Su Opinión
Arturo
Sobre Católicos
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Se están diciendo y escribiendo tantos disparates sobre los católicos estos días que
he decidido robar un par de minutos a mi siesta cotidiana para poner un poco de luz
sobre ese debate innecesario. No es que me las quiera dar de recio (todos me
conocen por mi humildad) pero es que hay límites para todo, pues. O debería
haberlos. Lo que pasa es que, con eso de la democracia y la rebelión de las masas
iniciada hace un siglo, todo el mundo se las da de demócrata, hasta el Branko ese, y
terminamos en disparates como los que me veo forzado a destruir como iconoclasta
aficionado que soy (mire el diccionario: iconoclasta, eso).
Para partir de cero: toda religión organizada se convierte en partido político apenas se
organiza. En este caso, y cuando Pablo vio que Jesús no retornaba 30 años después
del Gólgota, decidió usarlo de modo más práctico e inventó la religión llamada por
entonces cristianismo, lo que hubiera sorprendido grandemente a Jesús, pues El
jamás usó la palabra “Cristo” para sí mismo ni para su hermano Jaime, el menorcito.
Pablo inventó esa religión para usarla en lo político contra los romanos, enemigos y
opresores de los judíos, y la inventó escribiendo cartas, base de lo que hoy
conocemos como La Biblia y que es algo así como las Mil Noches y Una, pero más
violento.
El cristianismo hizo raíces en Roma hasta que uno de sus emperadores se hizo
cristiano e hizo oficial su religión. De ahí pa’alante, todo fue cosa de engordar para los
cristianos.
Dos mil años después encontramos al cristianismo dividido entre su rama más grande
y poderosa, la católica, y otros doce mil absurdos menores desperdigados por el
mundo occidental, sobre todo en USA. En USA hay más sectas cristianas que equipos
de fútbol, y con eso lo digo todo.
Como partido político, los católicos no son demócratas ni nunca lo han sido. Por el
contrario, son absolutistas en extremo, y hubo Papas que tuvieron amantes, hijos,
nietos, enfermedades vergonzosas y diarrea. Un Papa con diarrea puede ser
absolutista hasta el extremo de afirmar que el Papa nunca se equivoca, ni siquiera
cuando se mete con la monja más cercana o con el hijo de la tal monja. (Compre los
cuatro tomos de Historia de Papas y Reyes y diviértase ya, y en grande).
Pero el hecho es que nadie es más absolutista que los católicos. Cuando usted se
hace católico, usted pasa a formar parte de una organización vertical peor que el
ejército y no tiene derecho a decir  ni maus antes de llegar a Papa. Esto es, el Papa
manda y todos obedecen y punto en boca. Si eso no le gusta a usted, vaya a hacerse
budista pero no venga con críticas democráticas contra el Papa ni su iglesia. Al pan,
pan y al vino, agua.
El absolutismo, como bien sabe usted, pasó de moda hace un par de siglos. La
democracia, el peor sistema de gobierno si se excluye a los demás, está de moda
estos siglos. No sólo eso, sino que ahora hemos caído en el extremo opuesto. Hoy,
cualquier borrico tiene una opinión, tiene “derecho” a esa opinión y hasta tiene
“derecho” a publicar esa opinión. Es lo que llamamos a lo grueso la rebelión de las
masas o, peor, su dictadura. Ese absurdo explica las criticas actuales contra el Papa y
su Inquisición (que no es ni la sombra de lo que fue) y esas medidas tan absolutistas
que toma y hace gritar a los “demócratas” de chiste.
Póngase por caso que usted quiere ser tenista. Se mete a un club de tenistas y cae
en manos del entrenador del club. Este le exige que no coma más que zanahorias, no
tome más que leche de cabra y no haga del cuerpo sino una vez al anochecer. Usted
le escucha, decide que quiere ser tenista y acepta esas órdenes sin decir ni maus, ¿o
no? Nadie acusa de absolutista al entrenador ni usted se pone a gritar “¡democracia!”
porque quiere hacer del cuerpo cada amanecer. No, señor. Usted obedece callado
nomás al entrenador y santas pascuas. Todo el mundo entiende esta situación y
nadie la critica, ¿o si?
Bueno, si usted se hace católico, la situación es la misma, juro.  El Papa es su
entrenador, usted obedece callado lo que el Papa dice o, si no le gusta lo que dice, se
manda mudar y se hace budista. ¿Por qué critican al Papa y no al entrenador?
Porque esos críticos son “demócratas” y piden democracia a la organización más
absolutista que existe desde que Adán era cadete.
¿Quiere esto decir que defiendo al Papa? No, mi buen señor. Detesto todo
absolutismo, hasta el de las masas, que es más despreciable y mucho más peligroso
que el del Papa.
Sólo quiero hacer ver que, si usted se mete a una organización X, Y o Z, y una de las
reglas de esa organización ordena matar o violar criaturas (cosas que exigen ciertas
“religiones”) y usted lo sabe, usted no puede protestar luego contra esa organización
ni sus capos. Sería idiota, ¿o no?
En el caso de los cristianos, hay y hubo desde siempre hombres y mujeres buenos
que escucharon predicar al curita de la esquina y se dejaron llevar por su propia
bondad innata y gritaron “¡Quiero ser cura!”, se hicieron curas y descubrieron lo que
le vengo diciendo sólo después de unos cuantos años de misas y ayunos.
No todo el mundo es malo entre los católicos, no señor. Se puede decir que sólo los
opas católicos son buenos, y apenas se exagera. Esos opas son los que se tragaron
el cuento de Pablo con todo y todo y se hicieron comer con los leones, se hicieron
comer con los caníbales, se hicieron torturar con mil gobiernos, salieron a predicar y
reformar y “mejorar” el mundo hasta que se dieron de narices con el absolutismo de
su religión y su iglesia.
Entre esos sublimes opas podemos contar a los que intentan reformar su iglesia
“desde adentro”, inventan maravillas como la Teología de la Liberación y descubren,
¡sorpresa!, que su costumbre de pensar por sí mismos es pecado gravísimo que
merece los quintos infiernos.
¿Por qué se metieron a católicos, en primer lugar? ¿No conocían la historia del
catolicismo? ¿No sabían de su feroz absolutismo? Bueno, la verdad es que entre los
católicos ha habido, durante dos mil años, tipos muy convincentes, tanto por su
cerebro como por su santidad, que también es concebible. A mí, por ejemplo, me
gustan los jesuitas, no se por qué será.
Por otra parte, la iglesia también ofrece cierta protección a los curas rebeldes hasta
que les apagan su rebeldía. Los dictadores siempre lo piensan dos veces antes de
matar a un cura, a un obispo o a un Papa. Hasta a mí me han protegido los curitas un
par de veces contra los sayones de la dictadura.
Pero la verdad es que quien quiere inventar una Teología de la Liberación no debería
haberse hecho cura nunca. Como iglesia, los curas siempre han estado con los
dictadores. Por eso han durado dos mil años. Como partido político, siempre se han
entendido con el ganador, así fuera el bueno de Hitler, Franco o Mussolini. Las demás
religiones hacen lo mismo cada vez que pueden, es cierto, pero no tienen la plata ni el
peso que tienen el Papa, sus curas cazaguaguas y sus viejas noveneras. Dos mil
años no son moco de pavo. Hasta yo escribo Iglesia y no iglesia, si no por respeto, por
costumbre.
Como consuelo y a riesgo de alargarme, anotaré un hecho evidente.
El Papa actual he decidido expulsar del catolicismo a cualquier humano que no sea un
fanático redomado. Vivales como es, ha entendido que su iglesia no puede sobrevivir
si le da ataques cotidianos de “democracia” como los curas que quieren casarse, las
monjas que quieren ser papisas y los teólogos liberadores.
Los fanáticos musulmanes se preparan, cree el Papa, para una de esas guerras
bestiales que sólo las religiones pueden librar, y es necesario que los fanáticos
cristianos estén listos para esa guerra. No hay tiempo para minucias, pues. Miren a
Irak.
El resultado será, porque la inquisición ya no es la Inquisición, la iglesia ya no es la
Iglesia y el papa ya no es el Papa, que el catolicismo irá reduciéndose hasta
convertirse en otra secta cristiana como las norteamericanas.
En un siglo en el que se promueve el paganismo como otra religión cualquiera y tras
la experiencia triste de esa religión llamada marxismo, los días en que la religión a
secas será cosa de minorías ínfimas no se ven muy lejanos.
Sin Dios, ¿qué hará usted? Ah, pero ese es otro tema.
Mar 07
Arturo von Vacano