Las fundacionales: Otra Pillería contra el Estado

A mediados del 2013, es ya evidente la pillería que significan las ‘fundacionales’ para
venderle al estado boliviano un mínimo de quince mil libros fantasmas por un mínimo de
UN MILLON DOSCIENTOS MIL PESOS o 172.000 dólares, peso va, peso viene.
Como dijo la prensa boliviana en su momento, copiando documentos del mal
denominado ‘ministerio de culturas’:
“Las 15 novelas denominadas fundamentales de nuestro país serán publicadas este
2012 y repartidas de forma gratuita a las unidades educativas y a la ciudadanía en
general…”.
…y como criticó solo, valiente y oportuno Adolfo Cáceres Romero: “Lo que nos parece
una aberración es sacar las obras que llaman fundacionales en ediciones caras,
inaccesibles a la economía de nuestro pueblo. El Run Run de la Calavera, novela de
Ramón Rocha Monroy, cuesta Bs 80 o algo más”.
Ciudadano: deténgase un instante, haga cuentas y considere:
¿Dónde están los quince mil libros distribuidos gratuitamente en todo el país?
Eso, considerando un tiraje mínimo de mil ejemplares en un país acostumbrado a tirajes
de no más de 200 copias.
¿Cree usted que esta sería la primera vez en que un pillín (en este caso, un editor)
imprime 200 copias y factura mil ejemplares?  
Tratándose del Estado, no sería raro que facturara diez mil copias, ¿no es cierto?
En lo cultural, los compinches de esta maniobra odiosa han cometido medio centenar de
asesinatos, los de los libros que son MAS fundacionales que los elegidos a capricho;
han asesinado también a los escritores de izquierda cuya obra es vital para entender
nuestra historia. Reaccionarios como son, han regalado al país algo en verdad inédito:
una docena de críticos literarios (hijitos de papá) que se pegaron a las obras elegidas
por ellos mismos sin haber dejado atrás el chupón ni la mamadera: sólo en Bolivia se
dan críticos literarios ‘instantáneos’ de tan bruta ignorancia y tanta desfachatez.
¿A quien se debe este golpe de mano?   
Todos saben que fue la UMSA - La Banda de la Bruja Negra Montenegro – la que
cocinó este asalto al pueblo boliviano.
Pero el régimen de Evo Morales es también culpable y corrupto en este caso: la
ignorancia del Presidente no disculpa las maniobras de su inculto ministro.
¿Cuánta gente engordó sus bolsillos con esta maniobra de La Banda Montenegro?  
Todos los participantes en este asunto deben haber visto sus billetitos, pero las
proporciones de cada ‘compensación’ serán para siempre un misterio. Sin embargo, así
no sea más que en este texto, conviene conservar para el futuro este detalle del
latrocinio perpetrado. Copiamos del ministerio:
“La colección de textos está conformada por La Virgen de las Siete Calles, de Alfredo
Flores, con un estudio introductorio de Claudia Bowles; Aluvión de fuego, de Óscar
Cerruto, con estudio de Luis H. Antezana; Relatos de la Villa Imperial, de Bartolomé
Arzans de Orsúa y Vela, con estudio de Leonardo García Pabón; Íntimas, de Adela
Zamudio, con estudio de Virginia Ayllón; Felipe Delgado, de Jaime Sáenz, con estudio
de Marcelo Villena; Raza de bronce, de Alcides Arguedas, con introducción de Rosario
Rodríguez;  Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre, con introducción de Elizabeth
Monasterios; Los Deshabitados, de Marcelo Quiroga Santa Cruz, con introducción de
Guillermo Mariaca; La Chaskañawi, de Carlos Medinacelli, con introducción de Ramiro
Huanca; Jonás y la Ballena Rosada, de Wolfango Montes, con introducción de Mónica
Velásquez; El Loco, de Arturo Borda, con introducción de Omar Rocha y Claudia Pardo;
Matías el Apóstol Suplente, de Julio de la Vega, con introducción de Juan Carlos
Orihuela; El otro gallo, de Jorge Suárez, con introducción de Dora Cajías; y El Run Run
de la Calavera, de Ramón Rocha Monroy, con introducción de Mauricio Murillo”.
El ministerio dedicó, como es natural, un párrafo especial a quienes más se beneficiaron
con este golpe de mano:
“El proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio de Culturas, la Embajada de España,
la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), las editoriales
Plural Editores, Santillana Ediciones, La Hoguera y Editorial Juventud”.
Los deberes de un buen ciudadano incluyen el de reclamar a viva voz y como mejor se
pueda una investigación de este negro episodio pero, con este columnista silenciado
desde hace años y el resto de sus colegas dedicados a una brutal auto-censura,
¿quién le pondrá el cascabel al gato?
Nadie, por supuesto.
Todo cambia para que nada cambie, Don Evo.
Cada gobernante tiene el pueblo que se merece.
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Arturo
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7-5-13