Su Opinión
Arturo
El liberal Vargas Llosa
Sus Libros
Como ofreciendo una disculpa por debajo de la mesa y por las notas que de
cuando en cuando publica en su papel de analista político sin más crédito que
el de ser un maravilloso inventor de ficciones (mentiras), Mario Vargas Llosa
difundió recientemente cuatro líneas en las que intenta definirse como liberal e
incluye entre ellas algunos absurdos que traicionan su vocación de contador
de cuentos, a la que debería limitarse para alivio y consolación de propios y
extraños.
Dice el famoso autor que “El liberal que yo trato de ser cree que la libertad es
el valor supremo, ya que gracias a la libertad la humanidad ha podido progresar
desde la caverna primitiva hasta el viaje a las estrellas y la revolución
informática, desde las formas de asociación colectivista y despótica, hasta la
democracia representativa”, y lo dice muy en serio.
Habría que recordarle que, entre los veinte siglos que hacen la historia
cristiana (para no mencionar los milenios del mundo todo) esa “democracia
representativa” tras la que se ocultan las plutocracias modernas es un invento
muy nuevo: viene, y en esto le hago un favor al decirlo, desde la Revolución
Francesa, cuyos defectos democráticos dieron al mundo el Emperador
Bonaparte. Esto es, tanto la libertad como la democracia representativa son,
cuando se habla en serio, absurdos que los inocentes persiguen azuzados por
la propaganda de sus gobernantes de turno, y lo son desde que Adán era
cadete. Sólo hay una libertad política, la de pensar como piensa el gobernante
de turno sea donde sea, y no hubo democracia nunca porque nunca hubo
democracia económica.
El “progreso” que menciona este “liberal” es otro invento de los privilegiados
del mundo, que lo entienden como su propia prosperidad a costa de la del
resto de la especie. Todo escolar sabe que el progreso (¿progreso hacia dónde
y para qué?) es y ha sido siempre resultado de dos factores sociales terribles:
la opresión y la guerra, hija ésta de aquella.
Sin opresión, los faraones jamás hubieran construido sus pirámides, obra
horrenda de un ejército de esclavos. Sin esclavos, España no hubiera podido
saquear el Potosí en servicio de su “progreso”. Sin oprimidos, la Reina Victoria
jamás hubiera construido su Imperio. En cuanto al Imperio actual, basta vivir un
semestre en USA para apreciar su “democracia representativa”: uno entre el
medio millar de sus legisladores nacionales ha enviado a su hijo a Irak.  
Dice Vargas Llosa que “la libertad es una sola y la libertad política y la libertad
económica son inseparables, como el anverso y el reverso de una medalla. Por
no haberlo entendido así, han fracasado tantas veces los intentos
democráticos en América latina”.
Resulta muy fácil ver la verdad bajo este torpe sofisma, verdad que es dable
cazar si se parafrasea este párrafo así: “la libertad es una sola y la libertad
política y la libertad económica (de quien gobierna) son inseparables (y por
tanto imposibles para los gobernados), como el anverso y el reverso de una
medalla. Por no haberlo entendido así, han fracasado tantas veces los intentos
democráticos en América latina (y el mundo todo)”.
La libertad política y la libertad económica, al identificarse, se hacen
mutuamente imposibles. La libertad política y económica de que gozaron los
griegos fue posible gracias a los esclavos y los oprimidos que les liberaron del
trabajo y la miseria con su propia miseria y su trabajo forzado.  
¿Quién defiende, entonces, la libertad así entendida? El privilegiado, para
quien el estado actual de las cosas, sea faraón, emperador o gerente de
empresa, es el mejor del universo porque tal situación le permite “progresar” a
costa de los demás. Esto es, Vargas Llosa es un “demócrata” que estima que la
democracia sólo es buena para él mismo y para sus compadres del mundo todo,
esos que montan la torta económica.
Agrega en fin el artista exitoso y político fracasado que, “las democracias que
comenzaban a alborear luego de las dictaduras respetaban la libertad política
pero rechazaban la libertad económica, lo que, inevitablemente, producía más
pobreza, ineficiencia y corrupción, o porque se instalaban gobiernos
autoritarios, convencidos de que sólo un régimen de mano dura y represora
podía garantizar el funcionamiento del mercado libre”.   
Si, yo recuerdo bien a los héroes de la independencia latinoamericana como
Bolívar y el Che Guevara cuando rechazaron la “libertad económica” de su
pueblo latinoamericano y eligieron a plena consciencia la miseria que mata
millones en el continente de la desesperanza. Si, recuerdo la lucha de esos
mineros que dieron a sus hijos la Revolución Boliviana Traicionada de 1952
cuando “rechazaban la libertad económica” para sí mismos y para sus futuras
generaciones. Ni Bolívar ni el Che ni mis mineros compatriotas buscaban el fin
del hambre y la servidumbre; sólo querían un Presidente de cabeza hueca y un
Congreso de corruptos. Si, esa tontería es una visión “liberal” de la historia de
las Américas.   
Por otro lado, habrá que ver a esa “democracia representativa” en USA,
Inglaterra o Rusia, ya que estamos: mientras los pueblos desfilan y marchan
contra la globalización, el Banco Mundial y etc. etc., sus gobernantes se reúnen
para promover y apoyar la globalización, conquistar las fuentes del petróleo a
sangre y fuego y  asesinar a 19 millones de recién nacidos cada año, según
datos de la ONU, por un “mercado libre”.   
Se necesita haber nacido ayer o tener intereses ocultos para expresar de
buena fe esa confianza que Vargas Llosa dice tener en la única forma de
democracia, la formal pero falsa, que fue posible durante un par de siglos hasta
que Bush y sus amigos acabaron con ella durante los días que corren.
Cuando los críticos de la globalización en USA, Canadá o Europa toda se
atreven a salir a las calles para gritar su opinión, la policía de esos estados
“democráticos” los acalla a balazos, patadas, arrestos y golpes, como cualquier
tirano del Caribe de los 1900. ¿Dónde ha visto este escritor un ejemplo positivo
de la “democracia representativa”?
¿”Mercado libre”? ¿Dónde y para quién? ¿Es que no ve Vargas Llosa a esos
ancianos gringos, cientos de miles, que se ven forzados a contrabandear
desde el Canadá las medicinas que necesitan en USA para sobrevivir? ¿Es que
ignora que China ha inundado el mundo con productos que son baratos porque
son obra de esclavos? ¿Acaso esa tragedia preocupa a nadie? ¿Acaso no sabe
que muchos de sus admiradores le leen en libros pirateados porque no podrían
comprar los que protegen sus derechos de autor? El mercado libre conviene
sólo a los plutócratas que dominan los países “ricos” para explotar a los
obreros  y a los hambrientos del mundo. ¿Acaso no sabe nuestro autor que un
3% de la población de USA es dueña del 85% de su riqueza? Se necesita ser
caradura para hablar de “mercado libre”.
Sobre la propiedad privada y el Estado de Derecho que son para Vargas los
fundamentos de esa libertad que promulga, baste decir que la experiencia de
seis mil millones de seres humanos muestran cada día y cada hora en todo los
países del mundo que el robo de la propiedad común cometido por una banda
de delincuentes y aventureros para convertirla en propiedad privada es la
causa y el origen de la mayor tragedia que pueda concebirse: un mundo entero
que pertenece a muy pocos en desmedro de todos. El estado de Derecho,
como sabemos, es la vigencia de las leyes hechas por el patrón para apretarle
las tuercas al esclavo. Es un estado tal de cosas que, por fin, parece estarse
dando la rebelión de las masas, y es a ese cuco al que tanto temen Vargas
Llosa, Ratzinger y Bush.
Pero los cuatro párrafos de Vargas Llosa sobre su fe política le sirven para
ilustrar su cinismo, su equivocada idea de que escribe para niños de teta y una
estupidez política que le hermana a otro grande de las letras, el bueno de
Borges.
Nuevos Textos
Julio 2005
La Nota de Vargas Llosa
Su Opinión
Arturo