Su Opinión
Arturo
Bolivia, ¿otro Irak?
Sus Libros
Las sangrientas jornadas de Cochabamba serán atribuidas por la Historia, si es que
llega a escribirse algún día, a Manfredo el Nazi y a Evo el Indio, en ese orden.
Manfredo el Nazi, militar como es, atrajo la violencia a Cochabamba cuando decidió
convertirse en presidentito del Valle y probar que él también puede pisar fuerte, carajo.
No todo va a ser para Costas, pues.
Cien heridos y tres muertos muestran hoy cuan fuerte puede pisar Manfredo, bravo
militar que corrió a refugiarse en La Paz apenas vio la ira de los cochalas. (Había
escapado de la Prefectura días antes, disfrazado de policía pero sin renunciar a sus
bigotes de foca).

EL CRIMEN DE MANFREDO
¿Cuánta es la responsabilidad de Manfredo?  Copio de Opinión, el medio cochala,
sobre el joven muerto ayer, pero quitándole la parte destinada a enfurecer más a los
pueblos:
"Por otro lado está Cristhian Urresti Ferrel de 17 años, sobrino del secretario general
de la Prefectura, Jhonny Ferrel, que falleció por un probable traumatismo encéfalo
craneano."
Entre los cien heridos registrados en diversos hospitales, 70 son cocaleros y 8 (ocho)
son “jóvenes democráticos”. Cada lector puede sacar sus propias conclusiones.   
A lo que habrá que agregar otro dato. Según Comteco en su resumen del mismo día
de la violencia, 8.000 (ocho mil) manifestantes convertidos en un instante en
Juventudes por la Democracia, habrían acudido armados de bates de béisbol, palos de
golf y armas de fuego a expulsar de la Plaza de Armas, "su" plaza, a los cocaleros,
cuyo número se desconoce hasta hoy. Lo único que faltó fueron ocho mil banderas
para convertir el día en otra apoteosis fascista, el "mini-millón".
En otras palabras, Manfredo estuvo organizando sus tropas de choque durante
semanas, sino meses, y usando la plata de la Prefectura para armar este ejército
particular y pagar propaganda para Manfredo desde que ocupó la prefectura. No sólo
es subversivo. Es un modelo para cada subversivo.
Manfredo es, pues, el dueño del primer ejército particular de esta guerra civil a la
boliviana y su responsabilidad es enorme porque con sus acciones encendió la
hoguera que nadie sabrá cómo apagar.
Sólo falta anotar otro dato que demuestra que esos ocho mil mercenarios fueron
lanzados contra los cocaleros ejecutando una operación fríamente planificada y
cumplida al pie de la letra. Nadie crea que fue algo espontáneo.
El nombre que les fuera elegido, "Juventud por la Democracia", es apenas una
variación de "Unión Juvenil Cruceñista" y ambos son tontas copias de las Juventudes
Hitlerianas que aterraron a Alemania durante la lucha de Hitler por conquistar el poder.
Esto es, ambas son organizaciones fascistas, existen desde hace muchos meses y
obedecen, probablemente, intereses extranjeros más que bolivianos.
Es dable creerlo porque hace mucho tiempo que los fascistas bolivianos están librando
una guerra política que parece organizada por generales nazis y no por politiqueros
criollos. No me extrañaría que aparecieran tarde o temprano "asesores" chilenos
importados de SRZ entre los esforzados cazadores de cocaleros. Sabemos ya que
siete avionetas importaron matones y asesinos desde SRZ para la misma tarea.
Es decir, si Manfredo y sus compinches ganan, tendremos que aprender el paso de
ganso a toda prisa porque habremos retornado a la prehistoria política.

EL CRIMEN DE EVO
Consiste en creer que los bloqueos sirven para todo, hasta para gobernar. Como
consecuencia de tal inocencia, y porque es también dirigente cocalero, Evo es
responsable de la violencia de este enero triste en Cochabamba. Lo es por razones
totalmente inversas de las que acusan a Manfredo.
Nada muestra mejor el contraste entre ambas "fuerzas" que sus métodos de
organización y "lucha". Mientras los fascistas lucen una organización digna del General
Rommel, los cocaleros continúan improvisando como si fueran pieles rojas del cine.
Lo improvisan todo, rodean y asedian al "enemigo" sin considerar que también están
jodiendo la vida de Todo Cochabamba, y se sientan en la plaza a esperar que llueva y
Manfredo muera de viejo.
Este conflicto puede librarse de muchas maneras, pero el acullico y los bloqueos sólo
pueden causar tragedias como la actual.
Nadie, ni el mismo Evo, puede creer que los cocaleros habrían lanzado por propia
iniciativa el asedio de Cochabamba. Este error, más que ninguno anterior, debe ser
atribuido al Presidente y a sus asesores. El resultado será, en una guerra en la que
todo depende de la actitud de la "mayoría silenciosa", una pérdida de prestigio
personal peligrosa para Evo, una imagen negativa y más violenta de los cocaleros y un
día de violencia del que tal vez no pueda darse un paso atrás.
Evo ha dicho que podrá errar, pero nunca traicionar, es verdad. Pero ya va un año
desde que llegó al Palacio Quemado, y los pueblos no pueden vivir en crisis eternas ni
los Presidentes tienen quinquenios para aprender a gobernar. El error de
Cochabamba puede reducir su aprendizaje hasta convertirlo todo en una guerra civil
"de verdad".
La idea de que los indios pueden gobernar Bolivia SIN los demás bolivianos es suicida.
Hoy parece que esa idea ha guiado a Evo y sus asesores desde el primer día. Esa
idea es un callejón sin salida que conduce a la muerte del país. Si tal es la posición de
Evo, la violencia en Cochabamba nos dice que su experimento acabó, y que acabó mal.

¿ES BOLIVIA OTRO IRAK?
Si Manfredo logró reclutar ocho mil mercenarios y los ricachos de SRZ armaron aquel
15 de diciembre, puede afirmarse que un gran sector de la bolivianidad ha decidido
matar al país antes que hallar modos de convivir de manera más o menos civilizada
que permita la unidad política. Tampoco son un puñado los extremistas de izquierda
que buscan, ignorantes ellos, el retorno del Kollasuyo.
Es decir, no hay bolivianos en Bolivia.
Lo que hay son "collas" o "indios" contra "cambas" o "fascistas".
Tanto los unos como los otros buscan la destrucción total de sus "enemigos" y están
dispuestos a pagar con su nacionalidad para lograr esa "victoria".
La "mayoría silenciosa", esa que se las pasa mirando a ver qué sucede y rogando a
sus dioses particulares, no hará nada hasta que sea demasiado tarde. Es decir,
cumplirá fielmente su papel histórico. Hoy mismo ha aparecido una organización
fantasma que busca reclutar a este segmento bajo el lema, fascista también como
saben los aficionados a la Historia, de "Camisetas Blancas", otro nombre tomado de la
trayectoria nazi.
O sea que quienes tienen la razón en esta tragedia que puede ser la culminación de
500 años de racismo y explotación son los que decidieron pensar con los pies y se
mandaron mudar apenas pudieron o están por mudarse hoy o mañana. Bolivia no es
posible. Es otro Irak.
Los gringos están aprendiendo con sangre que no hay una identidad iraquí en Irak. No
les importa mucho porque esa sangre es en su gran mayoría sangre iraquí. Por cada
iraquí que muere hoy, los gringos se anotan un punto porque es un iraquí que no
tendrán que matar mañana. Las catorce super-bases militares y una embajada gringa
más grande que el Vaticano nos dicen lo que esperan hacer los gringos en Irak, un
país que perdió más de 600.000 ciudadanos en un año contra los tres mil gringos
muertos allí desde la invasión.
Quienes creen que los iraquíes se matan con tanto entusiasmo empujados por su
religión en tres o cuatro variedades, se equivocan. Lo que les empuja a matarse es su
identidad racial, sean sunnis, shiitas o kurdos. En Irak no hay identidades iraquíes, sólo
hay identidades raciales. La raíz de esa barbarie es la raza, y esa es la lección que los
bolivianos debemos aprender.
Si no derrotamos nuestros prejuicios racistas, las razas nos derrotarán a todos y nadie
saldrá vencedor de nuestra barbarie.
Quinientos años de historia trágica son un peso enorme que debemos vencer. Como el
Chaco nos enseñó que había un país en carne viva llamado Bolivia, así debe
enseñarnos el Experimento Evo a crear ese país en carne viva que es la Bolivia de
hoy. Ese es el precio de nuestra supervivencia. O sobrevivimos todos, o el país muere.
¿Es posible tal hazaña?
Si, dice La Paz, la única ciudad donde bolivianos de toda Bolivia vive en una paz difícil
y sacrificada, pero en paz. Ninguna ciudad ha sufrido tanto como La Paz las tragedias
de nuestra vida republicana. Ahora mismo, o ayer nomás, le ha crecido otra ciudad en
los hombros y se ha visto obligada a aceptarla, millón por millón. No sólo la aceptó,
sino que crece con ella.
¿Tiene futuro La Paz? Basta darle un vistazo o escuchar los rumores que emergen
cada hora de ese hoyo bendito para afirmar que si, y que es de centurias. Muchos
consideraron su existencia misma un milagro y abren literalmente la boca al conocerla.
No hay ciudad en el mundo como La Paz de Bolivia.
Esta es la hora, tal vez, en que La Paz puede dar otra lección a todos los bolivianos. Si
La Paz ha logrado hacerse hogar de gentes venidas del país todo, ¿por qué no puede
el país todo aprender de La Paz y salvar el país viviendo como en La Paz se vive?
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