Quemados ya dos años de su gobierno, el Presidente Morales parece incapaz de
abandonar (a) su mentalidad de cocalero, y (b) la idea de que ya no es oposición, sino
gobierno.
El resultado sería cómico si no fuera trágico; después de todo, los 800.000 niños que se
van a la cama con hambre cada noche siguen hoy esa pésima costumbre y gran parte de
los bolivianos vive de un dólar devaluado diario, tal y como sucedía antes de que Inti nos
enviara a nuestro primer mandatario indio.
Ello a pesar de la danza de millones de que hablan los impresos y de la lluvia de dineros
que, así sea de veranillo, es nomás realidad: no por nada es que las gentes se dedican
más a los business que a marchar y contramarchar por un quítame acá una constitución.
A pesar de que se escribe sobre “fogoneros del odio”, la verdad es que los odiadores
que alimentan a los periodistas con sus malévolas hazañas son un puñado o poco más.
Los conocemos a todos, sea en SRZ, LPB y SRE, por nombre y apellido. Bastaría un
John Wayne de Sheriff para meter a esos revoltosos acanallados en una jaula y darnos
una paz de jauja. Pero no. Existen razones oscuras para alentar y no refrenar a esa
turba, razones que todos vamos descubriendo ya.
Pero la escena es cómica, y no sólo para los cínicos. Los ministros “denuncian” (¿ante
quién?) los abusos de los pistoleros en lugar de ejercer su autoridad y aplicar la Ley.
Branko el sedicioso “denuncia” que el gobierno quiere juzgarlo (¿ante cual juez?) por
sedición y las autoridades del INRA “denuncian” que Branko no tiene papeles sobre las
tierras de los guaraníes pero olvidan decir que tiene el control de esas tierras. Cuando el
MAS haya hecho “justicia” a los guaraníes, estos descubrirán que Branko hizo un
Disneylandia en esas tierras. John Cava siguen cavando tumbas en SRE para llenarlas
cualquier momento. La Ministro lo “denuncia” y John Cava sigue cava que te cava.  
Así, el “odio racista” de los bolivianos se reduce a esas bandas de alocados ignorantes y
el gobierno, lejos de gobernar, continúa su práctica de hacer oposición a la “oposición”,
los cuatro “gubernadores” de pacotilla y Branko, Supernazi. Hasta Tuto se ha callado.
Debe estar ronco.
Desde la oposición, Evo busca, claro, entenderse con la “oposición”. Opositor como es,
ha olvidado su deber de proteger la vida y hacienda de todos los bolivianos, y el pueblo
boliviano, sea cual sea su piel, resulta rehén tanto del “gobierno” indio como de la
“oposición” fascista. Robos, asaltos, incendios, pateaduras, asesinatos, violaciones y
otros delitos son hoy alimento diario de los periodistas. Siete pillos se meten a la casa de
un joyero en LPB y la policía inicia su “Operación Z”, coño, qué nombre más lindo. Tres
canallas asesinan a un fotógrafo en SRZ y la policía se entera por la prensa.
¡Pero che, Evo: eres gobierno!
La política de “dejar hacer, dejar pasar” parecía creíble durante seis meses, y eso. Se
entiende que el MAS se diga: “¿Quieren fascistas? Muy bien. ¡Que sufran a los
fascistas!”, y que se cruce de brazos  mientras los bestiales jóvenes unionistas
convierten a SRZ en Chicago bajo Al Capone el gángster.
Pero de eso ya van dos años, Evo. Si uno se sube al gobierno es para gobernar,
cartuchera en el cañón, y no para “denunciar” ante nadie los crímenes y delitos que
cometen esos grupos de antisociales (chis, ya estoy escribiendo como El Día. ¡Horror!)
¿O es que el gobierno del primer presidente indio significa que volvemos al Lejano Oeste
y a la ley del garrote y el cuchillo? ¿Para esto elegimos a Evo el Justiciero, para que nos
abandone en manos de delincuentes, pillos y asesinos porque está muy ocupado con
una “oposición” de chiste que hubieran agradecido capos del pasado como Paz
Estenssoro, Siles Suazo y Juan Lechín?  Si un Presidente está tan ocupado que no
puede leer libros, ese Presidente está perdido, por mucho carisma de que goce.
Lo peor es que las gentes se están dando cuenta ya del juego que se traen gobierno y
“oposición” y van a comenzar a aplicar “justicia comunitaria” por camionadas a diestra y
siniestra. ¿Para qué sirve una policía que sale pitando apenas John Cava cava? ¿Es que
todos deben dormir con un arma bajo la almohada y salir con el testamento bajo el
brazo? Es verdad que los indios son gente pacífica, Evo, ¡pero esto ya es exagerar! El
gobierno es para gobernar, no para convertir al país en un manicomio de violenta
delincuencia. No se puede abandonar a los humildes en manos de ladrones, asesinos y
cogoteros.
Cuando los ejércitos privados de los capos movimientistas sembraban el terror durante
los 50s, no hubo boliviano de clara conciencia que no los maldijera. Un capo de ese tipo
es hoy presidente del Senado. No hay Ley que le baje el copo ni macho que se la
aplique? Los otros capitos, conocidos todos ya, siguen sembrando el terror entre gentes
buenas y humildes que pueden (y deben) perder la paciencia más temprano que tarde.
El gobierno, como Autoridad, no es autoridad; sigue mirando a otros lados. Un gobierno
así no puede ni debe durar mucho. Buscamos justicia, reforma y una Ley digna de
llamarse Ley, ¿y lo único que vemos es este bandidaje brutal y absurdo?
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Arturo
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Ene 08
¡Che, Evo: eres Gobierno!