Otras Listas Fundamentales

6/6/2012

La sana indignación que provoca la atrevida e ignorante pregunta de un mostrenco de
la UMSA que interrumpió la intervención del escritor, crítico y maestro Adolfo Cáceres
cuando inquiría sobre los caprichos que llevaron a crear la lista de libros
‘fundacionales’ inventada por el grupo fascistoide que domina la ‘cultura’ boliviana para
vergüenza eterna del Presidente Evo, ese indio horriblemente ignorante sobre
literatura, me lleva a ofrecer otras dos listas de libros que me parece demuestran la
bruta injusticia que distingue a los imprenteros ‘fundacionales’ que la presentaron.
Esa pregunta fue: “¿Por qué se fueron?”
Se refirió a los escritores, artistas y periodistas que se fueron de Bolivia – unos, al
exilio, otros, al cementerio, como Marcelo y Espinal – forzados por las brutalidades y
asesinatos cometidos por los ‘papitos’ políticos (Banzer, Tuto, Garcia Mesa) de la
banda de zoquetes dirigida por Raquel Montenegro y conformada por los ‘niños bian’
que controlan Letras en la UMSA, ese semillero de falsos privilegios.
Quien la hizo debe ser un ‘profesor’ de literatura de esos nacidos para ilustrar el viejo
lema ‘quien puede, hace; quien no puede, enseña’ y continuar la tradición boliviana de
tener autores que son, como nuestros futbolistas, famosos “sólo en su cancha’ e
ignorados por el mundo todo por razones evidentes.
(Si alguien me salta con Paz Soldán, le diré que este autor se ha hecho internacional a
un precio demasiado alto: después de su último libro, todos creen que no es boliviano
sino un mestizo méxico-norteamericano).
Por esas razones es posible decir que Bolivia carece todavía de un sólo autor de fama
internacional al comenzar el tercer milenio y que no logrará romper ese record si
continúa inventando su falsa ‘cultura’ con mediocridades y vergonzosos premios
nacionales decididos entre gallos y medianoche.
Si abandona los libros que el tiempo y el público deciden que son los ‘mejores’
(decisión siempre absurda, pero más cuando la ejercen las ‘autoridades’ de la cultura)
y se encapricha en promover libros mediocres pero aceptables para los fascistoides,
Bolivia avanza como el cangrejo, hacia atrás: de allí el diluvio de obras policiales, de
ciencia ficción y de cualquier otro tema menos la dramática historia del pueblo boliviano
durante su etapa más interesante desde que el mundo es mundo.
Para ejemplo: Ramón Rocha: Ramón sabe perfectamente bien que ha escrito novelas
superiores a la que le eligieron a dedo para dejarlo entrar entre ese grupo de
‘privilegiados’ que con el tiempo serán vistos de otros modos, pero su temor de perder
su editor le lleva a exhibir su sonrisa mas simpática y defender muy tibio la obra de su
hermano, otro escritor buenazo pero ignorado por los imprenteros. Lo más triste de
esta actitud es que poco o nada ganan los autores que la adoptan: ¿quién ha visto
cómo y en qué gastan los editores de Ramón Rocha Monroy para promover sus libros?
Su caso es muy interesante: cuando escribe sobre las glorias coloniales de Potosí lo
publican los españoles fascistas; si escribe sobre Los Libertadores publica con otro
editor. Debe ser que Bolívar y Sucre siguen siendo veneno para los rosqueros.
Pero vayamos a las listas ya mencionadas. Es una lástima que mi estimado lector
(debe haber uno, por lo menos) no tenga a mano la de los imprenteros fundacionales
para hacer las comparaciones del caso.
La primera es la selección que hicieron Josep M. Barnadas y Juan José Coy. Sus
credenciales son sin duda más dignas de crédito que las de los imprenteros antes
mencionados.
Josep M. Barnadas es historiador especializado en Historia Colonial Boliviana, Profesor
en Historia, Metodología Y Filosofía y fue Catedrático de 1a Universidad Católica
Boliviana. Juan José Coy es Especializado en Literatura Norteamericana de la
Universidad de Salamanca. Hizo estudios y dictó cursos en Bolivia.
Ambos publicaron ocho “Estudios Críticos” que hoy circulan en todo el mundo gracias a
Amazon. Su trabajo fue de análisis e interpretación de:
1)        Nataniel Aguirre: Juan de la Rosa
2)        Alcides Arguedas Raza de Bronce
3)        Raúl Botelho Gosálvez: Coca
4)        Jesús Lara: Surumí
5)        Augusto Céspedes: Metal del Diablo
6)        Carlos Medinaceli: La Chaskañawi
7)        Adolfo Costa du Rels: La Laguna H.3.
8)         Arturo von Vacano: Sombra de Exilio.
Donde aparecen Céspedes y Medinacelli, dos revolucionarios ignorados por los
‘fundacionales’ porque fueron importante influencia para la Revolución del 52.
‘Sombra de Exilio’ apareció ese mismo año, de modo que su autor no sabía de la
existencia de ambos especialistas. Menos pudo haber intentado influenciar en su juicio
profesional.
Pero que ese muchacho debio tener algún talento lo demuestra esta otra lista, el índice
del libro  “The Grotesque in Art and Literature” del crítico alemán de renombre
universal Wolfgang Kayser:

1.        Pirandello's one-act plays by Luigi Pirandello
2.        Adventures in the Skin Trade by Dylan Thomas
3.        The Bells of Bruges (Dedalus European Classics) by Georges Rodenbach
4.        Biting Silence by Arturo von Vacano
5.        Brand by Henrik Ibsen
6.        The Blacks: a clown show by Jean Genet
7.        The Class by Hermann Ungar
8.        Een joodse moeder by Gertrud Kolmar
9.        Three Plays: A Slight Ache, the Collection, and the Dwarfs by Harold Pinter
10.        The White Dominican (Dedalus European Classics) by Gustav Meyrink

Si alguien acusa al autor de Biting Silence de ser compadre de Wolfgang Kayser (todo
es posible en Bolivia), toda persona de sana conciencia tiene derecho de dudar de tal
acusación. Lo más probable es que Kayser haya elegido ese libro por sus propios
méritos, cosa que no puede decirse de los ‘fundacionales’, algunos de los cuales
fueron elegidos porque satisfacen el gusto fascista de los imprenteros en desmedro de
otros ‘mejores’.
Pero lo imperdonable es haber ignorado al Chueco Céspedes, cuyos libros fueron los
únicos que enseñaron la verdadera Historia de Bolivia durante décadas.  Solo por eso
deberían azotar a los ‘fundacionales’ y sus compinches.
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