Evadas y Evones


Una de nuestras tradiciones fatales más estúpidas tiene por sacerdotes a esos
chistosos de café que dedican sus estúpidos días a chismear malos chistes sobre los
gobernantes de turno mientras gastan sus pobres vidas como empleados públicos
y/o alguna sarna social parecida. Como tradición es inmortal y como tara social es
pandemia: es el onanismo político de los impotentes.  
Todos sabemos que la fuente de ese vicio es la orfandad política, económica, mental
y cultural de esos pobres chistosos pero nada podemos hacer, al parecer, a no ser
aguantarlos durante toda la vida: es parte de nuestra identidad nacional, como lo
demuestran las horrendas caricaturas que aparecen a diario con las opiniones de
diarios y ciudadanos.
Quienes hacen y quienes ríen con esos chistes venenosos olvidan que el personaje
del que se ríen goza de poder y abundante riqueza, por lo menos, mientras ellos
mismos no tienen mas que un café aguado para soportar su día. Ejercen su derecho
al pataleo, derecho de esclavos.
En pocas palabras, quienes ríen de las evadas son en general unos evones.
El autor de las evadas tiene al país en un puño, ha eliminado del horizonte a
cualquier opositor serio (y así será durante muchos años), dispone de la riqueza
nacional como le viene en gana y puede aplastar a cualquier ciudadano sin
parpadear: hay testigos de ello en cada cárcel, en el exilio, en la embajada del Brasil,
en los débiles y agónicos ‘movimientos sociales’ y, claro, entre muchos de esos
chistosos de café.
La dictablanda de Evo ha durado un año ya y las gentes que lo aguantan porque lo
ven como el mejor gobernante posible para Bolivia (milagro: todavía nadie le acusa
de corrupción) parecían estar conformes con este nuevo Melgarejo: entre sus
hazañas se cuenta la de haber usado a los mismos policías que ocuparan
amotinados la Plaza de los Colgados para sacar a patadas de La Paz, cuna de la
libertad y tumba de tiranos, a los inditos en cuyo nombre llegó Morales al Palacio
Quemado. ¿Qué comentan los evones sobre esas evadas? Nada. La dictablanda
será blanda pero patea bien. Pregunten a los ciudadanos del TIPNIS.
Pero… si las evadas le han costado el apoyo de los ‘movimientos sociales’, de las
incontables naciones indígenas, de la ‘clase media’ que desfallece en su nueva
pobreza, de los ricos que le odian porque es indio ignorante y no habla español bien
y tiene un canciller que es el rey de los cojudos… de los curas porque los critica a
cada paso y porque es ‘comunista’, de los gringos porque sacó de una patada a su
embajador, de los jóvenes ‘bian’ porque critica las universidades, de tirios y troyanos,
en buena cuenta…. ¿Cómo se las arregla para gobernar?
Es en este punto en el que los evones se  callan a rajatabla, se hacen los cancilleres,
miran a la pared como si fueran zombies y tratan de hacerse humo a toda prisa.
Actúan así porque cada evón nacido en Bolivia conoce la respuesta para esa
pregunta: ¿Con quién gobierna Evo? Gobierna con el Ejército y la Policía. Para
decirlo claro: gobierna con la plana mayor del Ejército y la Policía. Soborna con
millones de dólares al mes a cientos, si no miles, de militares y policías.
Para confirmarlo basta ver los uniformes de los uniformados durante el pasado 6 de
Agosto: lucen lujos dignos de generales italianos fascistas. Basta con mirarles las
barriguitas: están gordos como chanchos. Por supuesto, todos los evones que
comparten su patria con estas ‘nuevas’ FF.AA. lo saben y lo vieron venir hace
muchos meses, pero nunca se atrevieron a hacer chistes sobre este aspecto de la
dictablanda porque, claro, los uniformados matan sin decir ni pío.
(Aquí es inevitable una nota personal: lo que me permite decir estas cosas es el
hecho simple y claro de que no vivo en Bolivia sino en un imaginario penthouse de
Washington, a donde me exilié joven aun huyendo de García Mesa. Lo que digo
sorprenderá a muchos porque mi recalcitrante defensa de una ilusión y una
esperanza que tuve joven aun se llamó Evo hasta este día, cuando veo necesario
buscar su defenestración. La razón de este cambio es simple: Evo se ha asociado
con el MIR, el único partido formado sin más finalidad que la de saquear
sistemáticamente el país, y ha dado un paso decisivo hacia el Poste de Villarroel,
peligro sobre el que siempre le advertí en mis notas: la fórmula del futuro es [FF.AA.+
Jaime]; el pobre Evo ha cometido la peor de sus evadas.)
Al observar este paso inevitable de Evo no le acuso de cinismo ni de haber vendido
el alma al diablo. Desde su primer día lo vi como una trágica ilustración de una vieja
perogrullada (cada gobernante tiene el pueblo que se merece) y le seguí  
comentando su larga senda de frustraciones.
Si los evones de todo tinte y traza se sienten frustrados porque Evo no cumplió sus
promesas, deben tener la seguridad de que Evo se sienten mil veces más frustrado
porque los evones jamás vieron, percibieron ni se percataron de la enorme
oportunidad de crear una nación que la aparición de Evo significó para nuestra
historia (no es posible hablar de ‘pueblo’ porque somos muchos ‘pueblos’ pero no un
‘pueblo’.)
Frustrado, Evo descubre que no basta trabajar desde las cinco de la mañana ni
aguantarse los ataques y las burlas de sus opositores. Descubre que nada basta ni
alcanza para derrotar al racismo boliviano, al odio entre bolivianos, a la labor de zapa
de esos chistosos de siempre que siembran prejuicios y desprecios.
Descubre que medio siglo de tiranías y siglo y medio de explotación, dictaduras,
hambrunas y brutales ignorancias (más, entre los evones ‘educados’) no pueden
desaparecer ante los sueños de un político excepcional que se las arregló para
conquistar el poder sin saber, literalmente, ‘leer ni escribir’ según sus enemigos, pero
con el carisma que nadie puede negarle. Evo conquista multitudes porque sus
evadas son verdades enormes en un mal español, idioma extranjero para él. Cada
evón lo entiende, y lo entiende bien; que nadie lo dude.
Pero no puede contra la herencia de taras que la historia ha vertido sobre una masa
humana agotada por sus propias evadas. Tras doscientos años de abusos y
monstruosidades, los evones sólo pueden construir un hormiguero de locos y miran
la construcción de una nación como las moscas miran a la luna.
Evo no es Jesús ni nunca quiso serlo. No es Villarroel, aunque se acerca
peligrosamente a un destino semejante. No es Espinal. Es un indio que ha vivido con
pasión y sacrificio cincuenta años de lucha, de pateaduras y torturas, de intentos de
asesinato (la horca junto al Cristo, no lo olvidemos), escupitajos, insultos y
maldiciones para el Presidente de todos los bolivianos, un largo sendero que en si
mismo lo hace ya excepcional.
Excepcional, pero no idiota. Ha aprendido, parece, que nada puede hacer por las
gentes que le rodean, tanto evón (diez millones) que no sabe lo que quiere pero
demanda todo y todo ahora mismo. Nada o muy poco puede hacer por quienes lo
rodean y explotan su gobierno para robar al mas puro estilo nacional. Muy poco tal
vez para los más pobres, que nunca se quejan de nada.
Y así, ha decidido asociarse con el rey de los ladrones, el MIR.
Si se ha de hacer algo bien, parece decirse, es necesario trabajar con profesionales.
Si he de mamar de esta vaca hasta 2015, los indios brutos que me rodean (mira
nomás a ese canciller cojudo) no me van a alcanzar. Sólo Dios sabe cuántas evadas
hemos cometido ya. Ahora necesitamos hacerlo con sistema y habilidad hasta dejar
desnudos a todos los evones que tan malos chistes hacen. Jaime es el hombre de la
hora.
Pero claro, Evo se equivoca. La fórmula es FF.AA.+Jaime.
Será como se hace en el Perú, por ejemplo, donde llaman “Alan” a Ollanta.
Y por ello es que lanzo mis criticas contra el malo del Evo y sus evadas deseándole
que le den su golpe militar pronto nomás y pueda irse a La Habana en una pieza y
con sus cuantos milloncitos, que bien se los merece.
Tardarán un poco, pero los evones de siempre harán chistes sobre Jaime con el
entusiasmo de siempre. Para eso nacen los esclavos.
Su Opinión
Arturo
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Ago.16 2012