La Agonía de La Paz

Copio de la prensa paceña:

“El Censo en La Paz tendría un error de -10,3%, estima la Fundación Jubileo.

La ciudad de La Paz creció 55% desde 2001 y genera 12% más de basura que hace
8 años

(SIM/GAMLP).- Desde el año 2001, la mancha urbana de la ciudad de La Paz creció
en un 55%, incidiendo significativamente en el crecimiento poblacional del municipio.
El director de Investigación e Información Municipal Marcelo Arroyo informó que en la
última década se aprobaron 11.845 planos de construcción, aumentó la construcción
de edificios y viviendas sobre 3.242 hectáreas, y además se registraron 5.283 nuevos
tributantes por bienes inmuebles cada año. Todos estos datos rebaten los resultados
del Censo de Población y Vivienda 2012, según el cual hubo una reducción
poblacional de 28.676 habitantes en comparación con el Censo 2001”.

Tengo en mi escritorio una fotografía de La Paz que ilustra sin duda alguna la agonía
de mi ciudad natal: los fugitivos del campo han cubierto hasta el último centímetro del
glorioso embudo con ‘casas’ de Alacitas que carecen de servicios sanitarios, energía
eléctrica (la mayoría; una minoría se roba el fluido del poste más cercano) y
estabilidad: cada lluvia se lleva varias como un montón de adobes, ladrillos y techos
de calamina; peor es lo que tales viviendas entregan cada hora al embudo: basura,
desechos y restos fecales producidos por esa masa de refugiados.
Se dice que quienes producen semejante carga letal son más de un millón de seres
humanos. En realidad son casi dos millones: el otro millón vive en El Alto, la “ciudad”
improvisada donde no hay Ley ni orden y se comete toda clase de abusos; le basta
con bloquear las carreteras para asfixiar a La Paz y dejar sin empleo a los miles de
taxistas, sirvientes, obreros y etc. etc. que bajan cada día desde la altiplanicie al
embudo para tratar de ganarse el pan de cada día.
El infantilismo y la ignorancia de paceños y alteños les lleva a esas manifestaciones
de masiva idiotez porque creen que bloqueando carreteras y dejando de trabajar días
o semanas podrán ‘solucionar’ los problemas urbanos de ambas ciudades.
Lo que hacen, claro, es agravar esos problemas y atentar contra la salud mental de
cada estante y habitante: todos recordamos el paro de los taxistas organizado para
protestar contra la ola de paros de los demás ciudadanos: tantos paros impedían su
trabajo...  La calidad de vida en ambas ciudades es simplemente inhumana.
Todo esto y varios problemas más (las ‘entradas’ de universitarios y artesanos que se
gastan un dineral en disfraces y joyas que usan una vez al año, cuando la fetidez de
sus funciones corporales asfixia literalmente a la ciudad,  los desfiles ‘cívicos’ que
producen madres solteras nueve meses después, etc. etc.) indican a cualquier bípedo
parlante o mudo que no sea un imbécil declarado que La Paz no sólo agoniza ya sino
que su agonía será bastante corta: los  28.676 ciudadanos que decidieron mandarse
jalar son un primer síntoma evidente.
¿Para qué decir más? Sería repetirme.
Hace años que quise llamar la atención de mis conciudadanos sobre este problema
de vital importancia. Como no me gusta repetirme, esta es mi nota. Salvo algunos
detalles, el problema no ha cambiado con los años; se ha agravado y continuará esa
decadencia porque semejante embrollo no se arregla con idioteces, paros ni bloqueos.
Es por decir
estas verdades que indios y k’aras me censuran desde 2006.
Su Opinión
Arturo
Sus Libros
9/18/13