Llámenlo Adolfo Obama

Barack Obama es el primer ser mortal con poder para asesinar a cualquier persona
en cualquier lugar y a cualquier hora gracias a los drones, esas bombas sin piloto
que matan veinte inocentes por cada sospechoso de cualquier acto. Tal poder deja
ínfimo al que gozara Hitler, el genocida más famoso de la historia reciente. Sigue la
constante guerra de Irak y su millón de víctimas y la de Afganistán, que se acerca a
ese récord. Antecede a la de Pakistán, que se intensifica día a día y a Siria, de donde
no saldrá USA  nunca si mete allí sus drones.
Todo ello como una demostración práctica de que el capitalismo brutal del Imperio, la
plutocracia más poderosa de la historia, necesita de la guerra eterna para crecer y
renovarse. Ello hace de esos plutócratas los enemigos de la humanidad,  pero tal
cosa parece no importar a nadie: mientras hagan de sheriff en el mundo, los
europeos, tan cultos ellos, permitirán cualquier número de crímenes norteamericanos
con su mínimo de complicidad europea: para eso inventaron la OTAN.
Obama, conocido ya como “el asesino de los martes’ porque en ese día elige a las
victimas semanales de sus drones, su número y el de inocentes que autoriza matar
con tal de que se mate algún sospechoso, goza de ese poder ilimitado gracias a un
artefacto ‘legal’ inventado por el Congreso de USA – la madre y el padre de la
corrupción como arte – designado como la Ley de Fuerza Militar, o Guerra Perpetua.
Tres días después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001, el
Congreso de USA aprobó una ley llamada Autorización para el Uso de Fuerza Militar  
para dar al Presidente George W. Bush la autoridad ‘legal’ para invadir Afganistán y
perseguir a Al Qaeda y los gobernantes del Talibán que protegieron a los terroristas
que habían atacado Nueva York.
(USA es el único país del mundo para el que sus propias leyes son ‘legales’ y  
vigentes en todo el mundo; no respeta los pocos tratados internacionales que alguna
vez firmara y se ha negado siempre a respetar muchos otros que nunca firmó. Por lo
demás, cualquier persona casi culta sabe que ese mito llamado Derecho
Internacional no existe ni jamás existió. Entre países, el más bruto vence;
pregúntenselo a Chile.)
Esa ley autorizó los crímenes de Bush y la política menos abominable de Obama.
Bush la usó como excusa para secuestrar a miles de personas — culpables e
inocentes — y meterlas en prisiones secretas donde muchas fueron torturadas. La
usó de pretexto para abrir Guantánamo y para espiar a ciudadanos de USA sin
permiso legal. La usó como justificativo de la invasión de Irak, falsificando información
de inteligencia para inventar una relación entre Saddam Hussein y los ataques del
9/11.
Obama no llega a afirmar que la Constitución de USA le da el poder inherente de
cometer esos crímenes, pero se apoya en esa ley de 2001 para usar drones y  matar
terroristas lejos de los campos de batalla afganos. También, para matar ciudadanos
de USA fuera de USA basándose sólo en sospechas de que son o podrían
convertirse en terroristas. Hay quienes afirman que ya los mata dentro del territorio
de USA y en México.
Esa ley es el fundamento ‘legal’ de una guerra perpetua en eterna expansión.
Satisface la necesidad de guerras perpetuas que sufren el capitalismo y la
plutocracia de USA.
Obama no presentó nunca ‘documentos legales” sobre los que basa su programa de
asesinatos semanales. La usa para atacar individuos y grupos no relacionados con Al
Qaeda y el ataque de las Torres Gemelas.
El Presidente de USA puede asesinar a cualquier persona en cualquier parte del
mundo y en cualquier momento. Puede  atacar "naciones, organizaciones o personas
sobre las que el mismo Presidente decide que tales personas planearon, ordenaron o
cometieron o ayudaron a cometer los ataques del 11 de Septiembre de 2001 o
protegieron a esas organizaciones o personas, para impedir cualquier acto futuro de
terrorismo internacional contra USA por esas naciones, organizaciones o personas."
Así dice esa ley.
Este es el comentario de Rosa Brooks, profesora de Leyes en la Georgetown
University y ex-asesora del Pentágono, sobre el uso de drones:
"Todo individuo asesinado por el gobierno de USA puede merecer su suerte”, dijo
Brooks. “Pero cuando cualquier gobierno reclama para sí mismo el poder absoluto e
indiscutido de matar a cualquier persona en cualquier lugar de la Tierra y en
cualquier momento siguiendo reglas secretas e información secreta analizada en un
proceso secreto por personas desconocidas, tal hecho violenta la ley.”
Un refugiado yemenita, Muslimi, dijo que en todos los poblados de Yemen los drones
causan tanto miedo que los padres los usan para asustar a sus hijos cuando no
quieren ir a la cama.
“Vete a dormir o llamo a los aviones”, dijo, citando una costumbre familiar que ha
escuchado muchas veces.
Sobre los protagonistas de las guerras actuales – Irak, Afganistán, Pakistán, Siria –¬¬
es necesario decir que el enemigo ‘oficial’, el Talibán y Al Qaeda, justifica todo
esfuerzo por acabar con tal enemigo menos el concepto de ‘guerra total’ que incluye
a la población civil entre la que operan, hoy una docena de países en dos
continentes, Asia y África, escenario de las guerras siguientes.  El Talibán y Al Qaeda
reclutan fanáticos religiosos cuyos desmanes contra mujeres y niños desafían la
imaginación pero no justifican el asesinato ‘a distancia’ de miles de personas. La
única comparación que merecen les asigna el papel de Gerónimo – jefe apache que
luchó en defensa de su tierra y nombre adoptado por la operación militar que asesinó
a Bien Laden – pero su número (jamás definido por la CIA) nunca justificaría las
matanzas cometidas desde 2000.
Su gobierno intenta ocultar los sufrimientos del pueblo de USA que son consecuencia
de esas guerras, pero ya el mundo sabe que un soldado de USA se suicida cada día
del año, 30 veteranos pierden cada día un miembro o la cordura en hospitales y
clínicas y un veterano asesina a su familia cada semana. El número de veteranos
locos que deambulan por calles y plazas es un misterio, pero una evaluación de los
miles que retornaron de esas guerras permite afirmar que no son menos de medio
millón. Entre los civiles que intentan servir a los veteranos, un médico se suicida cada
día y otro pasa a la categoría de paciente.
¿Qué otras estadísticas se ocultan todavía? ¿Cuánto se sabe de la guerra ‘secreta’
en México y la ‘exitosa’ intervención en Colombia?
Lo que es dable afirmar es que el 96% de la riqueza de USA pertenece a un uno por
ciento de la población y que el 99% de la misma no sabe qué hacer sobre su
miserable suerte: cincuenta millones de norteamericanos pasan hoy hambre debido a
su crisis económica…  Los ‘John Wayne’ de ayer no atinan ni a gritar hoy ni sueñan
con imitar a otros pueblos cuya lucha contra sus propios opresores ha tomado, a
veces, siglos.
Víctimas de una campaña de ‘terror’ creada por los medios usando amenazas ciertas
y falsas representadas por enfermedades, drogas, la abundancia de armas (hay dos
veces más armas que pobladores), bombas terroristas que jamás estallaron y
meteoros que les quitan el sueño, ese 99% vive con la oreja pegada a un teléfono
porque no puede soportar la soledad espiritual en que se debate. Se ha comprobado
que no dejan el teléfono ni siquiera para usar los servicios higiénicos. 27.000
murieron el año pasado porque manejaban con una mano y conducían diálogos
inanes con la otra.  35.000 fueron víctimas de armas de fuego, 12.000 usaron drogas
falsificadas y fatales y 46.000 fueron víctimas de la obesidad, mal que asfixia a uno
de cada tres. La mitad la población del país ha sufrido un episodio serio de
enfermedad mental en algún momento de su vida y la mitad de la población de Nueva
York vive sola, habla con las paredes y consume drogas legales e ilegales de hora en
hora. Todo visitante ha comprobado el dulzón olor a cocaína que es parte hoy del
ambiente de Manhattan. El tema del día entre religiones, cultos y grupos de brujos es,
claro, el Apocalipsis. Ante estos datos, no es difícil creer que, con Bolivia, USA es el
país que peor trata a su niñez (un millón de presos adolescentes), según la UNICEF.
Las cosas van tan mal, que hasta los inmigrantes ilegales han decidido postergar sus
viajes hasta nuevo aviso. El muro de México construido para frenar a los espaldas
mojadas frena hoy más drogadictos en busca de venenos baratos que los
‘tradicionales’ miserables en busca de un mejor destino.    
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Arturo
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