Vargas Llosa y la crisis moral de los escritores bolivianos

En mi pobre vida soñé alguna vez que me tocara estar de acuerdo con ese tonto político
llamado Vargas Llosa. Hoy, día de mi onomástico (76) que celebran con grande
entusiasmo las Naciones Unidas, no sólo concuerdo con el autor de la mejor novela del
siglo pasado sino que le doy una palmada simbólica en la espalda: le aplaudo con
sincero entusiasmo.
Esta inesperada y profunda satisfacción se debe al periodista de La Razón Iván
Bustillos, quien envió un interesante despacho desde SRZ sobre la última vez que
Vargas Llosa abrió la boca en público y en Bolivia. A esa nota me refiero aquí.
Aplaudo, abrazo y doy esa palmada al ex/arequipeño educado en CBB porque (como
decimos en Bolivia) dio sin querer su bendición política al bueno de Evo y aplicó una
bofetada moral al medio centenar de escritores bolivianos que han estado produciendo
cualquier cosa menos la muy temida ‘novela política’ desde ya antes de 2005.
Vargas Llosa aplicó (sin querer) esa misma bofetada a su anfitrión local, esa lumbrera
apellidada Costas en cuyo servicio se atrevió el anciano ex/peruano a visitar las selvas
muy exploradas de SRZ: dijo de modo indirecto que todo va bien en Bolivia y que un
síntoma de esa bonanza es la mediocridad evidente y clara de los literatos del día.
Lo dijo así:
“…la gran literatura nunca se ha desvinculado, nunca ha dado la espalda a una
problemática compleja, dentro de la cual la política juega un rol importante”.
“La existencia de una gran literatura no debía ser tomada como una credencial de
orgullo, [sino que] debería llevarnos a decir: qué mal estamos cuando producimos esa
cantidad de creadores, de realidades paralelas, cuando necesitamos crear otras
realidades para salir de la nuestra y sentirnos más seguros”.
Lo subrayó, porsiaca:
El boom de la literatura fue “fantástico para la literatura, pero lo que expresa es que la
realidad de América Latina que lo produjo no solamente andaba mal, sino estaba muy
mal para producir esas fantásticas obras”.
Esto es: el actual fracaso masivo de los literatos bolivianos es un síntoma de que todo
va bien en Bolivia, donde se producen obras literarias mediocres por kilos hasta obligar
a Alfaguara a retirar sus libros y, todo es posible, quemarlos.  
Dice Bustillos que Vargas Llosa dijo (y ruego leer dos veces este parrafete):
“Creo que la vecindad de la política con la literatura es necesaria, al mismo tiempo que
es riesgosa; pero creo que una literatura que prescinde de toda la problemática cívica,
social y política, es una literatura que pierde contacto con la realidad viva. Desde luego
que la literatura no puede ser un instrumento de propaganda política, pero hay una
problemática que si la literatura erradica completamente de su seno, puede hacer que
ésta pierda vitalidad y se convierta en un artificio.”
En mis palabras: la literatura boliviana que le teme o le huye a la política (la de la actual
generación y, tal vez, la anterior) ha perdido vitalidad hace una década y es un feo
artificio desde que Alfaguara domina el mal llamado Premio ‘Nacional’ que ha re-
bautizado como Premio Alfaguara.
Hace décadas ya que esos escritores de fama mínima ocultan su prosa y se pasean en
cohetes por mundos mal inventados y distantes años luz de nuestra Bolivia amada y el
momento más interesante de su historia trágica, se han dedicado a escribir relatos
policiales que se placen en una doble obscenidad, la sexual y la social, para crear un
mercado de onanistas, y han buscado en una mal entendida y menos estudiada
‘fantasía’ y una CF con algo de ficción y nada de ciencia una vía de escape que les
permitiera (a) evitar a como diera lugar el mundo de Evo, y (b) satisfacer las demandas
políticas (o por lo menos soslayarlas) de la editorial reina del mundillo local del libro, la
franquista, fascista y extremista Alfaguara.
El resultado de tales maniobras es descrito ahora con precisión quirúrgica por el gran
novelista que es a la vez un enano mental en política cuando dice que una literatura de
“puro artificio sólo puede interesar a minorías cada vez más pequeñas”... Hasta el
extremo actual, añado yo, en que Alfaguara ha retirado TODOS sus libros de TODAS
las librerías bolivianas sin perpetrar ni siquiera la mínima cortesía de anunciar esa
maldad a esos autores: porque sus libros bolivianos no se venden ni en Bolivia,
Alfaguara decide abandonar a sus autores (premios nacionales, recuérdese) sin
pagarles sus derechos ni dirigirles una palabra, sin haberlos promovido nunca dentro o
fuera del país y tratándolos tal y como se dirigía el Virrey a sus servidores indios.
Eso explica la decisión de los más valientes de hacer ediciones locales de los mismos
títulos con que ganaron el ‘Nacional’ en la esperanza de no desaparecer del todo del
horizonte literario actual y futuro. Es aquí donde asoma un campeón de los valientes, la
llajtense Kipus y su Premio de US$20.000.oo, editor que aliviará un tanto la asquerosa
situación en que se encuentran los escritores bolivianos del día.
Concluye Bustillos: “Vargas Llosa insistió en que la literatura no solo es un acto de
placer, sino que debe ser un medio de creación, de “ciudadanos activos”.
“Tenemos que pelear, dijo, para que la literatura no sea una disciplina prescindible, de
mero entretenimiento, sino una fundamental función social”.

Después de seis años de sufrir la ‘muerte civil’ a que me han condenado los
escribidores y editores bolivianos, ¿puedo confesar que prefiero andar solo antes que
mal acompañado?
¿Puedo recordar que mi ‘Morder el Silencio’ es hoy un “Biting Silence’ que tiene dos
ediciones en inglés y que las logré trabajando durante 15 años solo, sin dinero ni apoyo
de ninguna clase?
¿Puedo mencionar los 90.000 lectores que Comteco reclutó para mi “Memoria del
Vacío”?
¿Puedo decir que he publicado gracias a Amazon una docena de nuevos libros que los
bolivianos ignoran pero que me han dado amigos en el Japón, Irlanda y Escocia?

¿Puedo mencionar el hecho de que cada vez que me dirijo a un editor o un escritor
boliviano (con las excepciones de siempre: tres) lo único que logro es un silencio de
llama sin recibir nunca la cortesía de una respuesta decente? (No quiero anotar los
calificativos que tal conducta merece).

Esta, la nota de Bustillos, robada de la Razón el 27 de enero de 2014, primer día de mis
76 años.


\
Su Opinión
Arturo
Sus Libros
Nuevos Textos
01-27-14
Bustillos
Enemigos