Otro Fiasco Fundacional de la UMSA

Debo a la insaciable vocación de servicio de Homero Carvalho Oliva la noticia de que
el Grupo Montenegro, los amos de Letras-UMSA dirigidos por la bruja negra del
mismo nombre, ha cometido otro de esos disparates que caracterizan
desgraciadamente a las letras bolivianas desde que Sucre dejó esa capital. Es una de
esas metidas de pata que siguen la tradición tan nuestra de marcar nuestras
tragedias con tintes de comedia y reducir casi todo a un combate de 200 años entre
tontos de nacimiento.
O, como dice Homero:    
“Un grupo de docentes y estudiantes de la carrera de Literatura de la Universidad
Mayor de San Andrés (UMSA) se dio a la ardua tarea de  realizar un inventario de lo
publicado en Bolivia en los géneros de novela, cuento y poesía durante el periodo
1983-2009. El resultado de este esfuerzo fueron dos tomos denominados Literatura y
democracia.
El primer tomo es un catálogo de obras publicadas entre esos años y otro de siete
ensayos sobre los hallazgos”.
Acto seguido anota para la Historia los nombres de quienes cometieron este
desaguisado:
“Para enfrentar este monumental desafío, el grupo —coordinado por Omar Rocha y
Cleverth Cárdenas, con el apoyo de Gilmar González, Mónica Velásquez, Mary
Carmen Molina, Vanessa Alfaro y Pablo Lavayén— recurrió a bibliotecas, archivos,
fondos de libros y editoriales de todo el país”.
Como sucede con muchas noticias publicadas en Bolivia, la parte más importante de
esta nota es lo que Homero no dice.
No dice cuánto costó al contribuyente boliviano esta cosa, no dice por qué ni para
qué se apoderó la Banda Montenegro del buen dinero perdido en una obra
“monumental” cuyo costo debe ser también “monumental”, ni explica la razón esencial
de esta conspiración de dos tomos: la maniobra política que la ignorancia del
Presidente Evo permite y que consiste en “asesinar” civilmente a obras y autores de
la muy temida “izquierda” como el Chueco Céspedes y otros de menor calibre.
Además de gastarse esa plata ajena (que es del pueblo boliviano, no de ese grupo
de privilegiados que obedece a Montenegro) bajo la protección de Evo para atacar a
Evo (¿acabó la democracia en 2009, como dicen muchos evones?) la idea básica
parece ser la de usar estos mamotretos para promover la imagen y figura (feos todos,
como altiplánicos que son) de los muy famosos y aplaudidos (en la UMSA) autores
que los firman.
Homero no los publica, pero hay muchos cuadros de colores en esas páginas con
datos de interés vital para los lectores y escritores bolivianos, datos como este, que
copio de Omar Rocha como ‘piojos de su ombligo’ (nombre de su blog):
“En el periodo 1983 – 2009, un número mayor de varones han publicado novelas,
libros de cuento y libros  de poesía. Los varones han publicado un 72.19% más
novelas, un 38.89% más libros de cuento y un  42.79% más libros de poesía que las
mujeres”.
Con lo cual esperan provocar una guerra a muerte entre autores y autoras locales,
todos empeñados en tímidos combates perennes por el flaco mercado nacional del
libro, dos mil lectores de clase media baja.
También intentan romper el cráneo de todo ciudadano desprevenido mediante la
urgente angustia que producen informaciones como la que copio acá a riesgo de
matar a mis lectores con semejante andanada:
“La Paz es el departamento donde más libros de novela, cuento y poesía se ha
publicado en el periodo que va de 1983 a 2009. De un total de 1738 libros
registrados, en La Paz se publicaron 875, en Santa Cruz 279, en Cochabamba 231,
en Chuquisaca 80, en Oruro 55, en Potosí 32, en Tarija 20. También se ha
establecido que 55 publicaciones han sido realizadas en el extranjero y 97 no
consignan el lugar de publicación. En novela en La Paz se ha publicado un 78.29%
más que en Cochabamba y un 83.40% más que en Santa Cruz. En el caso de cuento,
en La Paz se ha publicado un 52.41% más que en Santa Cruz y un 72.58% más que
en Cochabamba”.
Como se ve, los muchachitos de la UMSA y su jefe Montenegro ven la producción de
libros como otros ven la de papas, chuños y camotes. Es sorprendente el dato de que
La Paz es la capital intelectual de Bolivia. Coño, yo apostaba por Charazani. Habrá
que aceptar este descubrimiento después de darle mucha publicidad, claro.   
De idioteces similares se componen los cientos de páginas con que este grupo de
‘investigadores’ intenta robarse su papa, como se dice en el Mercado Camacho. Es
increíble la cantidad de disparates que puede cometer todo grupo al que el estado le
paga cama y comida.
Pero esos desvaríos no son nada si se los compara con el segundo tomo de este
monumental ejemplo fundacional que será considerado sin duda como uno de los
grandes camelos de nuestra historia cultural.
Dice Homero:
“El libro de ensayos se abre con una presentación de Raquel Montenegro en la que
nos advierte que lo más importante de los textos es que tratan “de establecer
denominadores comunes” entre la abundante y prolífica literatura nacional.”
No dice Homero por qué “nos advierte” Montenegro contra este intento cuando
Montenegro es quien dicta y aconseja para hacer posible el parto de tales textos.
Como leemos con cierto cuidado, el resto de la ‘advertencia’ es una tontería: ¿para
qué sería necesario “establecer denominadores comunes” entre la abundante y
prolífica literatura nacional” que no es abundante ni prolífica? ¿Para demostrar que
no hay democracia bajo Evo? Democracia es variedad, no “denominadores comunes”
como los establecidos por Montenegro para sus alumnos de la UMSA".
No. La razón principal es la de dar un micrófono a sus hijos intelectuales para que
ellos digan lo que ella piensa pero nunca dice. Es también otra de esas comedias
tontas que transforman la tragedia boliviana en tragicomedia.
Consiste en hacer las cosas al revés de lo que las hace el resto del mundo: el mundo
espera la obra de toda una vida antes de leer y escuchar a sus críticos respetados; la
UMSA invita a estudiantes apenas destetados a jugar como críticos.
Homero presenta la cosa con sencillez clarividente:   
“En el primer ensayo, Democracia y literatura boliviana, Cleverth Cárdenas busca
resumir los planteamientos centrales de sus colegas, haciendo un repaso por
anteriores intentos de explicar e interpretar nuestra literatura de autores como Javier
Sanjinés, Blanca Wiethüchter, Luis H. Antezana y Leonardo García Pabón. Cárdenas
cierra afirmando que “la literatura está condicionada por el contexto social, pero
jamás está determinada”.
Cleverth Cárdenas, como el mundo no sabe, es muy conocido y goza de gran
prestigio en la UMSA, lo que le da la autoridad necesaria para “explicar e interpretar”
a Javier Sanjinés, Blanca Wiethüchter, Luis H. Antezana y Leonardo García Pabón, la
crema y nata entre sus “colegas”. El pollo nonato califica aquí a los mejores gallos y
gallinas sin haberse presentado antes en el gallinero. ¡Bien por Bolivia! Como idea
original ésta es en verdad inédita, como dice Garcia Mesa.
Es posible que Cleverth se haya pasado de ‘clever’ (listo) esta vez y que pase a la
Historia (si no está ya en su vientre) como el crítico más pollo de nuestra literatura,
pero su frase inmortal, “la literatura está condicionada por el contexto social, pero
jamás está determinada”, es un asco. Debería ser: “la literatura es condicionada pero
jamás determinada por el contexto social”. En fin, esos son los riesgos de la
democracia: dejan residuos cholos en el habla de todo “cauallero”.
Por fin y para aplastar al lector con una patada contundente, Homero la anuncia así:
“Gilmar Gonzales, en su ensayo sobre novela, parte del supuesto de que es posible
ver cómo la democracia se manifiesta en las relaciones intersubjetivas presentes en
novelas “representativas”. Este presupuesto plantea que la  novela permite una vía
singular para descubrir lo que otras representaciones, por ejemplo de las ciencias
sociales, no pueden hacerlo.
"Siguiendo estas premisas, estudia las representaciones del “indio” en novelas de
Alison Speeding y Edmundo Paz Soldán, en la perspectiva de ver  cómo éstas,  
transformadas por la visión que el arte hace posible, permiten -al poner sus sentidos
en circulación- enriquecer nuestras explicaciones sobre la democracia boliviana".
Honrado como siempre, Homero se refiere al ‘indio’ en caricatura porque no se atreve
a hablar del indio real y verdadero, y así lo hace porque lo hacen así los autores
elegidos por  Gilmar Gonzales, el formidable campeón de debates, orador de
renombre y exigente estudioso de los vericuetos literarios del mundo occidental cuyo
prestigio amenaza ahora con huir finalmente de los cuatro muros de la UMSA.
¿Es extraño que un desconocido total de este calibre excepcional haya elegido la
obra boliviana de una extranjera y la obra extranjera de un boliviano para hablar de
democracia y libertad en Bolivia?   
Afirmo e indico, antes de continuar, que NO he leído la obra de Alison Speeding ni las
de Edmundo Paz Soldán simplemente porque nunca llegaron a mis manos. Digo
también, e insisto en que mis afirmaciones no entrañan referencia personal alguna:
no conozco a estos autores, no tengo razones ni para aplaudirlos ni para criticarlos.
No puedo ni quiero referirme a la calidad de sus obras. Ni los odio ni los quiero, como
se dice en el Valle alto.
Pero, por mucho amor que Speeding sienta por Bolivia o por muchas ventajas que
vea Paz Soldán en forzar a su literatura a “huir” de Bolivia, deberemos convenir en
que se necesita la cabeza de una hormiga roja para elegir esas obras como novelas
“representativas”  de la etapa que esta hormiga dice cubrir y que por capricho de
Montenegro comienza en 1983 y acaba en 2009 (¿el ‘terror’ democrático, tal vez?)
Ello, a menos que el Grupo Montenegro haya descubierto (y parece que es así) que
la literatura nacional publicada entre esas fechas no vale más de dos pepinos, tanto
literaria como políticamente.
En ese caso debemos aceptar todos que Alison Speeding y Edmundo Paz Soldán son
la bandera y el estandarte de la literatura democrática boliviana, la una por extranjera
amorosa del “indio” y el otro porque cada libro suyo le hace más mexico-
norteamericano-boliviano que el anterior: ni Bolivia ni los bolivianos tienen que ver ya
con la literatura de este autor, cuyo último libro lleva el nombre de un famoso jugador
de beisbol en USA ( El penúltimo parece no tener ni un personaje boliviano en su
atmósfera mexico-usa).  
He ahí lo que la democracia hace con los autores bolivianos, dedicados desde antes
de Evo a escribir ciencia ficción, policiales y cualquier cosa menos libros sobre el
episodio más importante y más interesante de la vida nacional. Pero esta conclusión
jamás aparecería en un torpe atentado mental como el doble ladrillo que comento hoy.
Mientras tanto, hemos quemado ya el primer decenio del Milenio y Bolivia sigue sin su
Roa Bastos… Fútbol, cacho y cerveza… ¿sí o sí?
Su Opinión
Arturo
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12-21-12