LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Domingo - Segundo/1
Una pequeña multitud intentaba dejar las instalaciones del Club de Tenis La Paz
llamando la menor atención posible porque nadie deseaba verse relacionado de
modo alguno, por caprichoso que fuera, con el incidente de la cancha #6. Todos
conocían al personaje involucrado personalmente o por referencia y su  violento
cambio de estado entrañaba dificultades futuras para sus relaciones.  
Endara Watson ocupó un taxi entre la media docena que hacía guardia constante
ante la puerta de la institución y pidió al conductor que lo dejara en la esquina de
la Avenida Hernando Siles y la Calle 13 de Obrajes. Siendo el lugar tras el #415
una de las operaciones secretas del coronel Mostacedo Quaquines, escasas eran
las posibilidades de que las huestes de la ley y el orden buscaran allí a los
individuos que Mike Tosferino había ordenado capturar.
Doce minutos después, Huascar se halló ante el portón de madera hecho en 1804
del mejor roble en plaza, lo abrió con un leve empujón y cruzó el jardín convertido
en pantano tras el que asomaba una vivienda de clase media de los años treinta
entre enormes eucaliptos, varios ejemplares de kantutas y uno que otro cacto
porque allí vivió algún aficionado a la tuna, esa fruta que se cobra en espinas el
placer de comérsela.
Endara empujó la puerta de entrada de la casa y la abrió sin dificultad. Caminó
hasta la cocina y allí encontró a Fresia Ramallo de Holmes metida en un delantal
rojo y convertida en cocinera de fin de semana. Un receptor enano añadía un
toque criollo al ofrecer el jolgorio de La Entrada de la Virgen del Carmen a un
nivel que le impedía entrometerse en cualquier conversación.
— Bienvenido, Huascar. ¿Todo bien?
— No sé si podré decir algo así, pero hice lo que me propuse hacer. Una
batracomiomaquia*.
— Deberemos estar listos para marcharnos dentro de doce horas. ¿Lo cree
posible?
— Si. ¿Por qué no? Sólo me falta una visita de negocios.  
— ¿Cómo se siente?
— Ferozmente cansado.
— Lo entiendo. Tal vez esto le ayude a sentirse mejor.
— ¿Qué es?
— Un Yungueño. Pisco, jugo de naranja y una pizca de azúcar.
—  Gracias Fresia. ¿Puede acompañarme por un momento?
— Le tengo listo un almuerzo paceño, Huascar. Papas a la huancaína, chairo y
pejerrey. También hice unos anticuchos y compré salteñas, por si acaso.
— Bueno, me comeré dos salteñas antes de almorzar. Hace siete años que no las
pruebo.
— Osmar estará aquí muy pronto.
— Será un gusto conocerlo.
— Bueno, ya estoy lista. ¿Pasemos al comedor?
Sentado en la vieja mesa familiar capaz de recibir catorce huéspedes y limpia
como si hubiera llegado una semana antes desde Londres, Huascar miró con
cierto detenimiento a su amiga.
— ¿Qué pasa?
— Nada. Sigue siendo usted la mujer más bella del país.
— Oh, déjese de bromas. Salud.
— A la suya, Fresia.
Tras un sorbo helado del Yungueño, Huascar se sintió mucho mejor dentro de su
esqueleto.
— Nunca tuve tiempo para agradecerle todo lo que hizo su equipo.
— No hicimos casi nada. ¿Quién diría que hemos estado en contacto diario
gracias estas máquinas? Nos han servido bien, ¿verdad?
— Oh, si. Son una maravilla.
— Algún día me explicará el monstruo ese que lleva dentro de la suya.
— ¿El ensamblador?  
— ¿Lo llama así?
— Es más bien un alias corto. Su verdadero nombre sería "ordenador molecular
auto-replicante", o algo así. Es el único en el mundo… hasta la fecha.
— ¿Oh? ¿Y dónde lo consiguió?
— No lo conseguí. Lo construí durante los últimos cuatro años. Es una
computadora molecular. Terminé su construcción tres días antes de recibir el
anular que me envió Mike. Tal vez soy el único que ha logrado hacer una, aunque
lo más probable es que existan varias más.
— ¿Qué hace?
— Todo. Literalmente todo.
— Me está tomando el pelo, Huascar.
— No. Es una realidad. El ensamblador es una máquina molecular que puede
crear, átomo por átomo, todo lo que nos rodea o lo que usted pueda desear
alguna vez. Puede crear máquinas idénticas a ella misma y puede construirlo todo
molécula por molécula, desde una naranja como esa hasta un ser humano como
usted.
—          ¿Cómo lo hace?
—        Controla la materia medida en billonésimos de un metro. Es un nano-robot,
o como lo llaman los científicos, un nanobot.
—        ¿Nanotecnología*?
—        Si, así llaman esa tecnología. Pero hay que pensarlo mucho antes de usar
el ensamblador.
—        ¿Por qué?
—        Pues, porque puede comerse el mundo entero, por ejemplo.
—        Esa sí que es una fantasía, Huascar.
—        No, Fresia. No lo es, lamentablemente. Cada vez que lo uso puede
escapar a mi control y multiplicarse devorándolo todo hasta convertir el mundo en
un moco gris.
—        ¿Por qué moco? ¿Por qué gris?
—        Bueno, moco, porque es lo que queda, una cosa informe sin color ni
contenido. Gris porque ese sería su color, la negación del color, si el ensamblador
devora el mundo.
—        ¿Cómo lo devoraría?
—        Se alimentaría de toda materia y acabaría con todo en unos días.
—        Bonito chiche ha hecho usted.
—        No hubiera querido usarlo nunca… Pero su poder resultó irresistible.
—        ¿No cambiaría de idea, Huascar? Tal vez una última visita….
—        No. Esta es una oportunidad única de limpiar la atmósfera local, como se
diría.
—        Allá usted…
—         Por otro lado, Fresia, cambiaríamos la historia del universo si pudiéramos
controlar el ensamblador con generosidad y sabiduría. El ensamblador significa
que la manufactura molecular haría posible un mundo sin escasez material. Todo
lo que necesitamos se fabricaría casi sin costo con microscópicas máquinas auto-
replicantes que armarían átomos para crear copias de cualquier cosa, desde
árboles hasta aviones y cuerpos humanos.
—        ¡Déjese de cosas, Huascar!
—        Tiene usted razón… ¿Para qué arruinar este momento tan grato? Invíteme
otro Yungueño, Fresia. ¿Dónde tiene las salteñas?



La Morenada no pierde el trono en la festividad de la Virgen del Carmen en El Alto.
Más de 100 mil personas apreciaron la demostración de danzas en la Zona 16 de Julio

El entusiasmo y una elevada devoción a la Virgen del Carmen de parte de los danzarines de
las más de 100 fraternidades que participaron de la entrada folklórica de la Zona 16 de Julio
permitieron superar el desorden que se creó con las dos rutas que se fijaron las dos
asociaciones de conjuntos folklóricos. Más de 100 mil espectadores que se ubicaron a lo largo
de los dos trayectos, apreciaron un derroche de colorido y alegría de los danzarines.
Al paso de las fraternidades, los espectadores aplaudieron con el mismo entusiasmo por el
esfuerzo que invirtieron los danzarines en sus trajes y la banda de música.
Con la participación de más de 100 fraternidades, la entrada folklórica de la Zona 16 de Julio
no sólo demostró que es la más grande de El Alto y La Paz, sino que comienza a hacerle
sombra a la entrada de Oruro.
Por el número de sus integrantes, por el colorido de los trajes, la gracia de las mujeres y el
esfuerzo de las bandas musicales, la Morenada interpretada por 16 fraternidades, demostró
que sigue siendo soberana en El Alto. Los morenos alteños, por los trajes coloridos y los
pasos que innovaron los danzarines, no tienen nada que envidiar a sus similares de la
festividad del Gran Poder y de la Virgen del Socavón. Por ejemplo, la Fraternidad Unión
Talleres, acompañada por la Banda Pagador de Oruro, fue un verdadero ejército de bailarines
que marcaba disciplinadamente sus pasos.
Entre la danzas denominadas livianas, se destacaron los Caporales por su agilidad y las
Kullawas por su colorido y entusiasmo. La presentación de las danzas autóctonas por los
residentes y los centros culturales consolidaron su presencia y le dieron el aire especial de las
comunidades aymaras, en las que los alteños tienen sus raíces hondas.
Los Awqui Awquis de la Fraternidad Barbas Blancas de Puerto Acosta expusieron su título de
ganadores del año pasado. Traviesos y osados, los frágiles viejecitos desataron con sus
juegos prolongados aplausos.
La Agrupación Cultural Yuripacha, entidad que se caracteriza por el rescate de danzas
autóctonas, presentaron la novedosa danza de los jach'a qina quinas. La presencia de
centenares de wiphalas, chunchus, jilakatas, laquitas, waka tintis y los alegres kusillos dio el
testimonio de que la entrada folklórica de la Zona 16 de Julio está enraizada en los pueblos
originarios.
Por la cantidad de fraternidades que participaron en la demostración folklórica que marco un
nuevo récord en la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la ciudad de El Alto, la
entrada se prolongó hasta casi la medianoche. Pese al frío intenso, los espectadores situados
a lo largo de la Av. Alfonso Ugarte, no se movieron de sus lugares.
* Batracomiomaquia - griego:
" la batalla entre ranas y
ratas
"
* Nano -  Elemento prefijal
que entra en la formación
de palabras con el
significado de
milmillonésima parte de
una unidad, en este caso,
el metro.
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