LA AVENTURA
DEL ANULAR
EXTRAVIADO
Domingo - Cuarto/4
Después de despegar de un aeropuerto que cualquier navegante profesional  
buscaría sin éxito durante todo el fin de semana dedicado al Señor de los Milagros
sobre la superficie ancha y ajena del Perú Profundo, el Cessna 150 sin números
de identificación pintado de gris pobre y armado de dos tubos casi disimulados
que lo convertían en un John Wayne del aire se metió en el viento helado que se
le venía encima desde los Andes. Se deslizó como se mete a contrapelo una pulga
en la pelambre de un perro negro y, después de bailar una marinera caprichosa
que hubiera podido agitar el vientre de su ocupante pero no lo agitó porque era
un vientre a prueba de balazos y cuchilladas, se estabilizó entre dos corrientes
casi domesticadas. Zumbó cansino luego en su ruta trepadora hacia el aeropuerto
más alto del mundo que es, tal vez, la pista más larga del continente de la
desesperanza.
Pronto se vio reflejado como una pulga en la piel de un hipopótamo sobre una
superficie plana, virgen y fulgurante como una joya de la India vecina de Pakistán
y descendió unos buenos metros para proseguir la ruta trazada con anticipación
para navegar sin tropiezos sobre la tal joya, conocida también como el Lago
Titicaca, el más alto del mundo, virtud de la que los que viven alrededor suyo se
sienten orgullosos como si lo hubieran llevado hasta allí arriba sobre sus propios
lomos. Es este un lago tan misterioso hoy como ayer porque día y noche circulan
por sus orillas miles de ciudadanos de doble nacionalidad aficionados a la libertad
real de comercio y dedicados a ignorar olímpicamente la frontera entre ambos
países que, si no hermanos, por lo menos parecen primos. El misterio nace del
hecho de que ambas naciones han tardado ya más de un siglo en decidirse sobre
el número exacto de esos estantes y habitantes lacustres que tratan de alcanzar
una edad avanzada a pesar de la pobreza ambiental, muy difícil de imaginar para
quien come tres veces al día. La solución se encuentra entre el puñado de trucos
que tales individuos han heredado o aprendido durante los quinientos años
últimos en que los demás estantes del área han conspirado por reducir su número
relativo o absoluto al cero ideal de la física cósmica. En otras palabras, el indio lo
aguanta todo, incluida una masiva masacre cada lustro o algo así.    
— ¿Mike?
— Roger.
— Bienvenido al Collasuyo*, Manco** Capac.
— Se agradece, Mama*** Ocllo.
La referencia, aunque carente de un verdadero sentido de originalidad, permitía
disfrazar a los participantes de este intenso diálogo frente a los intentos sin duda
repetidos y cada vez más audaces de los enemigos de la paz social y del progreso
y de los promotores del comercio y del consumo en tierras muy lejanas del polvo
blanco que maldice la suerte de estas latitudes… Intentos de averiguar la
identidad, la razón de ser, la misión específica, las debilidades y las inclinaciones
de todo aquel que viene sea de donde sea para dedicarse a interrumpir (o copiar)
ese comercio y, hubo casos, según se sabe, para cortar de raíz la vida de
cualquier desafortunado mediante los instrumentos más odiosos que haya
inventado el cacumen humano.   
Definido como Capac y esposo de Ocllo, nuestro piloto tiene mejores posibilidades
de llegar a la mesa plana y poco atractiva donde se ha escrito la historia de este
país desde que Manco era un jovenzuelo de 25 años, objetivo que el mismo piloto
y sus superiores juzgaran un tanto difícil de alcanzar debido, más que nada, a las
inexplicables defunciones que debilitaran de modo nunca antes visto a los
heroicos defensores de la ley, la religión, el orden y la democracia en la ciudad
que parece un nido de cóndores inundado de pajarracos hasta los sobacos.
Pero la suerte está con nuestro esforzado piloto esta noche sin luna, y es dable
decir que… Que la panza negra de una ballena increíblemente enorme pasa a
siete metros de altura con relación a la cabina de plástico y aluminio del pájaro de
metal que nos ocupa, infligiéndole un viento capaz de derribar un edificio de
cuatro pisos, manotazo invisible pero harto brutal que lo convierte en la hoja de un
eucalipto joven forzada a una danza cruel de San Vito que, sin suerte, puede
acabar esta relación aquí mismo pero no la acaba porque el piloto de nervios de
acero verdadero coge el timón con manos de fuerza inaudita y no para de
esforzarse a todo dar hasta que el Cessna vuelve a ser un gorrión gris en medio
de la inmensidad negra, volando en una paz de noche de natividad.
— ¿Manco? ¿Manco? ¡Conteste, Manco!
— ¡Manco será tu abuelo, jijuna de la gran…! ¿Sabes de la que me salvé?
— ¡Manco! ¡Aquí, Ocllo! ¡Conteste, Manco!
— ¡Mayday, Mayday, Mayday, Ocllo!
— ¿Qué le sucede, Manco?
— ¡Se me han atorado los circuitos! ¡No veo nada, huelo con los ojos y tengo un
gusto asqueroso a helado de chocolate mezclado con ajos en toda la cara!
¡Mayday, Mayday, Ocllo!
— ¡Cálmese, idiota! ¡No le puede suceder nada serio, y bien lo sabe usted! A lo
más, se estrella esta noche y lo encontramos mañana… En 36 horas estará como
nuevo. Cállese, cálmese y ponga a funcionar el piloto automático. Lo traerá sin
más problemas porque ha hecho ese vuelo cien veces.
— Haberlo dicho, antes, Ocllo.
— Aquí le espero, Manco.
Y, pues, en poder del piloto automático, poco o nada queda por anotar sobre este
accidentado vuelo que concluye a las dos de la mañana cuando el Cessna 150
gris corretea sobre la pista militar de El Alto, hace un giro elegante para dejar a su
conductor justo frente a un doble tracción color bosta de vaca y asfixia su motor
con una tos de niño enteco.
— Bienvenido, coronel Mike Tosferino. Deje que le ajuste los ojos.
— ¿El teniente James Brown?
— A sus órdenes, coronel. Lamento los incidentes del vuelo.
— Ahora que ya pasaron, puedo decir que no fue casi nada. Tengo problemas
mayores.
— ¿Si?
— Si. Por mucho que le hago, no recuerdo nada de mis pasados 49 años.
— No es raro, coronel. Todavía no existe un chip con la memoria del original. Era
humano, sabe usted, y ese es un serio defecto. Puedo darle, sin embargo, un chip
con mi propia memoria, quiero decir la de Jim Morgan, aunque debo advertirle que
Morgan no sabía todo lo que Tosferino fue almacenando en la cabeza durante
todos estos años, ni mucho menos. Puedo asegurarle, sin embargo, que Morgan
fue un muchacho muy despierto y perspicaz.
— Bueno. Que me coloquen una copia de ese chip esta misma noche. Es
incómodo vivir sin recordar si uno ha ido al excusado o no. Por lo que veo, usted
es un modelo mejorado, Brown.
— ¿Por qué lo dice, coronel?
— Pues porque usted parpadea.
— Si, pero han reducido mi emotividad, si es que tengo alguna.  
— ¿Cómo lo sabe?
— No puedo sentir simpatía ni siquiera por usted.




Cocaleros: EEUU debería erradicar drogadictos
Los dirigentes cocaleros del Chapare y de los Yungas negaron ayer las noticias difundidas por
el periódico The Wall Street Journal que informó sobre el incremento de los cultivos de coca y
el  fracaso de la estrategia de lucha contra el narcotráfico.
El máximo dirigente cocalero de los Yungas, Dionisio Arredondo, rechazó el informe del diario y
arremetió contra el Gobierno de Estados Unidos al indicar que en la nación del norte deberían
preocuparse por "erradicar a los consumidores de la cocaína en su país".
Al máximo dirigente del MAS, Evo Morales Aima, no le preocupan versiones periodísticas
acerca del robustecimiento de los cultivos de la coca boliviana que deja en riesgo la lucha
antidroga de EEUU.
Aseguró que se trata de una campaña sucia de la administración norteamericana para reducir
la legitimidad de los movimientos sociales que se abren paso en escenarios políticos
nacionales.
Morales afirmó que la coca nunca desaparecerá y, por lo tanto, "si el Gobierno quiere erradicar
por erradicar se las verá negras con el movimiento campesino".
The Wall Street Journal advierte sobre el "gran retorno de la coca" a partir del fracaso del
desarrollo alternativo.
* Collasuyo = Nombre
de esta parte del país
cuando era parte del
imperio incaico.



** Manco Capac = Mítico
fundador del imperio
incaico.



*** Mama Ocllo =
Esposa de Manco
Capac
.
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