Ese Imposible Tahuantinsuyo

Los observadores de las últimas elecciones que tienen agudo el ojo deben haberse
sorprendido al ver la alegría real o pretendida del Presidente tras su triunfo, copia al
carbón  del histórico que le diera el Palacio Quemado en 2005.
Como todo boliviano con un dedo de frente, también el suscrito se alegró de que Evo
triunfara, más que nada porque no existe una alternativa viable que pueda hacerle
sombra.
Y sin embargo…
Habrá quienes son capaces de recordar (dos o tres) que también en 2005 logró Evo
su victoria porque los bolivianos se dividieron entre el MAS y por lo menos otras cinco
tiendas políticas; ese cisma fue el mismo que en 2014 – 60/40 –  pero el de 2014
detalla otro milagro de Evo: ha logrado unir a la oposición tras un ladrón gordo y
despreciable; Si Evo festeja su 60%, Doria debe estar bailando en una pata: con lo
canalla que es, ha logrado ‘su’ 40% y los demás ‘partiditos’ están ya en el tacho de
basura histórica… Lo cual se acerca a la verdad pero no es toda la verdad.
La verdad es que quienes se opusieron a Evo en 2005 no han perdido un voto en
2014: siguen oponiéndose al Presidente indio y siguen siendo 4 de cada 10.
La diferencia está en que en 2005 estaban divididos; en 2014 son un bloque ‘unido’
que ha abandonado a los segmentos sin importancia y votado no por el Gordo Doria
sino contra Evo. Ellos mismos deben haberse sorprendido al descubrir ese nuevo
‘milagro’ de Evo: ¿cuándo, en nuestra memoria, se ha dado una oposición unida?
Ahora, lo único que le falta es el líder, conductor de masas, Fuhrer, Gran Sakem o
como quiera llamarse, para iniciar la guerra civil más larga de nuestra historia: ¿60%
contra 40%? Eso da para medio siglo, por lo menos.
En otras palabras, 2014 fue una derrota electoral para Evo Morales.
¿Por qué? Porque no ha avanzado un paso, a pesar de sus milagros, en el aprecio de
sus compatriotas: seis de cada diez lo aman, pero cuatro de cada diez lo detestan.
¿Por qué?
Indudablemente, la primera respuesta es CORRUPCION. Dos: racismo.
Nadie se atreve a acusar al Presidente porque, y hasta el mismo Diablo lo sabe, el
Presidente NO es corrupto. Ni Costas se atrevió a lanzar ese escupitajo contra Evo.
Pero los amigos del Presidente… Son los clavos de su ataúd.
Comenzando por los generales, a los que Evo ha tenido que regalarles un nuevo
regimiento hace unos días.
Miren a los generales gordos como cerdos mientras sus soldados viven flacos como
perros vagos. Miren al asesino Garcia Mesa en su hotel de lujo, Chonchocoro, cuando
no está en su retiro de lujo, el hospital militar, mientras sus soldaditos no tienen ni
siquiera vacunas. ¿Quién y cuándo aplicarán la tea de  Murillo al Comando de
Miraflores? Este es el momento en que Evo se hace el sordo: se ve desnudo ante los
militares.  
Siguiendo por el Vice y otros colegas de manos ágiles: a estas alturas, los bolivianos
pueden señalar por lo menos una docena de nuevos millonarios gracias a la bizquera
del Presidente; es cierto que nadie puede gobernar solo y que no hay otra fuente de
talento que ese nido de víboras. También es cierto que la lealtad es un tesoro…
¿Pero hasta el extremo de permitir los abusos que son públicos en extremo y
provocan por ello un repudio general?
Evo corre un peligro cierto de acabar como Villarroel porque no es enemigo de los
ricos, es más amigo de los pobres pero es paciente amigo de los pillos… Como
nuestra justicia, se hace el sordo y ciego.
Pero el principal problema que separa hoy a los bolivianos es una idea que, como una
pulga en la oreja, viene bailando entre las muchas que sopesa el Presidente y en la
cual cree Evo como el Papa cree en el Padrenuestro: El Tahuantinsuyo II.
Lo que fue un rumor apenas llegara Evo al Palacio Quemado ha venido repitiéndose
como huésped sin invitación a lo largo de muchos episodios nacionales hasta hacer
evidente lo que suena a ciencia-ficción: Evo sueña realmente con la creación de ese
Tahuantinsuyo II. Ha estado actuando con este convencimiento desde que era músico
militar y lo lleva a cuestas por dondequiera que va.
Por eso es que usa a los k’aras que necesita e ignora o desprecia a los que ve como
excedentes: ese 40% blanquiñoso, odioso e incapaz. La población de las ciudades, en
otras palabras. Esos que le sonríen como conejos ávidos de conquistar su favor y
ocultan el puñal traidor a la espalda… ¡Oh, qué bien que los conoce Evo! Ha luchado
contra ellos desde que nació. Son los asesinos del Che. Son los que arrojaron a la
vera de un camino a un Evo que creyeron muerto. Son los que, privilegiados siempre,
creen que Evo ha olvidado sus maldades y sus vicios.
Los k’aras… Ah, los k’aras.
4 de cada 10 aquí y abundantes como marabunta en el Continente. Una plaga, por
cierto. Extranjera, llegada con los chapetones. Viciosa, llena de angurria, dedicada al
rock y al mimetismo sexual, Ven para acá, Raúl, deja que Roberto te haga feliz… ¡Qué
asco!  Pero son 4 de cada 10… Ni modo.
¿Por qué cree Evo que puede crear un nuevo imperio incaico?
Porque el genio sociólogo de su equipo le dijo hace años ya que Bolivia no existe; es
apenas un fantasma en el mapa, sin fronteras definidas, sin defensa contra sus
enemigos, sin visión ni para modernizar sus propias aduanas: enviar dos libros de
CBB a WAS cuesta US$50.oo… ¿Es así como vivimos de nuestras exportaciones? Lo
único que hacemos es engordar al chileno ladrón…
Por otro lado, qué pesado es ese peso muerto que entendemos como ‘clase media’:
no sirve ni para gastar la plata que Evo les regala. Cada año es lo mismo: recibieron
10, se robaron 5 y no alcanzaron a usar ni 3 en una escuela o un hospital.
El Presidente trabaja de 6 a 12 de la noche, pero los bolivianos se contentan con
mirar como llamas y criticar… Ahora hay idiotas que hasta le atribuyen la
degeneración sexual masiva de un pueblo que ha sufrido 50 años de dictaduras,
saqueos, torturas y anomia y que, con la nueva democracia, se entera de algo que
antes se ocultaba como los vicios del abuelo: a los bolivianos les gusta patear a sus
mujeres (¡culpa del Evo!) y algunos violan bebés (¡del Evo la culpa!).  
Una señora que tal vez es un señor y anda más tatuada que pared de mingitorio
acusa a Evo: ¡tú tienes la culpa de todo, Evo! Nosotras… trabajando y rogando por
otro Natusch Bush.
En suma: si cada uno cumpliera su deber, no estaríamos en esta olla de horrores.
Pero cada uno usa la sin hueso, critica, hace chistes imbéciles y así hace patria. ¡Ah,
qué bueno sería que tuvieran una sola cabeza para cortársela!
¿Resulta extraño entonces que Evo sueñe con otro Tahuantinsuyo? No, lo único malo
es que es un sueño imposible.
Puede suceder que un pueblo pierda la fe en su líder, pero también puede suceder lo
contrario: si un líder pierde la fe en su pueblo no piensa en construir escuela u
hospitales para mejorarle la salud y el cerebro; más aconsejable le parecen los
satélites y las plantas nucleares con fines pacíficos que pueden cambiar sus fines en
un tris: miren a Pakistán. Con una bombita en el bolsillo de Evo, los chilenos serían
mucho más amables de lo que son, ¿no?  Y ya se sabe que con ladrones como esos
no hay más idioma que las patadas.
Si uno gobierna un país que no existe pero puede usarlo para crear el país con  que
sueña desde la niñez, ¿por qué no usar el país que no existe y un pueblo de ciegos,
sordos y desmemoriados, para cumplir ese sueño?
Si se entiende esa ambición se entiende por qué desprecia Evo e ignora a los indios
extremistas cuya capital es Achacachi (anti-Evo a muerte), a la SRZ de Costas el
Bestia y su Alcalde Degenerado y a todo aquel que por anti-evista se somete a los
dolores de cabeza y vientre que sufren los demás.
¿Los ka’ras? A los k’aras no nos queda otra que oponernos a Evo de viva voz o voz
sorda y, cuando pase de la dictablanda que alcanzó ya a la dictadura a que se
condena al abandonar al 40% de la población, con los instrumentos que han usado
todas las oposiciones serias del mundo (de USA no hablamos porque es la colección
de niños imbéciles más grande del universo: 300 millones, de los cuales el 1% es
dueño de todo y el 99% sigue dale que dale con el rock).
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Arturo
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