- Somos los mensajeros de Lucifer, el Príncipe de la Luz.
- O decimos que lo somos…
- Especialista cada uno…
- Experto cada uno, todos entendemos nuestra misión:
- Transformamos la Naturaleza para acomodarla a las dimensiones humanas…
- En tres palabras: transformamos el mundo.
- Lo hacemos a gusto y satisfacción humana.
-  Hacemos un mundo humano, vamos.
- … y destruimos el mundo natural, éste que es como lo encontramos apenas
nacemos…
- Este mundo cruel, feroz, implacable. Este mundo que es un volcán de violencia…
- Un mundo indiferente, para decirlo de otro modo.
- Si, indiferente como Dios, por así decirlo.
- En eso estamos desde hace seis mil años.
-Desde el momento mismo en que descubrimos que este… Anda, saluda.
- Buenos días os de Dios, hermanos.
- …Este, digo, descubrió su habilidad muy singular: anda, demuéstrala.
- Flip.
- ¿Es eso todo?
- Bueno, si quieres: Crick…. O crack.
- Aunque ni el crick ni el crack son en verdad necesarios, dramatizan un acto sencillo
y simple que, repetido hasta la saciedad, es más importante que la Revolución
Francesa, la Revolución Rusa, la Revolución Mexicana y la Revolución Boliviana…
- Este acto.
-Anda, repítelo, que nadie lo vio. Lo haces tan rápido que…
- Este acto, digo.
- ¿Cuál?
- ¡Este!
- Ahora sí: es el acto de oponerse a la palma de la mano y hacer así posible… ¡Es
increíble! …la capacidad de atrapar las cosas, las hojas, los frutos y los cogotes de
vecinos y ajenos entre el pulgar y la palma: mil años de evolución, y ya: ¡cosa de
niños!
- Así es: soy el miembro más importante del Universo: sin mí, andaríamos saltando de
cuatro patas desde hace seis mil, qué digo, diez mil años.
- ¡Saluden al héroe!
- ¡Viva!, ¡Hurra! ¡Arriba, arriba! ¡Dale, negro!   
- ¡Eh, eh! Esos extremos ya no se permiten…
-Verdad es: pido perdón a la concurrencia. Mi entusiasmo…
- Por eso eres tan pequeñín y travieso, Meñique.
- Saluden, decía yo,  el Medio, a quien nos permitió cambiarlo todo al hacernos
prensiles: nuestro héroe, ¡nuestro Pulgar!
- No mires ahora, pero ya vienen los de la izquierda.
- Seguro que van a armar un escándalo. Son celosos, son.
-Demuestra tu autoridad, Índice.
- Muéstrales tu fuerza, Medio.
- ¡Pulgar, no nos dejes solo!
- ¡A ver si haces algo esta vez, Anular!
- A mí no me metan… A mí… Oye, ¿qué haces?
- Nada: un simple cruzamiento de dedos.
- Si, pero duele.
- Es que eres de la izquierda. Si fueras de la derecha…
- ¿Con que esas tenemos?
- ¿Hay algo que te molesta?
- Sí. Tu estupidez. ¡Tu torpeza, dedo idiota!
- Ah, no. ¡Yo a este lo estrangulo!
- ¡No puedes estrangular a nadie, dedo idiota! No, sin ayuda de todos. ¡Qué torpe
eres!
-Mejor callas y aprendes, tú. No hagas el ridículo….
-¡Pero me ha llamado idiota!
-Calla, calla. La humildad es la vía del conocimiento. Fuiste muy agresivo. Después de
todo, nada nos hace mejores a los de la derecha. Nada.
- La derecha es siempre más fuerte, dice aquí el Pulgar. Somos más fuertes.
- No necesariamente. Hay que… Pulgar, tú hablas demasiado.
- ¿Cómo puede ser eso? Hace siete segundos que hemos comenzado a hablar todos,
¿y dices que hablo demasiado? ¡Qué absurdo!
-Bien, por esta vez intervengo en servicio de la concordia: ¡salúdense los diez y entre
iguales!
-¡Bien por ti, Pulgar!
- ¡Saludos, Pulgar!
- ¡Pulgar a Pulgar: he aquí nuestra fuerza común!
- ¡Así juntos, los diez podemos estrangular al mundo!
- ¡Ojala tuviera un solo cogote, ese mundo!
- No importa. Ya iremos uno a uno. ¡La Unión hace la Fuerza!
- Hagamos una pausa para celebrar este prodigio: dedos que hablamos, ¡cómo
progresa la ciencia!
- No es ciencia… Es brujería. Le escuchaba yo ayer nomás a…
- Falso.
- Pues es verdad. Digo sólo la verdad. Le escuchaba yo ayer a la sin hueso cuando
dijo que esto de que todos hablan en este Sistema es brujería. Juro.
- No puede ser. No me siento diferente. ¿Nos sentimos diferentes?
- ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
- ¿Ves? Concordamos: nadie se siente diferente.
- ¡Pero somos diferentes! ¡Hablamos!
- Yo veo a todos iguales: por lo menos, igualmente tontos que ayer. ¡Qué diálogos
hacemos! ¡Qué vergüenza, hermanos! A ver: piensen más y hablen menos…
- Este Anular: siempre haciendo el filósofo… ¡Qué tipo!
- ¿No era el otro Anular?
-No, es este, el de la izquierda. La de los descontentos.
- Pero, nosotros…
- Sí. A nosotros siempre nos va mejor. Es voluntad de Dios.
- ¿Cómo es eso?
- Los zurdos son malditos. Pregúntales, a ver que dicen.
- No, mejor no me meto con nadie. Tienen cada uña… Parecen puñales.
- Son puñales. Y los meten en donde menos se…
-Calla, que aquel nos escucha.  
- …
-- ¿Qué? ¿Ya se callan? ¿Creen que nadie les oye? Deja que mi Pulgar se entere…
- No es necesario Meñique, ni justo. Nada decíamos que nos hiciera superiores. Tal
vez diferentes… Pero ello es fatal: ¿quién nos hizo parte de la diestra? Y a ustedes,
¿quién les hizo dedos de la siniestra?
- Y sin embargo: trabajando juntos podemos lograr una gran armonía, ¿no crees?
- Si, siempre con ustedes arriba y nosotros abajo, ¿no? Los que mandan y los que
obedecen…
- No seas injusto: aquí, entre nosotros, tanto la una como la otra lucen orgullosas las
cicatrices de una larga vida de aventuras…
- ¡Dónde no habrá metido los dedos este sinvergüenza!
-  La prudencia es orgullo de la sabiduría… O, como decía ayer mismo la sin hueso:
en boca cerrada no entran moscas. Olvida y calla.
- ¡Pulgar, Pulgar!
- Di, hijito.
- Esos dedos de allí, hablan mal de nosotros, los de la izquierda… Fingen ser amigos
nuestros, pero…
- ¡Aj, esa historia es muy vieja! ¿No te vas a amargar por eso? Deja que comiencen
los sopapos y ya veremos quién es quién. Lo único que te digo es que aquí, en la
izquierda, estás entre veteranos orgullosos de sus servicios al Sistema. Viejos
soldados, sacrificados y nobles. Mira sus heridas: son marcas de su honor. Ah, sí. ¡No
en balde es zurdo este Sistema! Aquí, entre nosotros, somos la crema de la crema,
hablando de dedos.
- Pero esos cochinos de la derecha no lo saben…
- ¡Claro que lo saben! Lo saben y disimulan y tratan de olvidarlo, pero qué: no
pueden, ni nunca podrán negar nuestra superioridad: ¡siempre la izquierda primero!
- ¡La izquierda primero!
- ¡Así es y así será, pequeñín!
- Pulgar…
- ¿Si?
- No sé, pero algo me suena a falso en todo eso.
- Es que piensas más de lo que te conviene. Cada quien a cumplir su deber y eso es
todo.
- Es terrible ser un dedo. Si por lo menos fuera una mano…
- Ya digo: piensas mucho; acabarás mal.
- ¿Pulgar?
- …
- ¿Pulgar?
SIGUE