Libros: un ‘comité’ innecesario

“Estos libros son imprescindibles, necesarios, obligatorios para que estén en la
biblioteca de un estudiante, un profesional, un ciudadano boliviano”, indicó el
vicepresidente Álvaro García Linera durante el anuncio realizado el viernes.
Así presenta El Deber de Santa Cruz este Primero de Julio 2014 un anuncio que hiciera
ya meses antes la sombra negra del Presidente indio relacionado con su próximo
negociado en la esfera de una nueva y millonaria industria boliviana, la edición de
libros de aire. Un primer golpe de mano fueron los libros ‘fundacionales’ que pocos han
visto y nadie comenta. El caso es que Bolivia se ahoga en plata y los corruptos más
notables ya no tienen qué inventar para robarse otra fortuna, como si sobraran
hospitales en este valle de nuestras pesadumbres.
En este caso el Vicepresidente ha decidido embarrar desde ya el tercer siglo de la
patria con una colección que llama todavía la Biblioteca del Bicentenario pero  es
conocida como ‘Garcia Linera’ desde que esta lumbrera lanzara la idea hace unos ocho
meses. Dijo entonces que le gustan los libros de política, sociología y economía,
campos en los que la política le ha dado muchos Honoris Causa extranjeros
considerando tal vez que ha perdido el honor desde que es el Vice. Pregúntenselo a
Tarija.
También esta vez traiciona el manipulador sus aviesos fines cuando dice que esa
biblioteca fantasma se compondrá de libros ‘imprescindibles, necesarios, obligatorios’,
como si conociera hoy mismo cada título de los 200 que espera no publicar. Es porque
los conoce. Dueño de Bolivia gracias a la complicidad del indio que leyó un libro, no le
gustó y nunca más agarró otro, espera agregar con esta hazaña uno de nuestros
defectos tan dañino como él mismo a esa ‘colección’ destinada a representar  nuestra
cultura ante el futuro: el regionalismo.
Este vicio aparece ya en el ‘comité’ de cómplices que Garcia ha formado para dar su
bendición a sus gustos personales. (Debe decirse aquí que no todos los mencionados
son conocidos por su vocación de siervos) Es un ‘comité’ que obedece a sus caprichos,
es influenciado por la Banda de San Andrés de la Bruja Negra Montenegro (que dio al
país la única generación de ‘críticos’ sin destetar del Universo) y por otros estúpidos
regionalistas a ultranza.
Es también un comité totalmente innecesario.
Formado por entes cuyos nombres son desconocidos para el lector boliviano (si es que
existe) en la mayoría de los casos, su tarea consistiría, si han de trabajar con honradez,
no en ‘seleccionar’ los títulos que le gustan a Garcia Linera sino en hallar 200 libros
que pudieran cumplir ante el mundo y el Milenio la formidable misión de dar una cara
legitima del país a propios y extraños.
Así visto, ese ‘comité’ aparece ya herido de muerte por el regionalismo, un regionalismo
que muestra el increíble grado de barbarie de las clases ‘educadas’ del país: para el
Vice y esas gentes, los únicos autores dignos de pasar a la inmortalidad garantizada
por esos libros de aire son los que bebieron de las aguas envenenadas del
Choqueyapu. Nada más se ha escrito en Bolivia. Nadie más es escritor, gracias a la
influencia de la Bruja Negra Montenegro.
Pruebas al canto: entre quienes aparecen ese comité, ¿cuántos son especializados en
literatura boliviana? ¿Cuántos vemos respaldados por una obra sólida de casi toda una
vida? ¿Cuántos practican el vicio de los ‘bombos mutuos’ y han gastado su vida en
hacerse de cómplices y compadres? ¿Por qué tantos son sublimes desconocidos para
los bolivianos?  
¿Y por qué hay una sola voz de protesta ante este nuevo abuso del Vicepresidente?
Pues porque no son todos los que están ni están todos los que son, como sucede
siempre. Porque algunos expertos nacidos fuera de La Paz no son bolivianos para los
chucutas que obedecen al Vice. Porque los que fueron exiliados o salieron exiliados
son ignorados por los expertos en Historia de este país de Dios. Porque, bajo el indio
tan simpático, su dictablanda permite y alienta las maniobras de un hombre cuyo
cerebro parece resfriado y cuyos ojos traicionan sabe Dios qué será. Porque Evo no ha
visto ni se atreve a ver lo que el Vice está cometiendo bajo su protección. Porque, con
este Vice y sus compinches, el tercer siglo será una dictadura india (hay que decirlo)
de novela.
Ah, si se encargara esta labor a un hombre honrado…
Lo primero que haría seria disolver este comité de compinches y lelos de buena fe
(también Hitler tuvo seguidores de corazón limpio) por innecesario. Toda persona
honesta se verá en serias dificultades si intenta reunir 200 libros dignos de representar
al país ante el futuro y el mundo: tendrán que excavar bajo cada piedra y meterse en
cada iglesia y biblioteca pública o privada. Tendrán que eludir el reciente vicio de crear
mitos usando figuras provincianas con pies de barro a las que se presentan como los
Joice, Borges y Garcia Márquez del Altiplano, esas que nunca lograron sacar sus obras
a la atención extranjera. Se verán, si son honrados, dispuestos a confesar que no
pueden hallar 200 ni 100 títulos dignos de una  Biblioteca del Bicentenario digna de tal
nombre. Elegirán 50 y se darán por afortunados.
Pero si eligen 200 y si alguna vez se interesa en nosotros, el mundo dará la misma
opinión sobre nuestra literatura que la que tiene sobre nuestro fútbol. ¿Cuán
satisfactorio ha de ser ese resultado para los componentes de este ‘comité Garcia
Linera’? ¿Cómo recordarán esta hazaña suya con el paso de los años?
¿Cómo miran hoy esta escena la Bruja Negra de San Andrés y su puñado de ‘críticos’
de biberón? Han creado una fosa sin fondo alrededor del Choqueyapu y contra los
escritores del país todo para servir sus chutas ambiciones. Desconocen y desprecian la
obra de gentes que todo el que lee en este país de suerte perra (no serán muchos,
pero son) respeta y hasta venera. Continúan sirviendo, quieras que no, los bolsillos del
Vice y sus amiguitos. ¡Cuán orgullosos deben sentirse! Cholitos que recién ayer
aprendieron a lavarse el cogote. Se supondría que su conciencia no les permite dormir,
pero sabemos que la han domesticado hace mucho, pillines que sólo ambicionan la
falsa fama que Bolivia confiere a los Diez de Medina y los mestizos del mismo
calibre…Cretinos, cretinos, triple cretinos.
¡Feliz Bicentenario, Bolivia!    
 
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Su Opinión
Arturo
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7/2/2014