Ofrecemos a nuestros lectores, el diálogo entre el autor de la controvertida novela y Luis
Espinal, originalmente transmitido por Radio Fides, en su programa "Actualidad Cultural".

Espinal.— Para levantar el telón de este nuevo programa de Radio Fides, Actualidad
Cultural, hoy tenemos delante de nuestros micrófonos y con nosotros un nuevo, y no sé si
ya tan nuevo, autor de la literatura boliviana, Arturo von Vacano. Muchísimo gusto de que lo
tengamos delante de nuestros micrófonos para hablar un poco sobre su última obra, "El
Apocalipsis de Antón".

Vacano. —   Buenas noches, y mucho gusto. Es un placer para mí saludar a los oyentes de
Fides y es  un gusto especial saludar  al Padre  Espinal,  un  viejo amigo mío, y a todo el
personal de Fides, que durante años ya viene colaborándome en muchos sentidos.

Espinal. — Bien, delante del "Apocalipsis de Antón", yo personalmente, no soy un crítico
literario. A ratos he quedado un poco desconcertado. Por eso mi opinión no vale como
literatura, sino como la de un periodista que habla con un autor que por otra parte también
es un gran periodista. No sé, una de las primeras cosas que tal vez me ha llamado la
atención es... “El Apocalipsis de Antón", ¿es una novela con argumento, o es otro tipo de
novela?

V. — Bueno, en realidad no correspondería, creo yo, a la definición de novela, si es que hay
UNA definición de la novela. El término este, la palabrita "novela", parece estar quedándose
sin contenido en los últimos años y, personalmente, yo creo  que "El Apocalipsis de Antón"
no es una novela.  Creo,  digo,  porque muy pocas personas tienen autoridad para poder
afirmar si lo es o no lo es con respecto a esta obra o cualquier otra. Leía en "Presencia" del
domingo pasado que un autor español decía que una novela es aquel escrito o libro que lo
anuncia así en su cubierta...

E. — (Ríe).

V. —... y no lo es cuando no lo anuncia. (Ríe) En este sentido, yo creo que "Antón" no es
una novela...

E. — Porque no lo ha dicho en la cubierta...

V. — Eh... Si tomamos esa definición... Personalmente, no me preocupa la definición... si es
que encaja dentro de lo que llamaríamos novela o no.

E. — Entonces, tal vez... Por un poco por lo que está en el mismo subtitulo de obra. Parece
que es una obra que invita a la reflexión.

V. — Claro, uno tiene... muchos de nosotros tenemos la ambición de que al escribir
podamos despertar en el lector cierta inquietud que le conduzca a un análisis, como dice el
subtítulo, a un análisis de su circunstancia y de su vivencia. Este tal vez es el objetivo final,
¿no? El invitar al lector a hacer un análisis, a inquietarse un poco, a pensar un poco en
nuestras realidades.

E. — 0 sea, sería una obra, digamos, de protesta, un poco anárquica, un poco incisiva o...

V. — No. Yo diría que es un mensaje. Es una interpretación personal de una realidad
particular, la boliviana, que se transmite, se transfiere a través del libro al lector. Y nada
más, ¿no? Yo no soy quien para protestar, no soy quien para tratar de arreglar las cosas,
es simplemente, un... un...

E. — Un desafío...

V. — No... Un invitar al diálogo al lector. El dialogo, claro, no se traducirá en una respuesta,
posiblemente, pero si dentro del lector. El lector posiblemente tomara una visión un tanto
cuanto diferente sobre nuestra realidad.

E. — O sea que en el caso de 'El Apocalipsis de Antón' se pide mucho al lector, en último
término.

V. — Sí. Por eso lo llaman un "desafío", ¿no? No solamente es una cosa para leer tendido
en un diván, diría mejor, no solamente debería ser una cosa para leer tendido en un diván,
sino una cosa que posiblemente va a alcanzar a mover a algunos lectores, a conmoverlos
posiblemente en cierto sentido, pero por lo menos a moverlos, a invitarlos a moverse, a
actuar....

E. — Yo, como lector no profesional en literatura, pues, me han llamado la atención dos
aspectos que supongo tienen un sentido.  Por una parte el libro es muy violento. A ratos a
mí me ha parecido hasta sádico, ¿no? No sé cuál será su punto de vista, y también en la
parte de la descripción sexual, muchas veces muy duro, o sea, tal vez en ese mismo tono,
como el nivel de la violencia. 0 sea con una serie de situaciones aun aberrantes y demás.
¿Qué sentido, qué finalidad... en lo posible que se pueda preguntar...? Tal vez la misma
pregunta es una pregunta tonta, pero...

V. — No, no. Es cierto. El libro ha sido escrito en ese plano, en ese nivel de violencia, en
ese nivel de agresión, como dije, creo, a Mariano Baptista cuando tuvo la amabilidad de
entrevistarme... Él decía: "Usted se sale de la violencia tradicional en la literatura
boliviana"... Yo, al contrario, creo que Antón es realmente violento, en Antón hay violencia
entre personajes, hay violencia desde la sociedad hacia algunos de los personajes y, como
usted dice, la descripción sexual es violenta, es sádica en cierto sentido, sórdida también, y
hasta el mismo libro impacta con cierta violencia en el lector. Tengo la esperanza de que lo
logra...

E. — Sin duda... Lo hace...

V. — Producirá, en cierto sentido, un sentimiento de asco, posiblemente, de repulsión, pero
violentará al lector, ¿no? La violencia es una parte tan propia de la sociedad boliviana, de
nuestra vida cotidiana, que lógicamente tenía que ser reflejada en Antón. Ahora, claro,
como autor de ficción, he tenido la libertad tal vez de acentuarla. Y he tratado de acentuarla
porque quisiera hacer notar a la gente... Justamente he deseado, al escribirlo en aquel
momento, el provocar una pregunta como la que usted me hace. O sea que sí, que la
violencia es una parte, un condimento muy sólido, muy importante, tal vez, que aparece en
las hojas de Antón.

E. — O sea, la violencia, por lo que dice, podría ser también una especie de sistema de
dialogo, un sistema de provocar el dialogo...

V. — No... Los bolivianos tendemos a confundir los tipos de violencia, ¿no? Y muchas veces
perdonamos a la gente que deja morir de hambre a otra gente y condenamos fácilmente a
la gente que ametralla a otra gente, cuando el crimen es el mismo, ¿no? El acto de violencia
es el mismo. El asesinar con una metralleta es igua1 que el asesinar privando de
alimentación a un ser humano. Este tipo de violencia, esta violencia que es superficial, que
es interna y que es parte misma de nuestra vida como nación se vino a reflejar en Antón,
subrayada. Es decir, la quise hacer emerger de una manera que chocara al lector, que le
hiciera pensar, que viera hasta qué punto es ficción lo que estoy relatando y hasta qué
punto es nada más que la verdad.

E. — Claro. Por lo tanto, supongo que la violencia que tiene Antón no es ese tipo de
violencia, digamos, violencia  espectáculo...

V. — No...

E. —...sino es otro tipo de violencia.

V. — No sé si usted, en el rol del lector, tuvo la experiencia, a1 leer a Antón, de que se
siente agredido por el libro. De que el libro le dice cosas, le cuenta cosas que...

E. — Sí.

V. — Cosas que le molestan, que usted se siente incómodo. Cambia de posición al leerlo,
¿no?

E. — Exacto. Sin duda.

V.-— Este es el tipo de violencia que busqué impactar en el lector, porque la consecuencia
siguiente después de esta vivencia es la comprobación posible, no digo fatal, digo posible,
de que lo mismo sucede con muchas cosas de la vida cotidiana. Lo mismo nos sucede al
leer el periódico. El caso Suxo, por ejemplo.

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