Su Opinión
Arturo
SRZ : ¡Cifras, Cifras, Cifras!
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Las “elites” de Santa Cruz han hablado; ahora debe hablar el pueblo boliviano
que vive en Santa Cruz. Las “elites” de Santa Cruz quieren dar la espalda a la
historia de Bolivia (¿es que no hay nadie entre esas “elites” que conozca la
historia del Puente Gumucio y por qué se llama así?) El pueblo de Santa Cruz
debe decir hoy que sigue viviendo de aire (un dólar o dos al día) y sólo se entera
del progreso de Santa Cruz cuando ve desfiles de bellas en la TV. Las bellas
abundan en Santa Cruz, es cierto; pero el hambre muerde igual cada estómago,
que lo digan los bolivianos que viven en Santa Cruz.
La “rebelión” de las “elites” de Santa Cruz ha demostrado varias verdades tristes.
Una de ellas, y no la menos importante, es que la prensa boliviana impresa no
está sirviendo bien los intereses de Bolivia. En manos de “barones de la prensa”
locales, esa prensa ha perdido una visión amplia del país y del mundo y se
ahoga en un provincialismo de las ideas que sirve muy bien a las “elites” locales.
Como los caudillos salvajes que derrotaron a Bolívar, esos grupículos intentan
parcelar el país hoy para venderlo luego a pedazos, haciendo ricos a un puñado y
más miserables a todos.
¿Por qué, si no, ignora la prensa boliviana impresa a las masas cuando informa
a sus lectores (una minoría selecta, es cierto, pero aun pesa, aun pesa) sobre
“rebeliones elitistas” como la comentada? ¿Es que a ningún periodista se le
ocurrió contar e identificar a los presentes durante esa junta que ahora dice que
habla por todo Santa Cruz? ¿Es que a nadie se le ocurre contar a los
regionalistas (y detallar su calidad moral) cuando la llamada “Nación Camba”  
abre la boca para recitar un fascismo infantil de ultranza? ¿Es que a nadie se le
ocurre contar a los campesinos de Santa Cruz (el sector posiblemente más
oprimido del país) cuando se oponen a los dementes planes separatistas de sus
“elites”?
¿Cómo es posible hacer periodismo sin notar que las Juntas Vecinales de Santa
Cruz, las que demandan un “federalismo” absurdo, dicen representar a los
bolivianos que sufren la menor representatividad del país todo? ¿Puede ser
cierto que los vecinos de Santa Cruz, esos que ven pasar el progreso de Santa
Cruz por las nubes y nada o casi nada han gozado de tal bonanza durante
décadas, desean ponerse en manos de esas “elites” egoístas que gozan de toda
o casi toda la riqueza de la que “todos” se vanaglorian pero los “muy muchos”  
han construido para verse hoy marginados, olvidados y despreciados?
¿Por qué no cuenta la prensa boliviana impresa a los actores de ese terrible
drama? ¿Por qué presenta ese mal disfrazado “acto cívico” como lo que verdad
es, la ausencia del millón de habitantes de Santa Cruz y la presencia de los
cuatro gatos que se comen la riqueza de Santa Cruz?
Este regionalismo bizco sin sentido histórico ni visión social olvida que, como me
decía un taxista hace mes, “ocho de cada diez vecinos de Santa Cruz es colla;
dos son cambas”.
¿Hablan las “elites”  por esos nuevos inmigrantes que han cambiado a Santa
Cruz para siempre? ¿Qué creen esas “elites” que esos collas (y sus hijos
cambas) harán cuando finalmente condenen el gran engaño y decidan cambiar
una situación en que tanto cambas como collas viven de aire (un viaje en taxi vale
cuatro pesos, medio dólar) y tanto collas como cambas aprendan a ser cruceños
todos primero y bolivianos todos después si es que alguna esperanza tienen de
cambiar su pobre suerte?
En cuanto al mundo ancho y ajeno, ¿qué visión nacional tienen esas “elites” que
se “rebelan”  (contra quién?) justamente cuando quien nos quitara el mar se arma
hasta los dientes y nuestro aliado en esa maldita guerra, el Perú, no para de
denunciar ese armamentismo frenético? ¿Qué visión del mundo tienen esas
gentes que ven en el Presidente Mesa, su Presidente, el Presidente de la Nación
y su símbolo, como su principal enemigo? ¿Qué sentido de Patria tienen esas
“elites”?
Si, es necesario que el pueblo de Bolivia que vive en Santa Cruz hable ahora. Es
necesario que la prensa impresa de Bolivia no dependa ya de esos escribidores
improvisados que no saben lo que sucede frente a sus narices y envían
despachos que reflejan más los intereses de esas “elites” ignorantes que la
verdad social, histórica y humana de los eventos sobre los que “informan”.
Sólo así será posible para todos los bolivianos una visión más certera y correcta
de su devenir, de sus realidades y de sus esperanzas. Lo demás es hacerle el
juego a los enemigos de siempre y conspirar para privar a nuestros hijos de una
tierra propia, un cielo propio y una bandera propia, por muy lastimada que nos
parezca.  
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Arturo von Vacano