Su Opinión

Y así, la Guerra Civil Continúa
Arturo
Sus Libros
El de profeta es peor oficio que el de cobrador de impuestos. Si se acierta, nadie lo
recuerda; si no, todos lo recuerdan. Y además, necesario es repetirse si es que se desea
alcanzar algunas orejas humanas.
No fueron muchos los que vieron en el “millón” de SRZ el primer episodio de nuestra
presente guerra civil no declarada. Tampoco vieron enero/CBB como una de sus
batallas. Menos, tras lo de Huanuni. Aún menos tras el primer conflicto petrolero en SRZ.
Ahora, en TJA, la visión local, que no alcanza a los dos metros, no ve más que otro
incidente.
Los heridos aumentan, los muertos hacen bulto ya, pero los contendientes continúan con
sus discusiones infantiles: “¡El Ejecutivo tiene la culpa!”, “¡No, el Prefecto tiene la culpa!”
Lo feroz es que en este juego estúpido los muertos no se levantan para seguir jugando ni
los huérfanos recuperan a sus padres.
Este último episodio demuestra muy a las claras como será Bolivia cuando hayan
triunfado los autonomistas: “¡La plata para el Prefecto, las tragedias para el Ejecutivo!”
Hoy, Cossío debe estar durmiendo como un pachá. Pero no se puede negar ya, a menos
que se haya nacido tonto, que esta es en verdad una guerra, más no sea porque los
muertos ya no son un puñado.
¿Quién tiene la culpa? La tenemos todos. Unos por racistas, indios e “izquierdistas”, los
otros por nazis y racistas. Los más, por nuestro corazón tibio: seguimos esperando a ver
quien “gana” para pegarnos al “vencedor”, a ver si nos da un “alguito” para ir tirando.
Por “visión local” debe entenderse aquí “visión boliviana”, no sólo provinciana, atrasada,
bárbara y, ¿por qué no decirlo?, salvaje. Cada boliviano exige su propia “autonomía”,
demanda respeto para sus propios “derechos” y exige, así no sepa por donde sale el sol,
que todo le sea dado mañana sino hoy. Si eso no es salvajismo, ¿qué es?
Pero es el caso que esa actitud es aceptable sólo entre nosotros. Los otros, los demás,
el mundo todo, no tiene porqué sufrir nuestros absurdos. Y hay contratos firmados que
cumplir, hay acuerdos y tratados. No todo es un carnaval de idioteces. En este caso, los
acuerdos con la Argentina.
Cuando cuatro compadres deciden cambiar su suerte y jalar a los ignorantes que los
rodean hasta bloquear esto, cerrar aquello, demandar lo otro y exigir lo demás tal y como
hacen los niños del kindergarten, pueden acometer esos juegos siempre y cuando no
dañen a las persona serias.
Hemos firmado acuerdos con la Argentina. La Argentina tiene derecho a recibir lo que
prometimos cuando y como lo prometimos. Ningún cacique analfabeto puede cambiar esa
situación. Si este mensaje sobre el petróleo no nos llegó después de la tragedia de SRZ
ni lo digerimos ahora, después de TJA, ¿cuándo creceremos, Dios mío, cuándo?
El mensaje es claro: podemos hacernos daño entre nosotros y matarnos a gusto, si lo
preferimos, pero el mundo exterior no tiene por qué pagar esos crímenes ni los pagará.
Ya deben habérselo dicho al Ejecutivo unas 20 veces. Ya deberían haberlo entendido los
“gobernadores”, los cívicos y los nazis. ¿Por qué usan inocentes e ignorantes para
perseguir sus bastardos intereses? ¿Por qué jamás muere un politiquero?
El hecho es que la guerra civil continúa y las facciones políticas y raciales, el Congreso,
la Constituyente y cada grupo de más de cinco bolivianos son un retrato, un reflejo y la
esencia del caos, el desorden y los intereses creados. ¿Amor a la Patria? Eso será para
los niños. Los demás pensamos en dólares.
Ahora, mientras otros choques como el de TJA se cocinan en varios puntos álgidos de
nuestra geografía, estamos a dos pasos del parto de los montes.
Gentes acostumbradas a exigir, rechazar, demandar y, de no dársele cada gusto, matar y
asesinar, se van a reunir para darse de bofetadas y puntapiés, exigir la desaparición del
grupo opuesto y dar a Bolivia, si le dan algo, un documento más atroz, menos civilizado y
menos útil que el esperpento de leyes que sufrimos hoy en día. Si no podemos
entendernos ni para decir un padrenuestro, ¿vamos a entendernos para dar a luz una
Ley Suprema?
Los extranjeros, que deben estar afilando sus sables, también deben estar charlando ya
sobre cómo repartirse este nido de grillos tan valientes para hacer matar inocentes.
Pero es una obligación ineludible ésta, la de repetir a disgusto lo dicho hace meses ya,
más no sea para hacer ver que esta guerra se inició en diciembre último y arderá más y
peor con la Constituyente.
Decíamos entonces lo que sigue, sólo para dar continuidad al evento. (Pero nadie tiene
obligación de continuar leyendo).       
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