento de la población, pero se comen un 40 por ciento del presupuesto de la
Unión Europea.
No todos ellos. Tres cuartas parte de la lluvia de oro producida por esta mafia va a
parar a los cofres del diez por ciento de los “granjeros”, un segmento mínimo
conformado por enormes empresas agrícolas que jamas han visto un solo granjero.
En Europa, los seis productores mas grandes de azúcar recibieron mil millones de
dólares como subsidios de 2003. En USA, el cinco por ciento de los productores más
ricos recibió, cada uno, medio millón de dólares hasta sumar el billón.
Lo mas grave de este asunto, que cuesta miles de millones de vida a la especie
humana año tras año, es que el mundo, sea subdesarrollado o no, parece no hacer el
menor caso de esta mafia ni de las crisis que provoca.
No es necesario ser economista para considerar los miles de empleos que se pierden
en todo el mundo gracias a estos “granjeros”,  ni parece necesario recordar que cada
empleo perdido es una familia en la miseria.
¿Cómo es posible que el mundo desarrollado libre esta guerra anual contra los
miserables de la tierra sin un quejido de protesta? ¿Qué hacen los políticos del Tercer,
Cuarto o Quinto Mundo, que no usan esta escándalo comparable con el Holocausto
multiplicado cien veces como bandera de redención?
Tal vez reciben una parte  mínima de esos subsidios, y ello explica su criminal silencio.
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