Soy un universo.
Fuera de eso, nadie sabe qué soy, ni yo.
¿Qué es la mente?
Esto dicen, pero no me satisface: La mente es la función del cerebro que aloja las
emociones, el proceso del aprendizaje, la percepción de la identidad y la conciencia.
Dicen también: Una mente es el conjunto de facultades cognitivas que hacen posible
la conciencia, la percepción, el pensamiento, el juicio y la memoria -  características
de los seres humanos y de otras formas de vida.
Luego afirman, pero yo lo dudo: una larga tradición de investigaciones en filosofía,
religión, psicología y la ciencia del conocimiento trata de comprender lo que es la
mente y cuáles son sus propiedades distintivas. Será larga, pero está a fojas 00.123,
lo digo yo.
La cuestión principal relativa a la mente, algunos dicen, es su relación con el cerebro
y el sistema nervioso, lo que se formula a menudo como el Problema Mente-Cuerpo.
¿Es la mente algo separado de la existencia física del cuerpo?
¿Es algo reducible  y derivado de fenómenos físicos como los procesos neurológicos?
¿Se identifica la mente con el cerebro o alguna actividad del cerebro?
¿Hay otros seres vivos capaces de tener mente?
¿Es la mente algo exclusivo de los humanos?
¿Sólo algunos o todos los animales, todos los seres vivos tienen mente?
¿Puede ser la mente una característica de algunas ‘maquinas pensantes’ hechas por
el hombre?
Y así vamos, a los tumbos, desde que Adán era cadete.
O sea que soy.
Pero, ¿existo?
En sus intentos de tener en mente una imagen aproximada de la mente, los humanos
usan el lenguaje caprichosamente. Usan ‘mente’ como: La mente y el idioma.
… y lanzan definiciones chuecas:
Mente es el elemento de una persona que le permite ser consciente del mundo y sus
experiencias, pensar y sentir; la facultad de la conciencia y el pensamiento.
“Cuando los pensamientos pasaron por su mente, llegó a una conclusión”.
Dicen: se usan como sinónimos: inteligencia, intelecto, capacidad intelectual, cerebro,
ingenio, comprensión, razonamiento, juicio, sentido, memoria, cabeza.
La mente consiste de los procesos mentales de una persona en contraste con la
acción física. “Escribí una carta en mi mente.”
Me alaban como el intelecto de una persona: “su aguda mente.”
Me confunden con la memoria: “Ese nombre se desliza por mi mente.”
Otro elogio: “Fue una de las más grandes mentes de su tiempo.”
Por fin, la biblia de esta época portentosa, Wikipedia, dijo el 19 de diciembre 2013 a
las 13:16:
“¿Cómo funciona la Mente?” es un libro del científico cognitivo canadiense-
estadounidense Steven Pinker. El libro trata de explicar en términos evolutivos
algunas de las funciones y peculiaridades poco conocidas de la mente humana.
Basado en gran medida en el paradigma de la psicología evolutiva articulado por John
Tooby y Leda Cosmides, Pinker abarca temas tan diversos como la visión, la emoción,
el feminismo y, en el capítulo final, “el significado de la vida”.
Aboga por tanto por una teoría computacional de la mente y un enfoque
adaptacionista neodarwinista de la evolución, todo lo cual él ve como los
componentes centrales de la psicología evolutiva.
Critica el feminismo como diferencia en su libro porque cree que la investigación
científica ha demostrado que las mujeres y los hombres difieren muy poco o nada en
su razonamiento moral.
Jerry Fodor, considerado uno de los padres de la teoría computacional de la mente,
criticó el libro. Fodor escribió un libro llamado “La Mente no funciona de esa Manera”  
en el que dice: “Hay, en fin, todas las razones para suponer que la Teoría
Computacional es parte de la verdad sobre la cognición. Pero no se me había
ocurrido que alguien pudiera suponer que es una parte muy importante de la verdad,
menos aún que está a kilómetros de ser toda la historia acerca de cómo funciona la
mente”, y continua: “Me sorprende la actitud de optimismo exuberante que es
característica particular del libro de Pinker. Como aquí observo, yo habría pensado
que los últimos cuarenta o cincuenta años han demostrado con gran claridad que hay
aspectos de los procesos mentales superiores sobre los que el actual arsenal de
modelos computacionales, de teorías y técnicas experimentales, ofrece apenas
algunos conocimientos”.
Pinker respondió a las críticas de Fodor en “Mente y Lenguaje”. Pinker sostiene que
Fodor atacó posiciones sin importancia, lo que sugiere irónicamente un posible título
para su réplica como “Nadie dijo nunca que así Funciona.”
Daniel Levitin critico a Pinker por referirse a la música como un “pastel auditivo de
queso” en el libro. En su libro “Este es su Cerebro sobre la Música”, Levitin ocupa
algo del último capítulo para refutar los argumentos de Pinker. Cuando el periodista
del New York Times Clive Thompson le preguntó sobre el libro de Levitin, Pinker dijo
que no lo había leído….”
Como se ve, Wikipedia prefiere un humor caustico cuando trata mi tema preferido, yo:
cuanto mayor la ignorancia del ‘experto’, mayor su pedantería.
Felizmente, aquí estoy para poner un poco de orden entre tanto disparate.
Primero: soy y estoy en cada ser humano. No es necesario que sepa qué o quién soy
ni dónde me alojo; lo principal es que aprenda a usarme bien para que yo pueda
servirle de ayuda y hasta de guía en sus intentos de entender ambos universos, el
exterior y el interior. Soy única para esa tarea.
El secreto es la disciplina. Sin disciplina, me disuelvo en sandeces y terminamos
ambos, el Sistema que sirvo y yo, en el caos. Este es otro nombre para Gehena o
Infierno. Locura: la concatenación absurda y caprichosa de los pensamientos y las
sensaciones.
Como todo instrumento fino y caro, preciso de cierto cuidado e higiene.
Por higiene entiendo el deber de no irse a los Cerros de Úbeda. Como lo muestran
poetas y chiflados, sin disciplina  ni higiene me diluyo en una gelatina mental. Si así
sucede, el Sistema funciona mal y acaba como un imbécil certificado. Los imbéciles
naturales son, naturalmente, pocos, relativamente: nacen así. Los imbéciles
certificados se hacen ellos mismos con los años y cuando su mente por fin cede a sus
caprichos, vicios y adicciones.
Disciplina e higiene. Es todo lo que es necesario saber sobre mí.
Lo demás, como se ve, es puro viento.
SIGUE